Jueves, 18 de diciembre de 2014

| 2013/08/09 00:00

Bogotanos, ¿‘educados’ a punta de correa?

Una encuesta afirma que el 97% de los adultos entrevistados reconoció haber sido víctima de castigo físico.

. Foto: .

La primera encuesta sobre castigo físico en Bogotá preguntó a 1.324 adultos capitalinos –residentes de todas las localidades de la ciudad- sobre cómo fueron reprendidos en su niñez. El 97 por ciento reconoció haber sido víctima de castigo físico.

El correazo fue la principal forma de maltrato (23 %). Le siguieron la palmada (6 %), el puño (4 %), y el golpe de una chancleta (3 %).

La encuesta aseguró que, en porcentajes menores, algunos adultos mencionaron que fueron humillados con pellizcos y cachetadas. También se señalaron casos aislados de quemaduras, golpes con ortiga y en los pulmones -para producir ahogo-, clavados de punta de lápiz en el cuerpo, sumergimientos en el agua de las albercas y los inodoros, y ataques con cuchillo caliente.

En el estudio -liderado por la concejal de Bogotá Martha Ordóñez durante el 2012-, el 95 % de los encuestados manifestó que está a favor de la abolición del castigo físico, el cual debe mantenerse, según opinaron 64 adultos (5 %) que hoy son padres.

“El 95 % de las personas no quiere repetir conductas de maltrato con sus hijos. Tiene la conciencia de que los golpes no son la manera de educar o corregir”, indicó la cabildante, quien emprende la campaña ‘No más golpes, corrígeme sin pegarme’.

El maltrato aumenta según el género. El 66 % de los encuestados hombres confesó haber sido lastimado con castigo físico. Por su parte, esa situación afectó la niñez del 57 % de las mujeres encuestadas.

Los más altos niveles de castigo físico se registraron, según la encuesta, entre 1987 y 1973. Ese dato corresponde a las edades de los encuestados que más reconocieron el denigrante trato en sus hogares: de entre 26 y 40 años.

Bosa fue la localidad que presentó más episodios violentos. Le siguieron Ciudad Bolívar, Engativá, Usme, Kennedy y San Cristóbal.

En la capital, durante el 2012, se registraron 2.060 casos de maltrato físico agudo (violencia extrema poco frecuente) y 216 historias de castigo crónico (una conducta violenta frecuente).

El llamado de Unicef

Para Rocío Mojica, oficial de protección infantil del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) en Colombia, el número de casos de violencia infantil va en aumento debido a que la sociedad aún no reconoce este tipo de maltrato como un problema, el cual, en su criterio, es un “tema recurrente y preocupante”.

Por esa razón, Unicef lanzó la campaña cuyo lema es: “Hacer visible lo invisible”. Entre los mensajes de la iniciativa se contempla que “la violencia contra la niñez no es aceptable bajo ninguna justificación”.

También se tiene como premisa que “la crianza y la disciplina sí son posibles sin violencia”. En ese sentido, la representante de las Naciones Unidas afirmó que se necesitan seres humanos que se autorregulen. “Que tengan acompañamiento de los padres para que así se garanticen sus derechos y puedan hacer un ejercicio progresivo de su autonomía. Deslegitimar ideas como: ‘La letra con sangre entra o, sin golpe no hay autoridad’”.

A su vez, recordó que “la violencia no se justifica en la necesidad de corrección”. “La palmada no enseña nada, lo que queda es la humillación, el dolor y la rabia. Es mentira que demos una palmada sin sentir enojo o ira”.

Rocío aclaró que se maltrata a través de castigos físicos o sicológicos, o mediante la humillación, la comparación o la burla; y añadió que los tipos de violencia se retroalimentan. “Por ejemplo, los prostituidos, muchas veces, fueron abusados”.

En su opinión, “la violencia no es un problema de países pobres o personas pobres. Se da en todos los estratos y los países”.

La delegada también explicó las consecuencias del maltrato infantil. “Pierden (los niños y adolescentes) el autoestima y la seguridad. Se vuelven miedosos. Se pueden dar serias afectaciones físicas y emocionales y en la relación con el otro. En los casos más graves puede haber discapacidad”.

¿Cuál es la fórmula correcta de crianza? La representante de las Naciones Unidas contó que desde temprana edad debe establecerse una “buena comunicación” entre los padres y los hijos, la cual permita “reconocerlos como diferentes (a los niños), no como una extensión de los padres, ya que no son de su propiedad”.

“Entender lo que expresa el niño, explicarle por qué se le dice “no” algunas veces, aprender a negociar con él, y a través de la comunicación hacerle entender que hay cosas no negociables como robar, matar o maltratar. Una de las reglas al castigar es ir al hecho y no a la persona. Por ejemplo, no decirle que es mentiroso, sino más bien, aclararle que la mentira no trae nada bueno a quien se vale de esta”.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×