Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 5/21/2011 12:00:00 AM

Bogotá incierta

María Fernanda Campo durará más de lo esperado en la Alcaldía y tendrá que doblarse para tomar decisiones trascendentales mientras se define el pulso entre el gobierno y el Polo por el reemplazo de Samuel Moreno.

Cuando Juan Manuel Santos llamó a María Fernanda Campo, su ministra de Educación, para decirle que había decidido encargarla temporalmente de la Alcaldía de Bogotá, le aseguró que sería cuestión de pocos días.

Pero los días se han vuelto semanas, y elegir el reemplazo de Moreno se convirtió en el primer gran pulso político del gobierno Santos con el principal partido de oposición. En lugar de escoger a uno de los miembros de la terna y superar rápidamente el episodio, el Palacio de Nariño ha dado muestras claras de que no le gustó la lista enviada por el Polo y ha dilatado el proceso: primero, el presidente Santos dijo que, según un estudio preliminar, habría dos inhabilitados en la terna; después se habló de que entrevistaría a cada uno de los tres postulados; enseguida, la secretaria jurídica le hizo saber al Polo que Mariela Barragán no podía ser nombrada para el encargo, y, finalmente, el gobierno pidió un concepto al Consejo de Estado.

Y mientras el gobierno nacional dilataba, el Polo aceleraba: Barragán retiró su nombre y ahora le corresponde al partido enviar una nueva terna. El panorama es incierto y todo indica que Campo tendrá que seguir desempeñando al mismo tiempo la Alcaldía y la cartera de Educación. Campo duerme entre tres y cinco horas, asiste a un promedio de cinco eventos por día, tiene ojeras y está tan cansada que se le confunden los días y las horas.

Cada frente tiene sus líos. Por el lado del Ministerio, está en plena concertación con Fecode, el gremio de los maestros, hace malabares para que los niños puedan ir al colegio y trata de mitigar el impacto del invierno en más de 400 sedes afectadas. También dedica horas a los debates de control político en el Congreso para explicar la reforma a la educación superior. Y, de ñapa, tuvo que viajar a Cartagena para el taller de Buen Gobierno este fin de semana.

Eso es solo la mitad de su agenda. Como alcaldesa encargada no le ha tocado nada fácil. En sus pocos días al cargo ha tenido que tomar importantes decisiones. Suspendió los estudios del metro hasta que se decida el trazado de la primera línea, ordenó el dragado del río Bogotá, pidió 80.000 millones a Colombia Humanitaria para la ola invernal y le solicitó al presidente más presencia de la Policía.

La ministra-alcaldesa ha tratado se hacerse sentir. Desde que se posesionó, ha sobrevolado la ciudad, visitó hospitales en Suba, tomó parte en el cabildo indígena, visitó el Concejo, estuvo en El Campín para el clásico capitalino y no ha desamparado a los damnificados en Usme y Ciudad Bolívar. Parece el conejo de las pilas Energizer.

Los funcionarios de la Alcaldía admiten que no fue fácil cambiar de jefe a solo siete meses de terminar el mandato. "El ánimo está por el piso y trabajamos a media marcha", dice un funcionario, que confiesa que en el Palacio Liévano impera el miedo de firmar cualquier documento o decreto por temor a los órganos de control.

Campo ha tratado de devolverles las normalidad a la ciudad y a la Alcaldía, pero no ha sido fácil. Al Distrito le faltan varias cabezas. Solo hace pocos días Mario Solano llegó a la Contraloría en reemplazo de Miguel Ángel Moralesrussi y hasta ahora se empapa de los asuntos pendientes. Tampoco hay cabeza en la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (Uaesp), ya que el Ministerio Público destituyó e inhabilitó por diez años a la directora, Miriam Margot Martínez, por faltas al adjudicar el contrato para el relleno sanitario. Con esta decisión, quedó en el aire la licitación de recolección, barrido y limpieza por más de 2,3 billones de pesos.

