Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2009/12/19 00:00

Candidatos 2010

Un análisis basado en la última Gran Encuesta de SEMANA, 'RCN Televisión', 'La FM' y 'RCN Básica' del mes de diciembre, muestra cómo está cada aspirante en la última etapa de la elección presidencial.

Juan Manuel Santos

Juan manuel Santos
Por ahora en un limbo, pero con la artillería guardada


En la eventualidad de que Álvaro Uribe no sea candidato, Juan Manuel Santos está de puntero, pero no significa que automáticamente esté elegido. La cercanía que tiene frente a sus dos inmediatos seguidores en la encuesta de la última Gran Encuesta de Napoleón Franco es preocupante. Juan Manuel, con el 13 por ciento, le saca un solo punto de ventaja a Petro y tres a Fajardo. La diferencia de estas tres cifras está dentro del margen de error, por lo tanto se podría alegar que es un empate técnico. Al igual que muchos otros, ha sufrido un bajonazo en las encuestas. Entre mayo y diciembre pasó de 19 a 13 puntos y su imagen favorable cayó del 61 al 39 por ciento. Por otra parte, la desfavorable subió del 17 al 25 en el mismo período.

Dadas la reconocida gestión de Santos al frente del Ministerio de Defensa y su permanente presencia en los medios de comunicación, se podría esperar que su ventaja fuera mayor que la que tiene en la actualidad. Obviamente, la explicación de este descenso es que desde su renuncia, en mayo, Santos dejó de ser protagonista de la vida nacional y la viabilidad de su candidatura depende de la del retiro del Presidente, como él mismo lo ha dicho. Por lo tanto, se podría afirmar que hasta ahora ha sido medido como ministro, pero no como candidato.

La artillería que tiene en la eventualidad de que el Presidente no se lance es enorme. La maquinaria que lo respaldaría es la de La U, que es la más grande en el nivel nacional y la cual va a poder consolidar aún más en su nueva condición de jefe único de esa colectividad. No menos importante es el apoyo que tiene del sector privado y lo que esto significa en respaldo económico, dadas las altas expectativas de su triunfo. Y el mito de su falta de carisma queda desvirtuado por el hecho de estar de primero en las encuestas.

Sergio Fajardo
Gusta mucho, aunque pocos saben explicar por qué

Sergio Fajardo es el verdadero fenómeno político de estas elecciones. Su permanente posicionamiento entre los tres primeros lugares en la intención de voto ha sido sorprendente. En parte se atribuye a dos factores. Por un lado, al hecho de que en la mayoría de las encuestas que se hacen en cuatro o cinco ciudades, Medellín tiene un peso relativo desproporcionado frente a la realidad nacional. En ese caso, su popularidad como ex alcalde de esa ciudad distorsiona el resultado a su favor. El otro factor es su imagen de candidato alternativo que combina blue jeans con matemáticas, lo cual lo convierte en una figura refrescante y descontaminada diferente a la política tradicional.

Aunque en un principio se decía que esos dos factores funcionarían más a corto que a largo plazo, el tiempo y las cifras han demostrado lo contrario. En las encuestas nacionales que no sólo cubren las principales ciudades, sino las intermedias y zonas rurales, siempre aparece en el pelotón puntero. Así, en la última de Ipsos Napoleón Franco figura con 10 puntos, tres debajo de Santos y dos debajo de Petro. Es decir que entre el ex ministro y el ex alcalde de Medellín hay una diferencia menor al margen de error. Además, sólo el 4 por ciento de los colombianos afirma que no votaría por él en ningún caso.

Lo curioso de Fajardo es que aunque le gusta a mucha gente, pocos saben explicar por qué. Por lo general, sus propuestas son abstractas y mockusianas y corresponden más a planteamientos filosóficos que a soluciones concretas. Casi nadie entiende exactamente qué proyecto representa, y sus propuestas son menos concretas que las de la mayoría de los candidatos. Sin embargo, su imagen favorable está entre las más altas y tiende a subir. Por tanto, lo previsible es que, con o sin reelección, él sea uno de los candidatos que pasarán a la segunda vuelta.

