Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2008/05/03 00:00

Buenos muchachos

En medio de la crisis de la para-política, un grupo de jóvenes congresistas tiene el reto de mantener vivo sus sueños y ambiciones.

Los senadores Rodrigo Lara y Juan Manuel Galán, los representantes Nicolás Uribe, David Luna, el concejal Carlos Galán y los parlamentarios Mauricio Lizcano y Agusto Posada . Todos llegaron a la política en este momento de crisis

En 10 años, cuando se haga memoria de las repetidas convulsiones de la política colombiana, a este período sin duda se le llamará el de la para-política y será recordado como uno de los más oscuros capítulos que ha vivido la Nación. Eso no tiene reversa. Pero como en otras ocasiones, también habrá remembranzas de quienes lograron sobreaguar la crisis y protagonizar las salidas.

Hoy son muchos los políticos que saben que la actitud y las posturas que tomen ahora marcarán su futuro. Dentro de estos están los más jóvenes, estos a quienes justo cuando tomaron por primera vez la decisión de exponer su piel a la intemperie de la vida pública, les cayó esta tormenta.

Conscientes de esto, empezaron a alzar la voz para dejar constancia de que no están cómodos con el vestido que tienen puesto. Por ejemplo, el concejal de Bogotá Carlos Fernando Galán, hijo menor de Luis Carlos Galán, salió a sacudir su partido, Cambio Radical, la semana en que las cuentas sumaban ocho congresistas de esa colectividad involucrados en el escándalo. Dijo que le daba vergüenza lo que le pasaba al partido y que era preciso asumir la responsabilidad política. Este joven político de 30 años, al igual que su hermano mayor, Juan Manuel Galán, senador del Partido Liberal, tiene la obligación de resistir a la penetración de la mafia en la política, que es el legado más claro que dejó su padre asesinado. Ahora afrontan el hecho irreversible de estar aquí y en medio de este caos.

"Yo me lancé al ruedo político consciente de que siguen los mismos problemas. Veo que continúa la laxitud en la política y no hay freno a la corrupción", dice Carlos Galán, que logró más de 40.000 votos, que lo convirtieron en concejal y que le auguran un largo camino en la cosa electoral.

Juan Manuel tiene 35 años y cree que la tarea de su generación es no permitir que la historia se repita otra vez. "Es la tercera repetición de la intromisión de los narcos en la política. Primero el cartel de Medellín, después el de Cali, y ahora los paras. El narcotráfico siempre se recarga y lo que debemos lograr es detener ese círculo vicioso. La historia no se puede repetir", sentencia. Juan Manuel Galán tiene una visión optimista de lo que puede hacer desde el Senado, entre otras por considerar una ventaja estar en un partido de oposición al gobierno.

A Rodrigo Lara, recién desempacado en su curul como senador de Cambio Radical, tras un tenso rifirrafe interno que le impidió posicionarse durante un tiempo, se le nota la frescura de la tarea recién hecha. Su llegada al sector público empezó en el poder ejecutivo como zar anticorrupción y esa experiencia le sirvió para acumular millas en el manejo de escándalos que le permiten sentar su criterio para establecer el diagnóstico de la coyuntura. "Lo que está pasando no se debe exagerar. Es una catarsis institucional que está permitiendo a las instituciones ir navegando, claro, con una tormenta en la cubierta, pero el barco sigue su marcha". En una semana, Lara será uno de los senadores de la comisión primera que estudiará el texto de la reforma política aprobado por la Cámara de Representantes.

Nicolás Uribe tiene 30 años y lleva meses cargando una pesada cruz. Consentido por el presidente Álvaro Uribe, fue elegido por el partido de La U, uno de los más golpeados por la crisis. El congresista ha sufrido lo indecible por apartarse de la línea oficial del director de su partido, el ya experimentado senador Carlos García, hoy con investigación preliminar en la Corte. Para este Uribe lo más complejo de su entrada a la política no es tanto vivir lo que a diario se respira en el Parlamento, sino la dinámica interna de su partido. Se metió en la llamada disidencia y por ese camino ha logrado anotarse algunos goles de independencia y de trabajo legislativo autónomo. La semana pasada, fue uno de los artífices de una especie de rebelión que logró que la plenaria de la Cámara aprobara una reforma política más dura de la que imaginaron en el mismo gobierno. La noche de la votación, su teléfono no dejó de recibir llamadas del Palacio de Nariño. "A pesar de lo que pasa, se aprende a querer la institución y se le coge cariño y duele que esto esté pasando. Así que uno se mete en la idea de tratar de aportar para fortalecerlo y ayudarlo a seguir a flote. Estar aquí es hacer la diferencia".

