Miércoles, 18 de enero de 2017

| 2004/11/08 00:00

Cámara escondida

Con minicámaras camufladas encima de los cajeros automáticos, los falsificadores de tarjetas plásticas ganan hasta 5.000 millones de pesos en cinco meses. También utilizan meseros y vendedores de centros comerciales.

Cámara escondida

El método tiene asombrada a la Policía. Cada vez está descubriendo sistemas más sofisticados que utilizan los delincuentes para falsificar o clonar las tarjetas débito y de crédito. Además, los bancos afrontan no sólo pérdidas considerables sino que se han visto obligados a invertir grandes sumas en el cambio de miles de tarjetas plásticas para mantener la confianza de sus clientes.

La práctica más novedosa de fraude prendió las alarmas de los bancos en los últimos meses. Consiste no sólo en colocar un lector de la banda magnética en las puertas de los cajeros, sino en camuflar sobre el teclado una minicámara inalámbrica con capacidad para filmar hasta 24 horas continuas. Esta nueva modalidad se descubrió con la captura, por primera vez, de los integrantes de una de estas bandas. Tres mujeres y un hombre manipularon un cajero automático ubicado en un almacén de cadena en el norte de Bogotá. En el video de su minicámara se ven las manos de una mujer que enfoca la imagen, simula una operación y se retira. Después de un tiempo de grabación se ven las manos de por lo menos 15 usuarios que hacen la operación, digitan su clave, retiran el dinero y salen sin percatarse de que los estaban filmando. Una vez obtenida la información de la banda magnética y la clave, los estafadores, quienes observan de lejos a sus víctimas, elaboran una réplica de la tarjeta para sacar dinero o hacer compras, y la persona no se dá cuenta del fraude, sino hasta cuando recibe sus extractos bancarios.

De lo que no se percataron los delincuentes era de que a ellos también los estaban grabando con una cámara de seguridad instalada dentro del cajero. El monitoreo del banco permitió que fueran capturados en flagrancia. En principio se desconoce cuánto tiempo llevaba operando la organización, así como la cuantía o el número de tarjetas que alcanzaron a duplicar. Pero los discos y documentos que les incautaron están siendo analizados por la Fiscalía.

En este caso todo salió bien. Lo preocupante es que en sólo Bogotá operan 4.000 cajeros automáticos y únicamente el 20 por ciento tiene este tipo de medidas de seguridad. "Con los bancos es difícil. Tienen que invertir casi la misma cantidad que pierden por fraudes en desarrollar sistemas de seguridad, y algunos no lo hacen. Desgraciadamente, a ninguno le gusta reconocer que le están haciendo fraude", le dijo a SEMANA el mayor de la Policía Norberto Mujica, jefe de la unidad del Grupo Contra Atracos.

Por esta razón es difícil conocer cuántas transacciones fraudulentas se cometen a diario en el país. Lo que sí se sabe es que se convirtió en un gran negocio para los delincuentes. Según explicó un ejecutivo de Incocrédito, la entidad que le presta seguridad al manejo de las tarjetas de crédito de Credibanco-Visa y Redeban Multicolor, "la clonación de tarjetas ocasiona pérdidas de 5.000 millones de pesos mensuales a los usuarios y, en consecuencia, a la banca nacional, situación que se agudiza en diciembre, cuando aumenta el número de transacciones bancarias".

Funcionarios de esta entidad, de los bancos y de la Policía judicial organizaron un frente de seguridad y se reúnen por lo menos dos veces al mes para buscar otras medidas de seguridad ante el ingenio de los delincuentes que parece no tener límites. Por ejemplo, en los últimos meses han detectado otras modalidades de fraude. Los falsificadores han buscado a algunos meseros de restaurantes famosos y bares de moda para que sean sus cómplices y elijan clientes que consideren que tienen un alto cupo en sus tarjetas. Además tienen alianzas con algunos vendedores de almacenes de ropa ubicados en los principales centros comerciales. Con la ayuda de los empresarios, cuatro personas entre meseros y vendedores ya fueron detenidas.

Tras su captura se conoció la forma como clonaban las tarjetas. Utilizan un aparato del tamaño de un bíper llamado skimmer, que duplica la banda magnética. El empleado desleal aprovecha que el cliente que paga con tarjeta la entrega por varios minutos y copia la información de la banda magnética con el lector, que puede esconder en un bolsillo. Después la organización transfiere los datos a otras tarjetas en blanco mediante sencillos programas informáticos. Uno de los capturados confesó que en un solo día podía clonar cinco o seis tarjetas.

También se ingeniaron un sistema que consiste en sustituir el teclado del cajero por otro prefabricado por ellos que lleva acoplado un lector de tarjetas y un programa que imita los pasos que se siguen en el cajero. Cuando se introduce la tarjeta lee todos los datos de la banda magnética y el código PIN. La operación siempre falla. El usuario se retira y posteriormente todos sus datos son copiados en un disquete por los falsificadores, que se dirigen a un café Internet y envían la información al exterior para que dupliquen las tarjetas. Según Invercrédito, el 66 por ciento del fraude que se comete ocurre en el exterior.

Los investigadores de este delito consideran que deben desarrollarse nuevas formas de pago como la instalación de un terminal inalámbrico, portátil y rápido que se traslade hasta la mesa del restaurante, con el que el cliente nunca perdería de vista su tarjeta, y su transacción se haría en tres segundos. O introducir en Colombia el sistema de tarjetas con chips para impedir su clonación. O colocar más cámaras de seguridad dentro de los cajeros automáticos.

Mientras la mayoría de instituciones bancarias se convencen de la gravedad de esta situación, la Policía judicial recomienda no perder de vista su tarjeta en ningún establecimiento. Romper las copias de carbón, los recibos y tener cuidado con los extractos bancarios. Y en últimas, si ingresa a un cajero, digitar la clave con varios dedos y colocar la otra mano encima del teclado mientras realiza la operación. Recuerde, puede estar en cámara escondida.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.