Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1993/03/08 00:00

Buscando al "patrón"

Sumando todas las recompensas, la cabeza de Escobar quedó en 10 mil millones de pesos y, como si fuera poco, inmunidad para el delator.

Buscando al "patrón"

EN UNA RECIENTE ENTREvista, los delatores de Pablo Escobar afirmaron que como cada uno de los hombres de confianza del patrón tenía un promedio de cinco millones de dólares, la recompensa que ofrecía el Gobierno a quien informara sobre el paradero del capo era poco atractiva. Según ellos, para que la estrategia diera resultados debían proponerse como mínimo 10 millones de dólares.
Todo parece indicar que el Gobierno les hizo caso. El lunes de la semana pasada los noticieros de televisión y los principales periódicos del país anunciaron que los 2.700 millones de pesos que se ofrecían inicialmente por la información que condujera a la captura de Escobar, se habían convertido en 5.000 millones de pesos. Y si bien es cierto que esa cifra no es precisamente la que sugirieron los hombres de Escobar, si a eso se le suman las recompensas de tres y medio millones de dólares que ofrecen la DEA y el FBI, y la de 4 millones que ofrecen la CIA y la Interpol, el que haga la llamadita obtiene 14 millones de dólares (10.500 millones de pesos), una suma bastante superior a la que, según los delatores, puede llegar a dar resultados.
Para quienes no tienen muy en claro cuánto pueden representar 10.500 millones de pesos, si esta suma se invirtiera en un CDT al dos por ciento mensual, los intereses representarían una renta de 210 millones al mes.
Sin embargo, hasta el momento el problema puede no haber sido únicamente la suma, sino que aquellos que podían ganársela jamás estarían en condiciones de disfrutarla. Por esa razón, y para ampliar el alcance de la política de sometimiento a la justicia, el Gobierno expidió el viernes de la semana pasada un decreto que cobija y otorga ciertos beneficios -incluyendo la inmunidad- a quien "sapee" al patrón. Y aunque esa palabra no se emplee en el decreto por ser antijurídica, es exactamente lo que el Gobierno busca. Como en el fondo la medida tiene nombre propio, se le construyó toda una carpintería para maquillar el objetivo.
El Gobierno, en vista de la reciente escalada terrorista y de la cada vez más remota posibilidad de que Pablo Escobar se entregue, decidió llevar al extremo tanto la recompensa, como las medidas tendientes a desarticular la organización del narcoterrorismo. Por ello, y en vista del éxito obtenido hasta el momento con la política de sometimiento a la justicia, no sólo en términos de entregas de los capos sino también en testimonios y pruebas tendientes a capturar e inculpar a los autores de los crímenes relacionados con el narcoterrorismo, el decreto 264 va mucho más lejos que los que le precedieron.
Las nuevas medidas del Gobierno sobre la concesión de beneficios por colaboración con la justicia, que no son otra cosa que una nueva aplicación de la teoría de la zanahoria o el garrote, contemplan varios tipos de ventajas para quienes contribuyan de manera significativa a desmantelar organizaciones criminales y capturar a sus cabecillas.
Aunque algunos de estos beneficios ya habían sido establecidos por normas anteriores, se trataba de estímulos para lograr que los delincuentes se sometieran por su propia voluntad a la justicia y confesaran sus delitos. Con las nuevas normas, lo que se busca es obtener información no tanto de quienes se entreguen pues las declaraciones no serán empleadas en su contra sino de terceros que formen parte de organizaciones criminales y aún no estén en manos de la justicia.
Otra de las innovaciones de las recientes medidas es que los beneficios que contempla serán aplicables sin importar en qué etapa de] proceso se encuentre la persona que confiese. En otras palabras, incluso alguien que está pagando una condena en la cárcel puede obtener libertad condicional, reducción o suspensión de su pena, o la supresión de sus antecedentes penales.
Por otro lado, y a diferencia de los decretos anteriores y los programas ya existentes, los beneficios no serán automáticos. Con el fin de evitar otra polémica sobre el "rebajismo" de la justicia, el nuevo mecanismo deja a discreción de la Fiscalía el beneficio por conceder, en función del valor y la utilidad de la información aportada. En este orden de ideas, aquel que tenga información realmente valiosa para las autoridades, gracias a la cual se logre capturar a un pez gordo o evitar un atentado, podrá aspirar a inmunidad o preclusión de la investigación, que es justamente lo que hacía falta para aquel que hasta ahora no se atrevía a hacer la llamada decisiva. De lo que nadie está seguro es de que la recompensa funcione, pues hasta ahora lo que más ha protegido a Escobar es la lealtad de sus hombres.

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