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| 10/8/2013 12:00:00 AM

Así cayó Sor Teresa Gómez, la última del clan Castaño

Deberá pagar por la muerte de la líder de tierras Yolanda Izquierdo.

Posando como una ciudadana de común se encontraba Sor Teresa Gómez Álvarez, en el momento en que fue capturada por la Unidad contra las Bandas Criminales de la Fiscalía y la Dijin de la Policía, para que responda por la condena de 40 años que tiene en su contra, por la muerte de la reclamante de tierras Yolanda Izquierdo, asesinada en el 2007.
 
Semana.com pudo conocer que Sor Teresa se percató del operativo en su contra y alcanzó a escapar de su casa en un vehículo, pero la Policía se dio cuenta de lo sucedido y le impidió la fuga. Al pedirle que se identificara lo hizo con el documento de su hermana. Las autoridades le solicitaron que regresaran a la vivienda de la que había salido y al llegar al lugar, se encontraron con la verdadera dueña de cédula. Finalmente, al ver que no tenía salida alguna, terminó por reconocer de quién se trataba en realidad.
 
Sor Teresa, hermanastra de Vicente, Fidel y Carlos Castaño, fue capturada en  la vereda El Chocho del municipio de Jamundí (Valle). Cuando un piquete de la Policía y miembros de la Fiscalía le pidieron que se identificara mostró una cédula de una de sus familiares. Pero no tenía escapatoria; las autoridades sabían exactamente a quién buscaban y por qué.

La historia de la fugitiva Sor Teresa Gómez Álvarez está manchada de sangre y tierra. Sangre, como la de Yolanda Izquierdo, asesinada en 2007, crimen por el que la semana pasada Gómez Álvarez fue condenada a 40 años de prisión. Y tierra, como los cientos de hectáreas que han pasado por sus manos como la más leal de los testaferros de los hermanos Castaño Gil: Fidel, Carlos y Vicente, los padres de la barbarie paramilitar.

Su particular nombre obedece a la devoción religiosa de sus padres. De baja estatura, aspecto y trato humilde y piel quemada por el sol, comenzó a hacerse visible a finales de los años ochenta, cuando llegó a Córdoba, en una época en que los Castaño ya lideraban el grupo criminal Los Pepes, famoso por su enfrentamiento con Pablo Escobar.

Enfundada en sus botas de caucho, ropa de trabajo y con un poncho al hombro, Sor Teresa fue la cara 'social' de la sangrienta lucha de Fidel. Estuvo al frente de la Fundación para la Paz de Córdoba (Funpazcord), una organización que se hizo cargo de una simulada entrega de tierras que Castaño hizo en 1990, con la que facilitaba la desmovilización de los guerrilleros del Ejército Popular de Liberación (EPL) y de sus propios hombres.

Esta singular reforma agraria beneficiaba a 2.500 familias, que recibían unas 12.000 hectáreas de varias de las haciendas con las que los Castaño comenzaron a construir su señorío al margen izquierdo del río Sinú, entre Montería y el municipio de Valencia.

La región fue testigo de las singulares campañas que hacía Sor Teresa por el civismo y la protección de animales en vías de extinción. "Protege este árbol; si no lo haces, recibirás tu castigo", decían unos avisos que mandó instalar en la zona de Villa Libertad, un poblado que conserva hasta hoy una placa de agradecimiento a Fidel Castaño por la construcción de su colegio. El mismo que tenía que asear quien no cumpliera con la ordenanza de Sor Teresa.

Fue su época de oro. Era la encargada de recoger plata entre los ganaderos para comprar combustible y contratar maquinaria para reparar las vías. La trataban con deferencia en la Montería de entonces, en donde era frecuente verla tomando café al frente de la estación de Policía, donde funcionaban las oficinas de Funpazcord. Pero esto cambió de golpe.

Una tarde de octubre de 1996, un carrito de helados cargado de dinamita, abandonado en la puerta de la Fundación, le recordó a Sor Teresa que ella en realidad era una fachada de una organización criminal en guerra.

Lea el perfil completo de la última de los Castaño aquí.
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