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| 9/23/2014 12:00:00 AM

¿Qué tan homofóbica es Bogotá?

El Distrito realizó unas encuestas sobre la victimización en los colegios y esto fue lo que encontró.

La Secretaría de Educación del Distrito realizó uno de los estudios más grandes sobre los diferentes factores que afectan la convivencia y seguridad escolar y en general sobre el clima escolar. Este estudio  contó con la encuesta de “clima escolar y victimización”, que se aplicó en 613 colegios de la capital y encuestó un total de 124.000 estudiantes. Se aplicó a todos los colegios oficiales urbanos de la capital y una muestra importante de privados. Allí se indagó sobre acoso escolar, drogas, pandillas, clima escolar y además hubo una sección sobre temas de discriminación, entre ellas, la de orientación sexual.  

Luego del suicidio del estudiante Sergio Urrego se ha abierto, nuevamente, un debate en torno a los niveles de discriminación y homofobia que tiene el país, argumentos de tipo histórico, sobre construcciones sociales judeo-cristinas e incluso argumentos culturales son comúnmente citados. En todo caso, antes de realizar las conclusiones se presentarán los datos de la encuesta del 2013. Vale la pena recordar que el Distrito ha realizado tres encuestas. Una de las preguntas indagó la percepción que tienen los encuestados sobre la orientación sexual. 


Generalmente en encuestas de victimización los cambios en un periodo de dos años son marginales o mínimos, casi en ninguna encuesta de este tipo se presentan grandes variaciones. Sin embargo, como se nota en la gráfica anterior entre el 2011 y el 2013, Bogotá disminuyó la discriminación por orientación sexual en cerca de 7 puntos porcentuales, nótese la opción “Ninguna vez”. La siguiente pregunta analizaba directamente la discriminación en el ambiente del salón de clases, los resultados fueron los siguientes.  

 
Básicamente Bogotá ha venido mejorando en temas de segregación social. Los datos indican que la discriminación por orientación sexual se reduce año a año, aunque existe aún un bloque o barrera social importante de impactar, cercana al 30 %. Incluso los datos sobre agresividad en el Colegio han comenzado a mostrar mejorías después de 7 años. El acoso escolar o mal llamado bulling disminuyó de un promedio de 15 % a un 11 %, como los muestran las siguientes gráficas. 

Acoso escolar colegios públicos

   
  
Acosos escolar colegios privados

  
  

Si bien el porcentaje de estudiantes que manifiestan ser víctimas de acoso escolar es alto, también es importante señalar que las cifras comienzan a mostrar una tendencia a la baja después de varios años. Ahora bien, al profundizar en diferentes casos sobre acoso escolar por orientación sexual, intentos de suicidio y agresiones por identidad y expresión de género se pueden hacer tres conclusiones adicionales. 

Por un lado, durante la vida escolar, el niño o la niña tiene como redes sociales la familia y el colegio, y en algunos casos un círculo social derivado o bien de amigos de barrio o de una pareja sentimental. Generalmente, cuando dos de estos tres pilares fallan el estudiante se siente acorralado por el sistema social y se cae en una serie de depresiones continuas que llevan a un momento de desespero, lo cual puede terminar en episodios de conductas suicidas. Durante este tipo de hecho, el estudiante percibe que el ambiente es hostil y no tiene horizonte de vida a futuro.

El reto de una política pública se encuentra en crear un entorno protector para los estudiantes, no se trata solo de realizar campañas contra la discriminación o de generar códigos de conducta repetitivos. Se trata por el contrario de realizar un trabajo integral con la familia, los docentes, en entorno físico del colegio y las redes sociales. Esto se traduce en mejorar o fortalecer las redes sociales, el control social hacia los abusadores o maltratadores y sobre todo cambian o modificar las ideas preconcebidas de la sociedad. En últimas en generar solidaridad entre los estudiantes, en las familias y en el entorno del niño o la niña. 

La segunda conclusión es que los cuadros de conducta suicida, o un caso extremo de acoso escolar, generalmente provienen de situaciones que se han venido deteriorando, por lo menos, siete meses antes de ocurrido el hecho extremo. Esto significa o bien que en muchos casos ni el colegio ni la familia logran detectar la situación que se viene deteriorando o que esconden dicha situación. La siguiente gráfica muestra la asociación entre el insulto y el hostigamiento o escolar. Como se ve, la asociación es bastante alta cercana al 38 %, es decir que generalmente un insulto fuerte puede ser el comienzo de un caso de acoso escolar. 

Correlación índice de insultos y acoso escolar por colegios
 

La tercera conclusión es que el reto para detectar y combatir el acoso escolar en general y la discriminación por orientación sexual se basa no solo en la detección de casos, sino en la existencia de sub-registro y la incapacidad de crear mecanismos de seguimientos a estos fenómenos. 

En todo caso Bogotá ha hecho un esfuerzo significativo en estos aspectos y aunque aún queda una fuerte barrera por vencer, es evidente el ascenso positivo de la ciudad. Estos avances se explican de varios factores, principalmente la política educativa. Bogotá puso en marcha desde el año 2011 la política de Educación para la Ciudadanía y la Convivencia, la cual cimienta su base pedagógica en el fortalecimiento de capacidades ciudadanas. Aunque esta política tiene una serie de herramientas, tres han sido fundamentales en la reducción de la segregación social. 

En primer lugar, el distrito cuenta con el Sistema de Alertas, que es una herramienta tecnológica en la cual los colegios oficiales reportan cualquier hecho que afecte el clima y la convivencia escolar. Esta herramienta reportan información en tiempo real y está conectada a la base de matrículas, lo cual permite hacer seguimiento caso a caso, niño a niño. Es decir es posible saber si un estudiante ha sufrido agresiones repetidas, con lo cual se puede intervenir  de forma temprana para prevenir este tipo de casos.

La segunda herramienta fundamental ha sido el incremento del número de profesionales en orientación escolar. Esta profesión estaba en decadencia en todo el país, pero tanto el distrito y en menor medida el Ministerio de Educación han comenzado a fortalecer la ayuda psicopedagoga en los colegios. Bogotá pasó de 976 orientadores a algo más de 1300. 

Por último, la capital colombiana cuenta con una serie de herramientas pedagógicas que ha creado esta política de educación para la ciudadanía, rutas de atención psicosocial, formación en atención a situaciones críticas y sobre todo nuevas herramientas pedagógicas hacen parte de este acumulado. Todo este trabajo se ha hecho bajo la Estrategia de Respuesta Integral de Orientación Escolar que hace parte de la política antes mencionada.  
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