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| 8/11/2017 4:09:00 PM

La megabanda del microtráfico de drogas

Así cayó la mayor banda de venta de dosis de cocaína en Bogotá. Operaba al sur de Bogotá.

La conocían como La Mona. Su fachada era efectiva. Simulaba ser una humilde vendedora ambulante de dulces. Sin embargo, esa inofensiva apariencia tan sólo era el disfraz perfecto para ocultar su verdadera actividad: ser la jefe de una de las mayores bandas de microtráfico de Bogotá.

Bajo su mando, La Mona tenía todo un ejército de vendedores de droga al menudeo. En total eran 19 personas, entre los cuales estaban tres hermanos, quienes estaban bajos sus órdenes y  conformaban una verdadera organización criminal. 

El lugar de operaciones de la organización era una de las zonas más pobladas de toda la capital: Kennedy, al sur de Bogotá. Allí se apoderaron de los sectores más concurridos como María Paz, El Amparo y Llano Grande. Diariamente vendían centenares de dosis que le dejaba a la banda ganancias por más de tres millones diarios, casi 100 millones mensuales. 

La organización criminal estaba estructurada en tres frentes. El  primero estaba conformado por quienes  supervisaban a los expendedores. El segundo frente lo conformaban los jaladores, quienes atraían a los consumidores para ingresar a los sitios de expendios.  Y finalmente estaban los expendedores, quienes comercializaban al menudeo la droga a sus clientes. Tres hermanos, ‘El Flaco’, ‘Tatto’ y ‘La India’, hacían parte de los expendedores, quienes se camuflaban tras la fachada de establecimientos comerciales del sector. ‘El Mono’, ‘Pluma’ y ‘El Negro’ atraían a sus nuevos clientes utilizando como estrategia, entregarles muestras gratis de cocaína o marihuana. Lo maquiavélico es que muchos de esos nuevos clientes eran menores.

Los integrantes de la banda aprovechaban que estaban cerca de un colegio para reclutar menores a quienes enganchaban regalándoles pequeñas dosis de la droga y posteriormente induciéndolos para que la escondieran y la comercializaran.

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Durante varios años la organización dominó a sangre y fuego el sector de otras bandas rivales, lo que causó que la zona se convirtiera en una de las más violentas de la ciudad debido a que por simple sospecha atacaban a cualquier persona que consideraran sospechosa. 

Desde hace más de seis meses la policía Metropolitana de Bogotá dedicó varios grupos especiales para acabar con la peligrosa red. Destinaron agentes encubiertos de la seccional de inteligencia -Sipol-, algunos de los cuales se fueron a vivir a la zona. Cuando se ganaron la confianza de los integrantes con cámaras ocultas comenzaron a documentar en video todas las actividades ilegales. 

Simultáneamente, integrantes de la Seccional de Policía Judicial -Sijín- adelantaban el proceso de investigación y judicialización de cada uno de los integrantes. Día y noches los siguieron durante semanas enteras. Adicionalmente, con órdenes judiciales lograron que fiscales y jueces autorizaran la interceptación de las líneas telefónicas de los miembros de la red. En centenares de horas de grabación quedaron también documentadas todas las actividades de La Mona y sus secuaces.

Cuando todo el arsenal de evidencias  y la investigación estuvo lista se preparó el golpe final. En la madrugada de hoy la policía realizó 15 allanamientos simultáneos en diferentes lugares y logró capturar a los 19 integrantes. Ese fue el fin de la megabanda dedicada al microtráfico.

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