Andrés Felipe Arias
El huracán de AIS se la pudo al Fenómeno del Niño'

Todo indica que el episodio de Agro Ingreso Seguro (AIS) acabó con cualquier ilusión que pudo haber tenido Andrés Felipe Arias de ser el próximo Presidente de la República. El escándalo acabó siendo el más grave políticamente para el gobierno de Uribe. Superó en impacto hechos mucho más graves, como los falsos positivos y las ‘chuzadas’ del DAS. Arias, por supuesto, no será encontrado culpable de dolo ni de ninguna responsabilidad delictiva. Pero el hecho de haberse inventado un mecanismo de subsidio tan propenso al amiguismo y al abuso, muy probablemente lo dejará fuera del ring en esta contienda. Según la Gran Encuesta, lo que le sucedió a su imagen no fue una caída, sino un colapso. Su favorabilidad bajó del 50 al 30 por ciento y su imagen negativa subió del 18 al 32 por ciento entre mayo y diciembre. Por lo tanto, se encuentra en la actualidad en la pesadilla de todo candidato: tener el negativo más alto que el positivo. La situación con la intención de voto no es mala. En caso de que no se lance Uribe, baja de 12 a 10 puntos. Y lo que es sorprendente es que ese bajonazo no es lo suficientemente fuerte para que un triunfo de Noemí Sanín sobre él esté asegurado. Esto se debe más a su cercanía con Uribe, a su carácter y a la fortaleza de su maquinaria, que al manejo que le ha dado a su defensa de AIS.

El exceso de pantalla que ha tenido, diciendo una y otra vez que se trata solamente de calumnias de sus adversarios, ha demostrado que no siempre es verdad el adagio de que toda publicidad es buena. El exceso de mala publicidad acaba haciendo daño.
Arias es un hombre muy inteligente y preparado, y su cara de seminarista y su tono uribista lo convirtieron durante unos meses en el ‘fenómeno del niño’. Pero también es petulante y arrogante y sus enemigos aprovecharon el huracán del escándalo para pasarle una cuenta de cobro.

Gustavo Petro
La oposición de izquierda sube, pero generalmente no llega


Gustavo Petro tiene en el momento una posición muy sólida entre el antiuribismo y entre la izquierda. De tiempo atrás ha tratado de quitarse el ropaje de guerrillero y se puede decir que le ha funcionado. En la última encuesta de Ipsos Napoleón Franco está un punto por debajo de Juan Manuel Santos en un dignísimo segundo lugar, que le representaría la primera vez en la historia de Colombia una posibilidad de pasar a la segunda vuelta.

Sin embargo, es muy poco probable que esto suceda. Petro es un excelente candidato, pero no es un candidato universal. Su pasado guerrillero e ideológico hacen que tenga un techo no muy alto. Y todo indica que en la actualidad está cerca de ese techo. En los opinaderos políticos se considera que, no obstante estar hoy de segundo con o sin Uribe en la arena, Sergio Fajardo podría ganarle en los cuatro meses de campaña que faltan. El ex alcalde de Medellín tiene mucho más margen de crecimiento que el candidato del Polo Democrático, y la diferencia de imagen entre ambos es abismal.

No obstante la aparente unión del Polo después de la consulta interna, la maquinaria de esta colectividad no le tiene mucho afecto. Buena parte de los líderes en el Congreso hacen parte del ala dura del partido, que siempre se ha opuesto a las consultas interpartidistas que él quiere propiciar. Además, tiene como presidente del Polo al senador Jaime Dussán, uno de sus grandes opositores.

Gustavo Petro ha ganado un prestigio muy merecido como el mejor congresista de oposición hoy en Colombia. Ha hecho debates importantes y ha desempeñado un papel clave en el destape de la para-política en el país.

Por último, en su equipo hay reconocidos símbolos de la izquierda, pero pocos expertos en temas electorales, lo cual –con poca maquinaria– le puede complicar aún más su llegada a la meta.

Noemí Sanín
Mantiene prestigio, pero pierde maquinaría


De Noemí se ha dicho que nunca ha podido convertir su popularidad en votos. Eso parece confirmarse en esta, su tercera campaña presidencial. En la última Gran Encuesta su favorabilidad baja un poco, pero sigue siendo, con 43 puntos, la más alta de todos los presidenciables. Sin embargo, los resultados en la medición de la intención de voto son desalentadores para ella.

En el escenario de que Álvaro Uribe no se lance, ella empata con Rafael Pardo, con el 7 por ciento, y les gana a Germán Vargas y a Antanas Mockus, pero no logra ganarle a ‘Uribito’, quien –a pesar de su desprestigio por el escándalo de AIS– cuenta con el 10 por ciento de los votos.

