Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1985/02/25 00:00

BOJOTE ARMA UN DESPELOTE

Enfrentamiento entre el Presidente y la Dirección Liberal por lo que fue considerado un chantaje burocrático

BOJOTE ARMA UN DESPELOTE

Si fuera por la sola lectura del comunicado de Palacio, la opinión habría quedado con la impresión de que el encuentro de la Dirección Nacional Liberal con el Presidente había sido una reunión protocolaria más, caracterizada por los "Términos cordiales" que se le atribuyen a toda reunión donde efectivamente no ha sucedido nada. Pero quien hubiera escuchado el comentario del más veterano de los miembros de la DNL se habría dado cuenta de que las relaciones del liberalismo con el gobierno habían sufrido un duro cimbronazo: "Jamás volveré a Palacio. Esto no es serio", se dice que afirmó Víctor Mosquerahaux a la salida de la reunión.
Lo que inicialmente trascendió fue que el Presidente había regañado a Ernesto Samper, porque aparentemente éste habría tratado de condicionar el apoyo del Partido Liberal a los proyectos del gobierno en las extras del Congreso, a la participación que el gobierno le diera al liberalismo en el pastel burocrático. Betancur, quien interpretó esto como un chantaje, le puso un "tate quieto" a Samper contestándole: "Déjese de amenazas, de chiquilladas". Para quienes conocían los especiales lazos de amistad que en el pasado habían unido a Samper con el Presidente Betancur, esta frase pasaba de ser un simple regaño: indicaba una posición política, una especie de "parada" que el Presidente estaría poniéndole al joven concejal. SEMANA ha podido establecer que aun desde el comienzo mismo de la reunión, Betancur se mostró duro con Samper, ya que a Mosquera y a Santofimio se refería con sus nombres, "Víctor y Alberto" mientras que a Ernesto nunca lo bajó de "doctor Samper". Aun cuando el regaño del Presidente trascendió como el detalle más notorio de la entrevista y en opinión de muchos se justificaba por lo que fue considerado una salida en falso de Samper lo cierto es que no fue el único incidente que se produjo en ella.
El primer roce se presentó cuando se discutía la integración de la Comisión de recorte del gasto público. Ante una insinuación del Presidente de que el Partido Liberal debía tener sus representantes en la citada comisión, Samper se opuso con el argumento de que era competencia del Ejecutivo determinar las áreas en las que se debía hacer el recorte. El Presidente, se afirma, cambió de tema, no sin antes exclamar: "Pasemos, pasemos... yo también conseguí votos en mi tiempo, doctor Samper". Luego, después de que el Presidente enumeró los proyectos de ley que se presentarían a las extras, Samper habría intentado discutirlos, pero el Presidente no dio pie para hacerlo. Finalmente, se tocó el tema de la paridad política en la burocracia, sobre la base de un documento elaborado por la DNL según el cual el 62.64% de los puestos de comando del gobierno, incluyendo Ministerios, Institutos, Direcciones, Fondos, Bancos y Superintendencias, estaba en manos de los conservadores. Según el estudio, de 91 puestos claves de la administración, 56 estarían en manos de conservadores, 24 en manos de liberales oficialistas y 3 del Nuevo Liberalismo.
El informe se convirtió en el florero de Llorente. Porque precisamente Samper se agarró de él, para aclararle al Presidente que la paridad ministerial no era necesariamente la paridad burocrática y que el respaldo del liberalismo a los futuros Ministros liberales no sólo dependería de la paridad de los ministerios, sino de la de todos los puestos mencionados en el estudio, que en la actualidad están repartidos, según Samper, de manera poco equitativa. De ahi que Santofimio interviniera para plantear lo que calificó como una "paz burocrática". "Yo tengo otros datos", dijo el Presidente. Pero no podía estarse refiriendo a los del estudio que adelantan los ministros de Gobierno y Relaciones, cuyo censo se extiende a 190 posiciones claves de la administración, de las cuales se ha encontrado que 110 están en manos del Partido Conservador.
Este incidente le sirvió de bandeja de plata a Galán, la oportunidad de criticar a la DNL: "La representación política en el gobierno es un tema secundario frente a la grave crisis social y económica. (...) Si la participación (del liberalismo) no es adecuada y equitativa y si el conservatismo ha trabajado en la sombra para buscar posiciones privilegiadas, hay otros caminos leales con la Nación para lograr el respeto pleno de esa norma de la Constitución". Lo que no se dijo fue que Galán, dias antes en entrevista con el Presidente, habría planteado la necesidad de liberar al Nuevo Liberalismo de lo que el propio Galán ha calificado como "todo el peso de la lucha contra el narcotráfico" proponiéndole al Presidente estudiar la posibilidad de entregarle el ministerio de Minas o de Desarrollo al Nuevo Liberalismo.
A pesar de que la reunión produjo uno de los resultados que se buscaban: la oficialización del aplazamiento de las sesiones extras del Congreso (se considera que un Congreso ad portas de una crisis ministerial es fácilmente chantajeable por las prebendas burocráticas), lo cierto es que el incidente dejó un sabor amargo en la opinión, para quien indudablemente Belisario se anotó el round de una pelea que se interpretó como un chantaje de la DNL al Presidente de la República. -

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