Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2008/09/20 00:00

Caen las pirámides

El negocio mágico que en los últimos 10 meses les ha multiplicado el dinero a muchos colombianos empieza a mostrar graves grietas. Ya hay muertos, atracos y actos vandálicos. ¿Podrá la ley ponerlos en cintura?

Cerca de 200 personas atacaron la sede de Inversiones HR en Zipaquirá para reclamar sus ahorros perdidos. En Ipiales también hubo disturbio por el incumplimiento de las empresas de dinero fácil

Los desórdenes de la semana pasada en Zipaquirá y en Ipiales tienen dos cosas en común: estaban anunciados y en ambos los protagonistas eran personas estafadas por las llamadas pirámides.

La fuga de los dueños de esas empresas con el dinero de sus inversionistas ha convertido en pan de cada día las protestas de turbas enardecidas. Primero fue en Putumayo, luego en Huila, en Cauca y ahora en Nariño y Cundinamarca. En Zipaquirá la Policía antimotines debió rescatar a un familiar de la gerente de la firma Inversiones HR, por temor a que fuera linchado por cerca de 200 personas que pedían sus ahorros.

El fenómeno ha crecido de tal manera que expertos financieros concluyen que a las pirámides ya no solo acuden pobres incautos sino avaros con ganas de dinero fácil. Al igual que las mafias, este negocio de captación masiva de recursos, causa muertes. En los últimos meses fueron asesinadas con sevicia tres personas y dos desaparecieron, en casos que ocurrieron en Cali, Popayán, Pasto e Ipiales. Todos tenían relación directa con las pirámides.

A ello se suma que a raíz del bloqueo de algunos bancos, el dinero que mueven dichas empresas debe ser guardado 'bajo el colchón', lo que disparó los atracos. El más reciente sucedió hace un mes en la capital del Valle del Cauca cuando 15 hombres hurtaron la caja fuerte, con 80 millones de pesos, de la empresa Drfe; dos meses antes las autoridades de Pasto habían evitado el robo de otra caja fuerte que contenía 1.000 millones de pesos. Hace unas semanas fue incautado en Pereira un helicóptero con cerca de 2.000 millones de pesos, al parecer de la misma pirámide, que optó por trasladarlos de Cali hacia esa ciudad.

Funcionarios del Ministerio de Hacienda creen que "muchas de esas pirámides pueden estar involucradas en lavado de activos". Y es ahí donde se hace más complejo el fenómeno. A ninguna se le ha probado que maneje plata de narcos. Pero es imposible duplicar en seis meses el dinero por vías legales.

Aunque la Superintendecia Financiera identifica cerca de 200 nuevas empresas que captan dineros del público, lo cierto es que para el gobierno el dolor de cabeza corre por cuenta de dos: DMG, de David Murcia Guzmán, y Dinero Rápido Fácil y Efectivo (Drfe), del pastuso Carlos Alfredo Suárez. Ambas empresas poseen un conglomerado de negocios afines para transar con sus clientes mediante tarjetas prepago y esquivar las regulaciones. Además, ambas gozan del prestigio de sus inversionistas, quienes aseguran que nunca han incumplido. DMG asegura que su negocio no es una pirámide y hace unos días nombró al abogado Abelardo de La Espriella como su representante. El jurista también defiende a congresistas de la para-política.

Drfe es otro monstruo con media centena de sucursales en ocho departamentos, la mayoría del suroccidente del país. El sábado, el presidente Álvaro Uribe, en el consejo comunitario en Ipiales, insistió en persuadir a los pobladores sobre el riesgo de invertir en esas empresas. No es para menos el llamado, pues según investigaciones de la Policía en Nariño, se calcula que el sector integrado por 23 captadoras mueve 250.000 millones de pesos al mes y ocho de ellas desaparecieron como por arte de magia. "Hoy tenemos 28 investigaciones en curso contra las pirámides", dijo a SEMANA una fuente policial.

En medio del desierto jurídico que impide a las autoridades actuar, el gobierno respondió el viernes al tramitar un proyecto de Ley con el que busca aumentar las penas para el delito de captación ilegal de dinero y así evitar que sea excarcelable. La condena será entre 61 y 144 meses, pero aún falta conocer la letra menuda sobre cómo serán reguladas dichas empresas, entre ellas DMG y Drfe.

Mientras se dan soluciones de fondo, el negocio ya se transformó y ahora se trasladó a Internet camuflado en el mercado de divisas extranjeras, Forex. Lo curioso de este fenómeno es que aparece cada década con distinto nombre pero con el mismo objetivo. En los 80 se llamó La Cadena, en los 90 El Avión y ahora La Pirámide. Y pese a ello, la gente sigue cayendo.
 

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