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| 12/18/2010 12:00:00 AM

Caos total

El 2010 pasará a la historia como el año en el que la movilidad de Bogotá colapsó, el Pico y Placa fracasó y la ciudad pareció regresar a un pasado de corrupción.

En la última encuesta Gallup de este año, que se conoció la semana pasada, Samuel Moreno obtuvo la calificación más baja para un alcalde de Bogotá en los últimos 20 años: solo 16 por ciento de los ciudadanos lo apoyan. Y es que sin vías para transitar, con el fracaso del Pico y Placa, el metro en veremos y el escándalo de la contratación, 2010 pasará a la historia como el año del caos.
 
Ese resultado tiene dos razones fundamentales: una, la tortura en que se ha convertido para los bogotanos desplazarse en la capital, y dos, el escándalo del llamado cartel de la contratación, que aún no se ha probado en su totalidad, pero ha tenido gran impacto sobre la imagen del burgomaestre.

La falta de liderazgo del alcalde Samuel Moreno lo tiene en la mira como el gran responsable del infarto vial. Uno de los mayores problemas es la enorme cantidad de obras que se comenzaron a hacer al mismo tiempo. La construcción de la troncal de TransMilenio de la calle 26 y la carrera 10, que fue contratada por Lucho Garzón un día antes de dejar el cargo como alcalde, se juntó con el ambicioso plan de repavimentación de la administración Moreno y el comienzo de las 38 obras de valorización. En total, 142 frentes de obra que tienen a la capital como un queso gruyer a merced del incapaz Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) y su directora, Liliana Pardo. Las obras tardaron en contratarse; cuando se contrataron, lo hicieron sin diseños definitivos; incluso hoy hay obras todavía embolatadas, como el puente de la calle 94 con NQS, que está en manos del polémico contratista Julio Gómez.

El experimento de ampliar el Pico y Placa a dos días completos estimuló la entrada de más carros particulares. Solo este año entraron más de 115.000 nuevos carros a la ciudad. Y lo preocupante es que apareció un nuevo actor: las motos, que son la mayor fuente de accidentes. Todo un símbolo del caos de la ciudad, que también es promovido por la falta de autoridad de las entidades de tránsito.

En cuanto al llamado cartel de la contratación, si en 2010 se destapó el escándalo, en 2011 se debe concretar. Por ahora solo algunos medios de comunicación, así como los concejales Carlos Galán y Carlos Vicente de Roux, son los que han puesto el dedo en la llaga sobre lo que está ocurriendo. Se han filtrado escandalosas grabaciones entre un contratista, Miguel Nule, y un intermediario, el ex congresista Germán Olano, en las que hablan de supuestos pagos de comisiones al contralor distrital, Miguel Ángel Moralesrussi, y al senador Iván Moreno, hermano del Alcalde. Se han publicado fotos en las que queda en evidencia que otro protagonista del carrusel de contratos del Distrito, Emilio Tapia, quien hace unos años era apenas un bachiller en Sahagún (Córdoba), hoy se da lujos de multimillonario, como volar en avioneta privada a las fiestas de su tierra. O cómo otro de los contratistas favorecidos, Julio Gómez, logra hacer un carrusel de contratos con, por citar un ejemplo, empresas de sobrinos suyos menores de 30 años, a los que el Distrito les confía contratos de casi 100.000 millones de pesos. La Fiscalía, la Contraloría, la Procuraduría y la Corte Suprema están en este momento investigando.

Y mientras las autoridades hacen sus pesquisas, también en 2010 se dieron dos noticias alentadoras en materia de movilidad. La primera, la llegada de Néstor Eugenio Ramírez como director del IDU. En pocos meses este ex alcalde de Manizales puso a marchar a todo el mundo y promete que en septiembre de 2011 entregará el 90 por ciento de todas las obras, incluida la Fase III, que tendrá una demora de seis meses y costará 400.000 millones de pesos de más. Una historia que no es nueva, pues la Fase II, en la que se construyeron la NQS, las Américas y la calle 13, tuvo un atraso de varios años y ni hablar de la Fase I, que diez años después tiene a la Autopista Norte y la Caracas en permanente construcción. La segunda buena noticia es el Sistema Integrado de Transporte, que ya fue adjudicado y debe empezar a funcionar paulatinamente en 2011. Si este se lleva del papel a la realidad, la guerra del centavo habrá llegado a su fin y el transporte público ayudará a ordenar la movilidad, por lo menos mientras llega el metro.

Ahí sí cabe decir amanecerá y veremos.
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