Por otra parte, en la eventualidad de que Noemí se enfrente a Uribe, como manifestó que lo haría, su intención de voto es marginal, con el 2 por ciento contra el 57 por ciento del Presidente. Esto permitiría concluir que su decisión de independizarse electoralmente del primer mandatario no le ha sido rentable, pues sólo Petro, Sergio y Pardo tienen algún nivel de credibilidad como antirreeleccionistas. Sin embargo, esa misma postura independiente la dejó con todas las desventajas de estar clasificada en el grupo de los antiuribistas: imagen de desleal y víctima de la aplanadora uribista, la cual prefiere a Andrés Felipe Arias.

Lo que sí le ha servido es su mano a mano con Arias en el tema de AIS. Con sus denuncias frenteras, Noemí se montó en una causa popular que evitó que su campaña se marginara. No obstante, esta actitud hizo que también en importantes sectores del conservatismo la acusaran de desleal. Sin la solidaridad del Presidente ni la del grueso de la maquinaria de su partido, la única carta que le queda a Noemí es la del voto de opinión. Como su popularidad está casi intacta, no es imposible que le gane en la consulta interna a Arias. En este momento, ese mano a mano de maquinaria contra imagen se ve empatado. Cualquier cosa puede pasar.

Marta Lucía Ramírez
Excelente hoja de vida, pocos votos

Se lanzó a la Presidencia porque sabe que, tal vez, en Colombia es la única mujer experta en los dos campos en los cuales se definirá el futuro del país: la economía y el orden público. A su trayectoria de especialista en el tema financiero y ministra de Comercio Exterior se sumó el cargo de ministra de Defensa, lo cual la especializa en temas generalmente distantes. Su problema es que se quedó sin una plataforma política para vender ese producto.

Por haber dado tantas vueltas se quedó sin el pan y sin el queso. Primero estuvo en La U, donde tuvo su mejor momento en las encuestas cuando se quedaba con el 25 por ciento de ese movimiento, contra el 75 de Santos. Si se hubiera quedado ahí y se hubiera medido en una consulta interna, ese porcentaje, basado más en el antisantismo que en el martalucismo, la habría dejado en una mejor posición política que el 1 por ciento que registra en la última encuesta de Ipsos-Napoleón Franco. Pero optó por recoger firmas, luego coquetearles a los quíntuples y finalmente matricularse en la consulta del Partido Conservador, colectividad a la cual nunca había pertenecido.

Las cosas se le complicaron más cuando el Consejo de Estado anuló su elección como senadora por cuenta de un presunto contrato que hizo con Bancoldex seis meses antes de ser elegida. Si este fallo deriva en pérdida de investidura, no podría volver a aspirar a un cargo de elección popular. A Marta Lucía no la ha acompañado la buena suerte.

Álvaro Leyva
Tiene la llave, pero no los votos

En su última candidatura presidencial en 2006, Álvaro Leyva utilizó el lema ‘Por la llave de la paz’ haciendo referencia a que tenía la ‘llave’ para hacer un proceso de paz con las Farc.

Ahora, además de reivindicar su experiencia en los temas de paz, Leyva reclama su coherencia como candidato conservador. Una cualidad que no todo el mundo comparte, dado que durante un cuarto de siglo ha sido el puente que ha tenido el establecimiento con las Farc.

Aunque puede tener una tradición más sólida en las toldas azules que Sanín o Arias, Leyva está en una situación complicada. Ser tan abiertamente anti reeleccionista le ha costado tener un escaso apoyo dentro de un partido que en su mayoría está uribizado. Entre todos es uno de los que menos imagen favorable tienen. Esto debido, en gran parte, a que el 58 por ciento de los colombianos no lo conoce.

Para aumentar su reconocimiento ha hecho una campaña mediática, en la que ha planteado que el partido tenga candidato propio y que se comprometa con la de defender la Constitución de 1991. Pero su falta de reconocimiento, sumada a su tardía inscripción a la campaña y al hecho de que durante casi tres años estuvo prácticamente ausente en las páginas políticas, son algunas de las explicaciones de que en la encuesta Ipsos-Napoleón Franco sólo tenga el 0,2 por ciento en la intención de voto.

