Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2010/07/10 00:00

Cambian los vientos

La gira europea del Presidente electo sugiere que su gobierno renovará el discurso, los énfasis y el estilo de la política exterior.

Con David Cameron, quien acaba de llegar al cargo. Santos le relató su estadía en Londres en los años 80.

El tour por las capitales de Europa se ha ido convirtiendo con los años en una especie de ritual obligatorio para los presidentes electos de Colombia. Casi las mismas ciudades -Londres, París y Madrid-, con una que otra variación, han sido visitadas por diversos mandatarios, antes de su posesión, desde los tiempos de César Gaviria. La diplomacia informal en cabeza de quienes no han asumido aún el poder que ya les han entregado los ciudadanos es una manera productiva de utilizar el periodo de la transición, resguardarse de los medios de comunicación y alejar lagartos.

La operación de relaciones públicas que acaba de realizar Juan Manuel Santos en Londres, Berlín, París y Madrid tuvo, sin embargo, algunos elementos distintos y novedosos. El principal de ellos fue no haber iniciado su presentación ante la sociedad internacional en Washington. Colombia es el aliado más cercano de Estados Unidos en la región y la relación bilateral con la gran potencia es la más importante para el país en los campos comercial, militar y político. En especial en los últimos años, los vínculos entre Bogotá y Washington se han fortalecido a tal punto que otras relaciones tradicionalmente sólidas en la región se fueron debilitando. La gira europea de Santos indica que el nuevo gobierno buscará una agenda diplomática más amplia y diversa, y menos concentrada en Estados Unidos.

También hay un giro desde el punto de vista temático. A diferencia de Álvaro Uribe, quien en 2002, antes de la posesión, viajó a Londres, París, Roma y Madrid, Santos no le dio prioridad en sus encuentros al tema de seguridad. En términos generales presentó a una Colombia que ha superado sus grandes problemas de orden público y está lista para dar un salto en materia de desarrollo económico y social. En privado y ante los medios, el Presidente electo insistió en que "Colombia tiene lo que el mundo necesita, como energía, agua y recursos ambientales". El presidente francés, Nicolas Sarkozy, se sorprendió con el nuevo énfasis y le comentó: "Es muy positivo para Colombia que el país pueda pensar en otros temas, pero su Presidencia va a ser difícil porque le van a exigir avances en muchas áreas, y no solo en una".

Como parte del plan de profundizar la diplomacia económica, Santos les solicitó a sus futuros colegas -el primer ministro británico, David Cameron; la canciller alemana, Angela Merkel; el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, y el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero- sus respectivos apoyos para el ingreso de Colombia a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde), un club exclusivo de países ricos creado en 1960 y del cual solo dos latinoamericanos son miembros: México y Chile. Santos repasó con el secretario general, el mexicano José Ángel Gurría, los pasos que deben cumplirse para ingresar, que incluyen una revisión rigurosa del manejo de la economía y la legislación en temas ambientales, laborales y de lucha contra la corrupción.

El trámite puede tomar entre dos y tres años. Como dato llamativo, cuando Santos y la futura canciller María Ángela Holguín llegaron en París a la cita con Gurría, el gobierno alemán ya lo había llamado a expresarle su apoyo a Colombia, que apenas el día anterior le había sido solicitado a Angela Merkel.

En las entrevistas sostenidas por el Presidente electo surgieron otros asuntos. Cameron se interesó en la posible participación de Colombia en las fuerzas multilaterales de Afganistán, y en la referencia que hizo Santos a la cooperación con países del Caribe para fortalecer la lucha contra las drogas ilícitas. Sarkozy le dedicó tiempo al análisis de los problemas agrícolas y fue justo a la salida de esta reunión cuando Santos anunció el nombramiento de Juan Camilo Restrepo como ministro del ramo. Zapatero expresó su alegría por la liberación de presos políticos en Cuba, que se había anunciado el mismo día de la reunión con Santos. Merkel escuchó una exposición sobre la riqueza en biodiversidad de Colombia.

América Latina no es una prioridad para Europa en los momentos actuales. Sus preocupaciones están concentradas en problemas más cercanos, como los alcances de la crisis económica y las dificultades el proceso de integración. Después aparece la crucial relación con Estados Unidos y con las economías más dinámicas de Asia, e incluso las ex colonias reciben más atención que América Latina en las cancillerías europeas.

El hecho de que Juan Manuel Santos haya logrado programar, en menos de una semana, una gira tan representativa, tiene dos explicaciones. En primer lugar, al reconocimiento de los avances en seguridad durante los ocho años de gobierno Uribe y al incremento de la inversión europea en el país. Y, en segundo lugar, a la preocupación que generaron en los círculos diplomáticos y políticos los conflictos internacionales de los últimos años. Tanto en las reuniones con jefes de gobierno como en otras con líderes políticos o empresariales y medios de comunicación, Juan Manuel Santos recibió preguntas e inquietudes sobre la relación de Colombia con los países vecinos, y en particular con Venezuela. El común denominador fue un llamado a explorar mecanismos efectivos para tramitar las diferencias y evitar tensiones riesgosas.

De hecho, a tiempo con la gira europea se produjeron varios hechos que tienen que ver con las relaciones entre Colombia y sus vecinos. Por una parte, Santos se mostró "complacido" por el anuncio del gobierno ecuatoriano en el sentido de que el presidente Rafael Correa asistiría a su posesión, el 7 de agosto, y dijo también que "sería una gran noticia" que Chávez se hiciera presente. Desde Washington, el subsecretario de Estado Arturo Valenzuela expresó su satisfacción por las expresiones de Chávez y Correa y las calificó como "un gran paso hacia la distensión". Sin embargo, hubo reacciones en sentido contrario del presidente Álvaro Uribe y de su canciller, Jaime Bermúdez. Mientras el jefe de Estado dijo que la diplomacia no podía ser "cosmética" y que Venezuela "debía demostrar su posición contra el terrorismo", su Ministro agregó que "América Latina está lejos de la integración". El Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela respondió con un duro comunicado contra el gobierno Uribe, al cual calificó de "irrespetuoso" y agregó que "el gobierno saliente es el único responsable del deterioro en las relaciones bilaterales".

Es muy prematuro analizar cuál será la política exterior del gobierno Santos, a partir del 7 de agosto. Las reuniones de esta semana no tenían la formalidad y preparación que tendrán futuros encuentros una vez se haya posesionado el nuevo gobierno. Por ahora el hecho de que varios gobernantes hayan recibido al Presidente electo demuestra que Colombia está en el mapa y que Santos le dará prioridad a la política exterior. También hay señales de que buscará acercamientos con regiones extracontinentales, que cambiará de agenda temática y que buscará relaciones menos conflictivas con los vecinos. Pero todo eso tendrá que demostrarlo Santos cuando enfrente las realidades que ocupan al Presidente en ejercicio, que suelen ser mucho más difíciles que las que tiene que lidiar un presidente electo.

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