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| 6/5/2012 12:00:00 AM

Cajetillas de contrabando y su principal puerto: La Guajira

La industria tabacalera denuncia que, debido a la falta de controles, el 96% del contrabando de cigarillos se comercializa en la Zona de Régimen Aduanero Especial de La Guajira. Desde allí se envían las baratas cajetillas a Venezuela o al interior del país. Semana.com recorrió los establecimientos comerciales de Maicao.

El paquete con 200 cigarrillos, marca NorthStar, cuesta en Maicao, un municipio de La Guajira, 3.000 pesos, lo mismo que se paga por una cajetilla en Bogotá. Como ese paquete, hay miles en la zona fronteriza colombo-venezolana.
 
Son tiendas ordenadas y aseadas. Exhiben cajetillas con marcas como Aura, Rumba, Chelsea, Reino, Ferrari, Glamour, Rumba, Ibiza, Fox, Manchester y unas 120 más.
 
Los vendedores, morenos y bien vestidos, miran con desconfianza a los compradores, pero su notable temor no los priva de ofrecer el producto "con todas las de la ley". Permiten al comprador abrir la caja, oler el cigarrillo y leer con detenimiento las indicaciones del etiquetado.
 
"Hecho en Emiratos Árabes Unidos por ..., bajo la licencia ... Mejor (consumirse) antes de mayo del 2013. Fabricado en noviembre del 2011”, dice en la cajetilla, que no cumple con las disposiciones de la Ley 1335 del 2009 sobre cómo debe ser la publicidad y el empaquetado del tabaco.
 
Aunque algunas cajetillas tienen mensajes de advertencia como "Fumar puede causar la muerte" y "Fumar es dañino para la salud", no cumplen con tener los pictogramas, que visualizan las consecuencias negativas y a futuro que tiene el consumo de cigarrillo en la salud, y los cuales deben aparecer en las superficies de cada una de las dos caras principales, "ocupando el 30 por ciento del área de cada cara".
 
La Ley también aclara que si la cajetilla es importada para ser comercializada en Colombia debe incluir en una de las caras laterales el país de origen y las palabras "importado para Colombia", "escritos en letra capital y en un tamaño no inferior a cuatro puntos". Esta norma también es ignorada por varias de las mencionadas marcas.
 
Finalmente, las cajetillas sugieren una fecha de vencimiento, una información que no debe aparecer en el producto.
 
Los consumidores de cigarrillo creen que el olor del tabaco que se distribuye en Maicao no huele tan bien.
 
Lo que dice la Ley
 
La Ley 677 del 2001 reglamentó la Zona de Régimen Aduanero Especial (ZRAE) en los municipios Maicao, Urbilla y Manaure, en el departamento de La Guajira.
 
Con la legislación, se permitió el ingreso de los productos provenientes de Panamá y las islas Antillas, ubicadas entre el mar Caribe y el océano Atlántico.
 
La entrada de los productos se autoriza bajo la figura legal de la importación para la reexportación, es decir que, los productos provenientes del exterior, que vayan a ser enviados a otro país, sin ser consumidos en el territorio colombiano, pueden ingresar libre y legalmente.
 
Según la empresa Protabaco, la debilidad está en que algunos de esos productos entran ilegalmente en el mercado local y no cumplen con el pago anticipado de impuesto al consumo y el establecimiento de cupos.
 
Los decretos 4320 y 4675 del 2008 crearon un sistema de cupos de importación de licor en la ZRAE, asociado al pago de un porcentaje del impuesto al consumo.
 
En criterio de la industria tabacalera, "ese instrumento no es suficientemente efectivo porque ha facilitado la legalización mínima, el 10 por ciento, del total de los productos ingresados". Además, las empresas tabacaleras advierten que los cigarrillos aún están excluidos de ese esquema.
 
La denuncia
 
La firma Nielsen, compañía contratada por la British American Tobacco (BAT) para la medición de mercados, asegura que la ZRAE en La Guajira "se convierte en el principal puerto de ingreso de cigarrillos de contrabando a Colombia".
 
"A pesar de que el ingreso de este producto puede darse en todos los puertos marítimos y terrestres de Colombia, el nivel de riesgo es mayor porque se hace de forma ilegal a través de documentos falsos y cargas suplantadas o camufladas", dice la compañía inglesa.
 
Según la Subdirección de Fiscalización Aduanera de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN), en el 2010 se decomisaron 1.970.084 cajetillas. Por su parte, en el 2011 se incautaron 4.360.229 paquetes de cigarrillos y en el 2012, hasta el 6 de mayo, fueron confiscadas 3.247.817 cajetillas.
 
De acuerdo con la empresa Protabaco, "la comercialización ilícita de cigarrillos que se presenta en centrales de mayoreo es el resultado final de sofisticadas cadenas criminales internacionales, la mayoría de las veces relacionadas con los tráficos de narcóticos, personas y armas".
 
La misma compañía sostiene que en los cigarrillos ilícitos se puede encontrar desde heces fecales, hasta heces de rata e ingredientes tóxicos, "materiales usados por las bandas para hacer rendir el tabaco".
 