Rafael Pardo
Entre la izquierda y la derecha no hay salida fácil

Rafael Pardo, al igual que Uribe, tiene una encrucijada en el alma: cómo hacer para unir en su partido las dos vertientes ideológicas del Partido Liberal. La del ala izquierda, de Ernesto Samper, y la del ala derecha, de César Gaviria. La única posibilidad que tiene de ser un jugador importante en las próximas elecciones es con esos dos respaldos. Hasta ahora eso se ve muy difícil. Y esa dificultad se traduce en que, hasta hace poco, no sabía con quién iba a hacer la consulta interpartidista: con Germán Vargas o con Gustavo Petro. Si se inclinaba a uno de los dos lados perdía adeptos en el otro. Las dos posiciones son ideológicamente demasiado diferentes, lo cual las hacía irreconciliables. Sin embargo, adelantó conversaciones con los dos. Esta bipolaridad fue el argumento que dio Vargas para retirarse de la consulta, dejando al Polo como la única opción para una medición de fuerzas con Pardo. Esto le dará al liberalismo una identidad de centro-izquierda, lo cual es coherente para enfrentar a Álvaro Uribe, pero pondrá en peligro la candidatura de Pardo, pues Petro le puede ganar.

Al haberse convertido en candidato y jefe único del Partido Liberal, su candidatura quiere una representatividad que no tenía. Lo que no se sabe es cómo se va a traducir esto en votos y la encuesta Ipsos-Napoleón Franco no puede medir esto puesto que se realizó antes de la Convención Liberal.

Lo que sí demuestra la encuesta es que, entre mayo y diciembre, sin Uribe como candidato, siempre se ha mantenido en el mismo 7 por ciento, en el cuarto lugar después de Santos, Petro, Arias y Fajardo. En términos de imagen, su favorabilidad subió del 24 al 30 por ciento, pero a esta subida se contrapone un negativo que también pasa del 22 al 30 por ciento.

La aspiración bipolar de Pardo entre izquierda y derecha ha hecho que ninguno de los dos sectores se sienta plenamente identificado con él. Los empresarios prefieren la contundencia de centro derecha y la izquierda prefiere a Gustavo Petro.

Germán Vargas Lleras
Tarea bien hecha, nota regular
 
Con Germán Vargas pasa una cosa muy curiosa. Es un buen candidato, tiene una buena campaña, pero las cosas no le están funcionando. En el mundo político las encuestas son claves y las de Germán no parecen corresponder ni a su trayectoria, ni a su esfuerzo. En la última Gran Encuesta de RCN televisión, SEMANA, La FM y RCN Básica, con Uribe de candidato tendría el 2 por ciento de la votación, y sin Uribe tendría el 4.

Entre mayo y diciembre su imagen favorable se fue en picada, del 41 al 24 por ciento, y la desfavorable subió del 24 al 30. Esto sólo puede tener una explicación: que el que se enfrenta a Uribe se quema. Porque Germán Vargas no sólo es un candidato carismático y un jefe político de talla nacional, sino que sus programas de campaña son serios, profundos y detallados. Cuenta con el respaldo del sector empresarial y ha sido coherente con su ideología de centro derecha y mano dura, ideología que –según las encuestas– es la que quiere el país en la actualidad.

Entonces ¿qué pasa? Dos cosas. Por un lado, lo que le ha sucedido demuestra que si no se es gobiernista incondicional, es mejor ser candidato de un partido tradicional o del partido de gobierno, que de uno propio. Porque con la norma de la reforma política que permitió el transfuguismo, al que no está alineado le desmantelan su organización con las dádivas que da el Ejecutivo. Otro error que pudo haber cometido Vargas es no haber participado en la consulta liberal, donde casi seguramente habría ganado, sino haber tratado de jugarse la carta de Cambio Radical en Consulta Interpartidista. Esta finalmente fracasó el viernes pasado pues como el mano a mano con Rafael Pardo le estaba quedando cuesta arriba, ni corto ni perezoso, aprovechó los coqueteos del liberalismo con el Polo para bajarse de ese bus. Por ahora Germán quedó en el aire.

FICHA TÉCNICA
Encuesta realizada por Ipsos Napoleón Franco para RCN Televisión a 1.010 personas, entre hombres y mujeres, mayores de 18 años, de todos los estratos y residentes habituales en 26 ciudades y municipios del país, mediante entrevista personal en hogares, con aplicación de un cuestionario estructurado.


Realizada entre el 5 y el 7 de diciembre de 2009, con un margen de error del 3,1 por ciento.

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