Otro golpe bajo fue la suspensión y posterior renuncia del director del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), Néstor Eugenio Ramírez. Esto se suma a las bajas de Liliana Pardo e Inocencio Meléndez, exfuncionarios del IDU relacionados con el escándalo de contratación, aunque la alcaldesa acaba de encargar a Héctor Jaime Pinilla. En la actualidad hay más de 300 frentes de obra abiertos y, según la Cámara Colombiana de Infraestructura, casi todas las obras públicas de la capital continúan con serios atrasos. Algunas de valorización, como el puente de la carrera 11 entre calles 109 y 106, están detenidas porque el Distrito no ha gestionado la compra de predios. Y según el informe, la prioridad número uno, la fase III de TransMilenio, que incluye las obras de la calle 26 y la carrera 10, no estará lista antes de noviembre.

En cuanto a la seguridad, el panorama no es alentador. Según la última encuesta de percepción de la Cámara de Comercio de Bogotá, 72 por ciento de los bogotanos perciben que la inseguridad ha aumentado. Frente a esta problemática, la alcaldesa encargada decidió crear un cuerpo élite de investigación para atacar las bandas, el fleteo y el atraco de celulares. Y recibió con alivio a los 600 policías nuevos que mandó el presidente.

Campo también encontró una ciudad con una larga lista de tareas pendientes. Por ejemplo, en un mes y medio se espera que lleguen a Bogotá más de 45.000 visitantes para participar en el Mundial Sub-20, el segundo evento más importante de la FIFA. Para ese entonces, no solo tendrá que estar la ciudad en perfecto estado, con vías de acceso incluidas, sino que se tienen que coordinar múltiples eventos y diseñar una organización tal que el certamen sirva como una ventana para promover a Colombia en el mundo. Lamentablemente, lo más probable es que la calle 26, la entrada a la capital, esté todavía en obra gris.

Campo, o quien la suceda en el cargo, tendrá que tomar decisiones en el frente de la contratación y las próximas licitaciones, que en total adjudicarían más de seis billones de pesos. Por ejemplo, la licitación para el recaudo del Sistema Integrado de Transporte, el cual implica el manejo de 2,7 billones de pesos, está en el tintero. Este es un proyecto que en teoría le dará un revolcón a la movilidad en la ciudad y, según el cronograma, en agosto deben entrar en funcionamiento las cuatro primeras zonas del sistema.

Además, el alcalde Moreno adjudicó en septiembre un contrato para construir una troncal light de TransMilenio por la séptima. Luego, en marzo, y por sugerencia del presidente Santos, decidió suspender la obra. A la hora de la verdad, el contrato está firmado y el futuro de esta arteria está en veremos.

En los próximos meses también se tomarán decisiones sobre la concesión del chance, por 1,2 billones de pesos; los refrigerios y seguridad en escuelas y colegios, por 300.000 millones; las autopistas urbanas -en las que se invertirían cerca de un millón de dólares solo en la primera fase-, la licitación de semaforización y la venta de la ETB.

No por nada, la Alcaldía de Bogotá es el segundo cargo en importancia del país y las decisiones que se avecinan le quitan el sueño a más de uno. Por lo pronto, María Fernanda Campo tratará de balancear su agenda para estar al pie del cañón. Pero espera que su reemplazo llegue más temprano que tarde. Para nadie es un secreto que una sola persona para cargos tan vitales como la Alcaldía de Bogotá y el Ministerio de Educación no da abasto. Con los desafíos de la Alcaldía y los problemas propios del Ministerio de Educación, especialmente la reforma a la educacion superior, la interinidad conspira contra una buena gestión en ambos frentes. Así fuera la Mujer Maravilla.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1842

PORTADA

La voltereta de la Corte con el proceso de Andrade

Los tres delitos por los cuales la Corte Suprema procesaba al senador se esfumaron con la llegada del abogado Gustavo Moreno, hoy ‘ad portas’ de ser extraditado. SEMANA revela la historia secreta de ese reversazo.