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| 8/27/2013 12:00:00 AM

Caldas: ¿El fin de una hegemonía política de 40 años?

La reciente elección atípica en ese departamento puso fin al dominio yepo-barquista.

Julián Gutiérrez Botero es el nuevo gobernador electo de Caldas que reemplaza a Guido Echeverri, destituido tras una demanda por inhabilidad.

Y aunque en el resto del país esa elección atípica era vista como una puja territorial donde medirían sus fuerzas el santismo y el uribismo, la verdad es que la contienda electoral se convirtió en el comienzo del ocaso de la polémica coalición política conocida como yepo-barquismo y que en los últimos 40 años gobernó Caldas.

El yepo-barquismo es un acuerdo político-electoral que consistía en que los caciques Ómar Yepes Alzate, conservador y el fallecido Víctor Renán Barco de estirpe liberal, se parcelaban el departamento, “el régimen más largo de América, después del castrismo en Cuba”, dijo al diario La Patria de Manizales, el destituido gobernador Echeverri. Otros como el asesinado periodista Orlando Sierra, consideraban a esa coalición como el 'Frente Nacional comarcano'.

En plata blanca lo que hacía el yepo-barquismo era alternarse el poder en los dos cargos más importantes de la región que son: la alcaldía de Manizales y la gobernación de Caldas. Así las cosas, si un yepista era el alcalde, el gobernador debía ser un barquista, o viceversa.

Ese perverso acuerdo funcionaba a la perfección gracias a la maquinaria electoral que tenían bien engrasada, y que fue objeto de numerosas denuncias por supuesta corrupción. Pese a esos antecedentes y escándalos se mantuvo a flote, pero en las elecciones territoriales de 2011 empezaron a ver el fantasma de la derrota con el voto castigo.

El primer golpe lo sufrieron al perder la alcaldía de Manizales, donde ganó Jorge Eduardo Rojas, un candidato por fuera de la coalición. Sumado a ello, el yepo-barquismo solo sumó 14 de las 27 alcaldías en Caldas y perdió mayorías en la asamblea departamental y el concejo de Manizales.

Para rematar, el pasado domingo 25 de agosto sintieron la estocada final durante las elecciones atípicas, al perder la gobernación con Julián Gutiérrez Botero, aspirante apoyada por una disidencia similar a la que les arrebató la alcaldía.

¿Cómo lo hicieron?

Irónicamente para derrotar la coalición yepo-barquista fue necesario crear otra. La nueva alianza es una mixtura de apoyos provenientes del partido de La U, Cambio Radical, disidentes liberales y conservadores. En la línea de mando de esa naciente coalición están los senadores Luis Emilio Sierra, conservador; Mauricio Lizcano, Jaime Alonso Zuluaga de La U; los representantes Hernán Penagos y Jairo Quintero de La U, al igual que Juana Carolina Londoño y Carlos Uriel Naranjo, conservadores; el precandidato presidencial uribista Óscar Iván Zuluaga y la ex senadora Adriana Gutiérrez.

En Caldas aseguran que las grietas del yepo-barquismo para las elecciones atípicas empezaron cuando la representante a la cámara Adriana Franco, que recogió las banderas del fallecido Barco, intentó hacer respetar el pacto de la coalición, argumentando que era una sociedad natural. Eso causó disidencias en el directorio liberal y algunos se sumaron a la campaña de Julián Gutiérrez Botero.

De ahí que el reciente triunfo de Gutiérrez Botero al sacar 105.357 votos, despierte curiosidad no tanto por la elección misma, sino porque su llegada al poder significó la histórica derrota a una de las maquinarias más polémicas y antiguas de esa región. “Hay un cambio evidente en el centro de gravedad político”, explicó a esta revista Eduardo Jaramillo, expresidente del Comité Intergremial de Caldas.

Y aunque el nuevo gobernador no es precisamente un mandatario independiente, su triunfo es un claro mensaje de voto castigo a la maquinaria tradicional yepo-barquitsa que gobierna ese departamento desde 1980.

Julián Gutiérrez Botero es un manizaleño que estudió ingeniería mecánica en Estados Unidos. Al igual que su padre (Ernesto Gutiérrez Arango) fue alcalde de Manizales (1985) y concejal en dos oportunidades, avalado por el partido Liberal.

Pero curiosamente su partido se la jugó apoyando a Augusto León Restrepo, el candidato de la coalición yepo-barquista. Aunque no le fue tan mal, ya que sacó 71.000 votos, cargará por siempre el estigma de ser el primer candidato de esa maquinaria a la gobernación, que fue derrotado.

Réplicas de una elección

Varios dirigentes de la vida política nacional padecieron el impacto de la derrota en las elecciones atípicas de Caldas.

Los primeros grandes perdedores son el exsenador conservador Ómar Yepes Alzate y el representante liberal Simón Gaviria, ambos directores de sus partidos que le apostaron a mantener la hegemonía yepo-barquista. En la línea conservadora también su une a esa lista de derrotas el ex presidente Andrés Pastrana, cercano a Yepes Alzate.

Quienes pueden celebrar son el presidente Juan Manuel Santos, ya que su partido La U, apoyó al gobernador electo. Asimismo el festejo se extiende al uribismo, puesto que Oscar Iván Zuluaga y Adriana Gutiérrez sumaron sus apoyos al mandatario electo.

Aún es temprano para hablar de cambios profundos y estructurales en la manera de hacer política en Caldas, pero lo que sí se puede afirmar es que por primera vez sus pobladores se sacudieron para quitarse de encima la herencia perversa que implantaron desde hace cuatro décadas sus caciques políticos: la coalición yepo-barquista.
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