Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2015/08/04 16:00

Petro: del ‘camarada Aureliano’ a “el déspota”

El gerente del Fondo de Vigilancia, Fernando Arbeláez, calificó de esta manera a su viejo amigo, Gustavo Petro, en una tensa reunión donde discutieron los problemas de un contrato para la línea 123.

A finales de mayo del 2015, el alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, posesionó al economista Fernando Arbeláez como gerente del Fondo de Vigilancia y Seguridad del Distrito. Foto: Archivo Particular: Fondo de Vigilancia y Seguridad.

Las diferencias entre el alcalde Gustavo Ptero y su viejo amigo Fernando Arbeláez parecen tan hondas, que por ahora no hay reconciliación a la vista. Petro y Arbeláez fueron compañeros de causa guerrillera en el M-19 y se reencontraron en la administración de la Bogotá Humana.

Petro, como alcalde, le confió a Arbeláez la gerencia del Fondo de Seguridad de Bogotá, una importante entidad con un alto presupuesto desde donde se proyectan los lineamientos de seguridad de la capital.

Todo arrancó con la idea de que la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá (ETB) realice el proceso de modernización de la Línea de emergencias 123, algo que es necesario pero que no habría sido suficientemente analizado.

El alcalde quiere que el Fondo firme un otrosí para que la ETB continúe con la ejecución del contrato, mientras que Arbeláez se niega con el argumento de que el contrato vigente, al parecer, tiene serias irregularidades, entre ellas sobrecostos que el director del Fondo no está dispuesto a avalar.

Los dos se trenzaron en una agria discusión este lunes cuyos detalles han sido contados directamente por Arbeláez. La  charla llegó a tal punto, que Arbeláez le dijo a Petro, en su propia cara y a puerta cerrada, que era un “déspota”. Acuñó la frase de la reciente columna de Daniel Coronell (Vea columna).

Pero no es la primera vez que califican así a Petro en lo que va de su mandato. Lo hizo en una carta Daniel García-Peña, que se desempeñó hasta junio del 2012 como director de Relaciones Internacionales de la alcaldía. Era considerado uno de los mejores amigos del alcalde y, tras renunciar a su cargo en el Palacio Liévano, dijo en su escrito: “Un déspota de izquierda, por ser de izquierda, no deja de ser déspota”.

El rifirrafe

El actual gerente del Fondo de Vigilancia y Seguridad Arbeláez no es un funcionario cualquiera. Fue militante del M-19 y coincidió allí con Petro hace 35 años. También es reconocido por sus posturas económicas de izquierda, aprendidas en Francia, donde cursó estudios superiores.

Por todo esto, Arbeláez ha tenido la confianza de llamar al alcalde de Bogotá ‘camarada Aureliano’, tal como se le conocía en sus años de permanencia en la guerrilla.

Este lunes ambos se encontraron muy temprano para discutir el espinoso contrato con la ETB, justo antes de un debate de control político en el Concejo capitalino.

Petro, muy disgustado, le dijo a su funcionario que no se interpusiera en la firma ya que los recursos serían revertidos a la ciudad. Como se sabe, la ETB es una compañía de economía mixta donde el Distrito juega un papel importante. Arbeláez le respondió que no estaba dispuesto a plasmar su rúbrica en la prórroga del contrato porque consideró que allí hay una irregularidad detectada ya por organismos de control.

A medida que los minutos transcurrían, la discusión se calentó. Petro reclamó a su funcionario y no le admitió que le insinuara que era un corrupto. “El alcalde estaba salido de los chiros y gritándome”, recordó Arbeláez en entrevista con Blu Radio.  

La respuesta del gerente fue la misma que exclamó García-Peña en su famosa carta. Le dijo que no consideraba que fuera un corrupto, pero sí un déspota. Arbeláez, un hombre de 54 años toreado en distintas plazas, consideró que no estaba en una escuela primaria para que lo ‘matonearan’, por lo que tomó sus cosas, se levantó de la silla y salió.  

La conclusión de Arbeláez es que el alcalde todo lo vuelve personal y que sus diferencias con su antiguo compañero de lucha, por lo pronto, son irreconciliables. De ahí que, mientras esté en su cargo, no firmará el otrosí. Petro ya habría pedido su renuncia.

Pero más allá de la anécdota por la discusión, lo cierto es que el contrato, que es absolutamente necesario para la seguridad de los capitalinos, sigue enredado en una disputa administrativa. Pero también es importante que los organismos de control abran los oídos a las denuncias que ha hecho el gerente del Fondo en las que ha dejado entrever que a él le han hecho propuestas indecentes para que firme la extensión del millonario contrato. Unas denuncias que no son de poca monta. A todo esto se suma que los bogotanos se quedarían sin la línea de emergencia a partir del 22 de agosto ante la falta de recursos.

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