David Luna tiene ya el reconocimiento público del político experimentado, al menos en Bogotá. Representante a la Cámara por el Movimiento Por el País que Soñamos, admite que después de hacer un recorrido por los escalones de la política capitalina como concejal su ilusión fue llegar al Congreso.

A los 31 años, Mauricio Lizcano llegó por el partido de La U a la Cámara y tiene la palabra a flor de piel. Se le nota ese entusiasmo de saber moverse en tan poco tiempo como pez en el agua de una institución como el Congreso. Cómodo dentro de su traje de saco y corbata, adopta la actitud del político tradicional que hace acuerdos, apoya proyectos de ley, y se le ve feliz de tener de vez en cuando al Presidente de la República al otro lado de la línea de su celular. Le enorgullece ir a sus desayunos y estar en la jugada. Lizcano, cuyo papá, el senador Óscar Tulio Lizcano está secuestrado desde hace siete años, dice que esta crisis golpea más a los experimentados políticos que a los jóvenes: "Los políticos con muchos años en el Congreso están más preocupados que nosotros, están pensando que lo del pasado es menos grave que lo que pasa hoy".

Augusto Posada obtuvo en las elecciones de 2006, 10.000 votos que lo llevaron a ser representante a la Cámara por Antioquia. Está en la comisión segunda y allí fue coordinador ponente del TLC con Estados Unidos. También es del Partido de La U y tiene 36 años. Posada es un juicioso parlamentario que cree que lo más conveniente es salirse de la dinámica de la crisis y seguir adelante con los proyectos de ley que tienen por estudiar y aprobar. Es de los que creen que de este mal momento hay que sacar una oportunidad.

A Simón Gaviria poco le angustian los vaivenes de la crisis. Pese a estar consciente de la complejidad del momento, anda dedicado a los ciudadanos. Por algo entre sus colegas lo llaman 'Tal Cual', como el personaje del programa de televisión del Boletín del Consumidor.

Es el más joven de este grupo, apenas cumplió 27 años y no capotea tampoco las complejidades de un partido grande y complicado. Simón asume por ahora los compromisos de una política que lo identifica con su generación: los temas de la tecnología, el medio ambiente y la educación sexual.

Aunque posaron para la foto, estos políticos no han planteado formalmente un proyecto común que los posicione como una voz en medio de la crisis. Sin embargo, se les ha ocurrido la idea de intentarlo y algunos, como Carlos Ramiro Chavarro, creen que sí es posible. Este parlamentario de 35 años es el representante investigador en el caso de la denuncia del presidente Álvaro Uribe contra el magistrado César Tulio Valencia. Será quien diga, en primera instancia, si la denuncia del Presidente amerita acusar o no al magistrado.

Chavarro está convencido de que la crisis del Congreso debe conducir a una revolución en la política, pero siente que hasta ahora el papel de la clase política y de los partidos es muy pasivo. "No estamos aprovechando la coyuntura. Los que tienen liderazgo se hacen lo ciegos y sordos y mudos. Tengo dolor de patria y dolor de partido". Se refiere al Partido Conservador del que hace parte del directorio nacional y del que, dice, se olvidó de hacer política.

Todos estos jóvenes son soñadores por definición. Comparten el escenario en el que intentan cumplir su sueño y quizá por estar recién llegados, no se aferran al lugar que ocupan como si se tratara de su único tesoro. Están listos o para que los revoquen o para que los llamen a una constituyente o para unas nuevas elecciones. No minimizan su angustia eso sí por el ingreso mensual, pues al fin y al cabo, están en esa etapa de la vida en la que acaban de casarse, comprar apartamento, o tener un hijo.

En estos días se conmemora los 40 años de Mayo del 68. Muchos de estos 'nuevos' políticos se consideran sucesores de esa juventud que buscó una verdadera revolución social y libertades individuales para una sociedad que vivía convulsiones y guerras.

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