Paraguay, el principal productor mundial
 
El Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), en un estudio publicado en el 2009, aseguró que Paraguay es uno de los principales países productores de cigarrillos de contrabando.
 
Según sus cálculos, "más del 90 por ciento de la producción, que alcanza los 70 billones de cigarrillos anuales, termina en el mercado latinoamericano (principalmente en Brasil y Argentina), de forma ilícita".
 
Según los datos estimados, los cigarrillos ilícitos que ingresan en el mercado colombiano tienen dos fuentes y rutas principales.
 
Los cigarrillos provenientes de Paraguay y Uruguay son exportados legalmente a Panamá, Aruba, Donaire y Curazao.
 
Luego, los productos son enviados legalmente a la Zona de Régimen Aduanero Especial de La Guajira, y en este punto, se envían de manera ilegal a Venezuela o al interior de Colombia. Así se mueve el 96 por ciento del contrabando.
 
Según BAT, los cigarrillos provenientes de Asia (China e India, principalmente), "que en algunos casos son falsificaciones de producto legal", ingresan a Panamá y después son trasladados a la ZRAE de La Guajira.
 
Jerónimo Castillo, gerente de Anti-contrabando de BAT-Colombia, explica que entre las rutas de distribución del contrabando están las carreteras del Magdalena y Valledupar, que llevan la mercancía hacia Norte de Santander. En su criterio, también hay puertos naturales en Córdoba y Sucre.
 
Los efectos de la ilegalidad
 
Según el informe Viabilidad fiscal de los departamentos: vigencia 2010, publicado el año pasado por el Ministerio de Hacienda, el 8 por ciento de los ingresos tributarios de los departamentos (sin incluir Bogotá), provienen del impuesto al consumo de cigarrillos y licor.
 
La firma Nielsen sostiene que las regiones dejan de percibir ingresos derivados del impuesto al consumo, que se destinan principalmente al financiamiento del sistema de la salud.
 
"Se estima que en el 2010 la zona compuesta por Antioquia, Chocó, Córdoba y Sucre dejó de percibir ingresos por cerca de 32.000 millones de pesos, y la Costa Atlántica (Atlántico, Bolívar, Magdalena, Cesar, San Andrés y La Guajira) dejó de percibir 20.000 millones de pesos”, precisa la firma, que agrega que "la pérdida total para el resto de los departamentos ascendió a 10.000 millones de pesos".
 
Trabajadores de la legalidad y la ilegalidad
 
La mercancía llega a Puerto Nuevo, ubicado a tres horas de Riohacha, la capital de La Guajira. Allí cientos de personas cuidan la carga. Ese es el oficio de Luis Miguel Morales.
 
"Hace 10 años cuido la carga. Hoy estoy cuidado abanico que traen de Panamá. También cuido los electrodomésticos", relata.
 
Luis explica que no hay una hora fija de llegada de los barcos. "En Maicao me avisan cuándo debo venir hasta acá. Mientras yo cuido la mercancía, los paisanos, los wayúu, la cargan. Hay lavadoras, aire acondicionado... Todo esto es legal", afirma.
 
"Yo no trabajo con cigarrillos y licores porque eso viene de Panamá y solo trabajo con lo que viene de Aruba”, cuenta el trabajador.
 
El otro de los oficios es el transporte. Luis Ramírez es uno de los conductores que lleva la carga a Maicao.
 
El transportador confiesa que le gusta su trabajo porque es “suave y no es matón”. “Mi jefe está en Maicao, él maneja los carros del transporte de la mercancía: electrodomésticos, licores, ropa, cigarrillos... Yo solo llevo la carga a los almacenes”, dice.
 
Las cifras de British American Tobacco (BAT), según Nielsen
 
En el mundo, el contrabando constituye un 12 por ciento de todas las ventas de cigarrillos, es decir, unos 657.000 millones de cigarillos anuales. Por el recaudo de impuestos, se generan pérdidas para los gobiernos entre 40.000 y 50.000 millones de pesos.
 
En el 2011, Colombia recibió más de 632.000 millones de pesos por la tributación relacionada con la industria del tabaco. De esta cifra, más de 513.000 millones de pesos corresponden al consumo del tabaco, 57.000 millones de pesos al impuesto sobre el valor agregado (IVA), y 7.500 millones de pesos al impuesto de industria, comercio y avisos (ICA).
 
Los departamentos dejaron de percibir cerca de 72.000 millones de pesos como resultado del impacto del contrabando al impuesto al consumo, el cual constituye el 8 por ciento de los ingresos tributarios de las regiones.
 
En los primeros tres meses del 2012 el indicador de tendencia del contrabando alcanzó una participación promedio de 8,3 por ciento. Históricamente, la Costa Atlántica y Antioquia han sido las zonas más afectadas.
 
Varias ciudades tienen un indicador superior al nacional. El 22 por ciento de los cigarrillos de contrabando se queda en Santa Marta, Cartagena (el 17 por ciento), Barranquilla (14 por ciento) y Medellín (el 8 por ciento).
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