Lunes, 5 de diciembre de 2016

| 2016/05/07 00:00

Peñalosa quiere que bogotanos paguen para evitar pico y placa

La polémica idea será uno de los puntos álgidos de la discusión del Plan de Desarrollo. Estos son sus pros y sus contras.

El propósito de este cobro es desincentivar la compra de un segundo vehículo y fomentar el uso del transporte público para mejorar la movilidad en la capital. Foto: Guillermo Torres

Cada vez que el alcalde Enrique Peñalosa anuncia una propuesta, hay controversia. No se había calmado el debate sobre su idea de vender la Empresa de Teléfonos de Bogotá, cuando reventó la discusión sobre la idea de que los bogotanos puedan pagar para evitar el pico y placa.

La iniciativa, incluida en el Plan de Desarrollo, contempla que los propietarios de vehículos anden por la ciudad sin la restricción, si pagan una suma que estaría alrededor de los 4 millones de pesos al año. Con ello, asegura la administración, se lograría hacerle contrapeso a la tentación de muchos bogotanos de comprar un segundo carro o una moto para hacerle el quite al pico y placa.

La idea se ajusta a una de las obsesiones de Peñalosa: promover el transporte público y generar mejores condiciones de movilidad para quienes se mueven a pie, en bicicleta, en TransMilenio o en taxi. Como la Alcaldía no había ambientado previamente la propuesta y saltó de sorpresa, suscitó la reacción inmediata de los concejales. Algunos, como Horacio José Serpa, del Partido Liberal, o el independiente Juan Carlos Flórez, argumentaron que la medida podría ser discriminatoria pues solo personas de altos ingresos podrían pagar los 4 millones anuales.

Pero la Alcaldía argumenta que no busca recaudar recursos entre todos los sectores sociales, sino solamente entre aquellos que tienen una alta capacidad adquisitiva y que, por tanto, también pueden comprar un segundo carro, una moto adicional, o mandar blindar sus vehículos para poder circular. En otras palabras, para Peñalosa sí resulta antidemocrático que por cuenta de que personas adineradas compran más carros o los blindan, otras, de menores recursos, que nunca podrían hacer lo mismo, tengan que soportar los trancones.

Juan Pablo Bocarejo, secretario de Movilidad, insiste en que la medida se pensó deliberadamente, para que la plata que algunos usan para comprar otro carro quede en las arcas de la ciudad. Así mismo, señala que con los fondos recaudados se construiría parte de la malla vial que hoy se encuentra rezagada, cuya necesidad es aún más evidente en localidades como Bosa, Kennedy, Engativá y Suba.

La fórmula no representa un cambio estructural. Durante los últimos diez años, en Bogotá se ha duplicado el número de carros particulares al pasar de 600.000 a cerca de un millón y medio. Para este aumento han influido los bajos precios de los vehículos y, en menor medida, que el pico y placa –que existe desde 1998– ha motivado a algunos a comprar un segundo carro. En todo caso, quienes ya tienen más de uno en sus garajes, seguramente no van a salir de él si se aplica la medida. Y muchos de quienes aprendieron a funcionar con la restricción en un solo carro, no van a pagar para sacarlo a la calle todos los días.

De otra parte, en materia de movilidad es evidente que Bogotá debe priorizar las soluciones para quienes se mueven en transporte público, a pie o en bicicleta. No en vano, del total de viajes diarios en la ciudad solo el 23 por ciento corresponde a transporte privado. Y mientras hay 1 carro por cada 14 habitantes de estrato uno, hay 1,5 carros por cada bogotano de estrato 6.

La iniciativa está en ciernes y la administración tendrá que llenarse de datos cuando se agite la discusión del Plan de Desarrollo en el Concejo Distrital. La idea resulta llamativa para las finanzas de la ciudad. Por cada 5.000 carros que decidieran pagar por evitar el pico y placa, habría un recaudo de cerca de 4.000 millones de pesos al año. No obstante, aún falta claridad en las cifras que responden a dos interrogantes: ¿cuántas personas aproximadamente se sentirían de-sestimuladas a comprar un segundo carro por la medida? ¿Cuántos carros adicionales rodarían cada día en Bogotá, si se permite pagar para evitar la restricción? Un gobierno como el de Peñalosa, identificado con un perfil más técnico que político, no puede darse el lujo de plantear soluciones sin contar con previsiones y estudios. Y no hay que olvidar que la movilidad es la principal preocupación de los bogotanos, que miran con lupa cualquier decisión sobre la materia.

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