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| 1/22/2015 9:20:00 PM

Los cinco artículos que más ‘chivean’ en Bogotá

Se trata de un cada vez más nutrido comercio de temerarias falsificaciones que incluyen hasta medicamentos y alimentos.

La pericia de los falsificadores criollos, digna de mejor causa, es tristemente célebre. Sus productos pueden ser hallados fácilmente en populosas zonas comerciales de Bogotá, en donde ya sea en los locales o en las aceras se ofrecen desde gaseosas sospechosamente baratas hasta aceites de cocina y de motor reutilizados, todo de marcas reconocidas y en sus empaques originales.

Son cinco los productos que las autoridades han identificado como los que más utilidades dejan a la delincuencia y, por ende, son los que más se adulteran. El ‘top’ de los más ‘chiveados’ lo encabezan las prendas de vestir, que portan afamadas marquillas como Chevignon y Tommy Hilfiger, todo confeccionado por manos locales o chinas.

En el primer caso, la ropa es elaborada en el sur de la capital de la República, principalmente en las localidades de Bosa y Kennedy, y luego es comercializada en pequeños almacenes de moda donde la hacen pasar por la original.

En cuanto a los productos importados de Oriente, su legendario bajo precio queda comprobado en los populares ‘madrugones’ que se llevan a cabo en el sector de San Victorino o en los San Andresitos de la ciudad. Aquí la competencia no deja de ser desleal: un pantalón chino puesto en vitrina cuesta 22.000 pesos, mientras que solamente la confección de la prenda nacional cuesta 25.000 pesos.

Para reconocer la falsificación, la Policía trabaja de la mano con peritos de las empresas afectadas que tienen como tarea la verificación de la autenticidad de la prenda. Pese a los controles, la falsificación de ropa va en aumento. En el 2014 el incremento fue notorio ya que más de 10.000 artículos, entre ropa y zapatos, fueron decomisados por la Policía Metropolitana de Bogotá. El blanco de las autoridades son las bodegas y fábricas en el centro y sur de la ciudad.

Las bebidas embriagantes están en el segundo lugar de los artículos que más falsifican. Los investigadores han detectado alambiques por todo Bogotá, aunque las localidades de Suba, Ciudad Bolívar y en el centro de la capital se llevan el premio en las incautaciones. Incluso, uno de esos negocios ilícitos fue hallado a tres cuadras de la Unidad de Investigación Criminal de la Policía. En el 2014 poco más de 50 personas fueron capturadas y se incautaron unas 80.000 botellas de diversos licores.

Peritos de las empresas licoreras que trabajan de la mano con la Policía son los encargados de verificar los sellos de las botellas y el tipo de líquido que contienen. En la ciudad, el whisky es el licor importado que más se falsifica, mientras que de los nacionales es el aguardiente.

Los medicamentos también atraen a los delincuentes por su alta rentabilidad. Dentro de lo más plagiado están los derivados del sildenafilo, más conocido por su nombre comercial, Viagra. Las medicinas controladas y las que están en el POS también hacen parte de la lista.

En los allanamientos que ha realizado la Policía a fábricas clandestinas las autoridades han encontrado que algunos de esos productos están simplemente hechos con cemento, agua, saborizantes y colorantes.

Los alimentos tampoco se salvan. El aceite de cocina, uno de los productos más usados en el hogar, también se falsifica. Luego de su uso, este es licuado y posteriormente aclarado con blanqueador de cloro para ropa. En el año 2014 se incautaron 15.000 litros de este producto adulterado.

El ingenio de los malhechores no tiene fin. La popular Coca-Cola también es víctima de las falsificaciones, que reenvasan una bebida gaseosa similar de menor valor en las botellas originales (a veces con jabón añadido para recrear el gas que se ha escapado) y ganarse la diferencia.

Los integrantes del grupo de investigaciones generales de la Sijín están tras la pista de una banda que prepara una bebida de agua, azúcar y colorantes y saborizantes que luego embotella para venderla como un original conocido energizante que se vende en las calles.

Los productos de aseo, desde luego, no se quedan por fuera del listado. En la investigación para desarticular estas bandas de falsificadores también están los jabones para ropa (se prepara el detergente y se reempaca en bolsas de ciertas marcas) y las cuchillas de afeitar (su mango de plástico es reutilizado).
 
En el último lugar, pero no por ello poco importante, está el aceite de carros. En el 2014, la Policía realizó 13 operativos en contra de establecimientos y se efectuaron diez capturas. El procedimiento para la reutilización es simple: los delincuentes compran el producto usado y lo licuan. Luego filtran sus partículas y le aplican aditivos para venderlo como nuevo.
 
La lucha en contra los falsificadores no sólo no parece tener fin, sino que para las autoridades incluso podría ser infructuosa. Luego de las investigaciones, allanamientos y capturas, la mayoría de los investigados quedan libres a las pocas horas ya que los delitos son considerados menores.

El encargado de las investigaciones generales de la Sijín, sargento Javier Gaitán, aseguró que para evitar ser víctima de falsificaciones la mejor fórmula es no comprar barato. “Hay que comprar en lugares reconocidos y con la factura”, recomendó. En últimas, lo barato puede salir caro.
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