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| 10/31/2011 12:00:00 AM

Bien, pero con lunares

A pesar de que algunas generaron duras controversias, las firmas encuestadoras acertaron la mayoría de los resultados de las principales ciudades del país. Medellín fue el 'coco'.

La labor de las encuestadoras, siempre controversial, fue fácil en ciudades como Barranquilla, Cali, Cartagena, Bucaramanga o Valledupar, donde hubo candidatos que picaron en punta muy pronto y se convirtieron en ganadores anticipados. Pero el alto número de votantes indecisos de Bogotá y la reñida contienda en Medellín les plantearon pruebas muy duras.

En la capital, casi todas lograron registrar en sus últimos sondeos los cambios de tendencias y pusieron a Gustavo Petro como ganador. No fue fácil, pues a lo largo de la contienda los encuestados mostraron una contradicción entre el candidato por el que la persona iba a votar y por quien creía que iba a ganar, que casi siempre era Enrique Peñalosa. Al final, los dos resultados, el de intención de voto y del ganador, terminaron por cerrarse a favor de Petro.

En Medellín, Ipsos-Napoleón Franco, el Centro Nacional de Consultoría y Gallup mostraron en sus últimos sondeos a Luis Pérez como ganador, con Aníbal Gaviria muy cerca, en el segundo lugar. El margen de error, en una contienda tan reñida, permitía afirmar que cualquiera de los dos podía ganar. Datexco fue la única que puso de segundo a Federico Gutiérrez y a Pérez, de tercero. Pese a estos y otros resultados, Carlos Lemoine, presidente del Centro Nacional de Consultoría, destacó que en esta ocasión las encuestadoras fueron capaces de captar las tendencias de opinión y no hubo grandes sorpresas.

Lo que sí quedó muy claro es que las encuestas financiadas por los candidatos y publicadas por los medios de comunicación perdieron toda su credibilidad. En las elecciones que terminaron ayer hubo dos casos de sondeos internos de campañas cuyos resultados contradecían la realidad política del momento. En julio, cuando Gina Parody estaba apenas despegando y había subido rápidamente pero no había llegado ni siquiera al 10 por ciento, su campaña plantó una encuesta de Ipsos-Napoleón Franco en El Tiempo que la mostraba en un empate técnico con Peñalosa y Petro. Esto sucedió mucho antes de la alianza con Antanas Mockus y cuando Parody estaba en el grupo de los chicos.

Y algo parecido sucedió en los últimos días con la campaña de Enrique Peñalosa. Cuando era evidente que Petro lo había pasado y todas las encuestas independientes así lo demostraban, su campaña publicó una encuesta de Yanhaas en la cual él le llevaba casi cinco puntos de ventaja al que una semana después fue el candidato ganador.

Y, en general, quedó claro que las encuestas siguen sin ser un mecanismo perfecto, y que a las firmas dedicadas a esa actividad les es más fácil hacer proyecciones para las elecciones presidenciales y de mandatarios locales que para las del Congreso de la República.
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