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| 4/24/2013 12:00:00 AM

A la cárcel por una “conducta sexual inapropiada”

A propósito de la discusión del matrimonio para parejas homosexuales, una historia ocurrida en nuestro territorio.

¿Puede ir una persona a la cárcel por su condición sexual? En el pasado, en nuestro territorio sí ha ocurrido, tal como lo recuerda la Universidad Nacional en un reportaje que pública a propósito del encendido debate por la posibilidad de que en Colombia haya matrimonio para las parejas homosexuales.

La historia que cuenta es la siguiente: A principios del siglo XIX, en 1803, una mujer de 25 años, llamada Martina Parra, fue acusada de “hermafrodita” ante las autoridades por su ama, Juana María Martínez. La patrona aseguró que –tras un episodio de chicha y sexualidad– observó que su sirvienta tenía partes íntimas de mujer; pero que en el momento de “pecar” le salió “un miembro como de hombre”.

Los médicos peritos del Virreinato de la Nueva Granada determinan que Martina era una mujer “anatómicamente” normal, aunque “su clítoris podía ser un poco más largo”, por lo que ambas mujeres resultaron encarceladas por la relación sexual que mantuvieron, calificada como “torpe”. Finalmente, Parra fue liberada tras testificar que su ama podría haberla calumniado por deberle cinco pesos.

Este caso judicial se encuentra en el Archivo General de la Nación y es uno a partir de los cuales se inició la investigación “Prácticas sexuales y pasiones prohibidas en el Virreinato de la Nueva Granada”, desarrollada por el profesor del Departamento de Historia Max S. Hering Torres y dos estudiantes, actualmente de Maestría: Leidy Jazmín Torres y Jésica Pérez.

Según explica Hering, el propósito es “discutir cómo se criminalizan las prácticas sexuales que se desvían de una normatividad moral impuesta por un canon eclesiástico”. Es decir, experiencias como la masturbación, relaciones sexuales entre personas del mismo sexo o la sexualidad por placer, que habían sido estigmatizadas por la Iglesia.

Durante la Edad Media, en la Suma Teológica de Tomas de Aquino se empiezan a definir, con base también en la Biblia, fórmulas de la “sexualidad”, de lo correcto. Se estipula que las relaciones sexuales deben ser solamente con la finalidad de la reproducción y, por tanto, entre hombre y mujer.

En palabras del profesor, “todo lo que se desvía de la heterosexualidad es considerado incorrecto, como pecado contra natura” y agrega que estos imaginarios europeos impactan las colonias españolas.

En consecuencia, los médicos encargados del caso de Martina Parra hacen analogías provenientes de España, como por ejemplo que la existencia de hermafroditas era un “imaginario” de la confusión del vulgo-pueblo.

Así mismo, llamó la atención de los investigadores el que una persona de condición humilde, como Martina, tenga un espacio de agencia y resistencia durante la colonia tardía, que incluso logra defenderse de las acusaciones de su ama e invierte las relaciones de poder.

“Nosotros tratamos de reconstruir, a partir de casos criminales, elementos que fueron entendidos como transgresiones en esa época, y por eso optamos por un acercamiento microhistórico (corriente de la Historia que se acerca a personas del común para significar temas más amplios y estructurales) y nos concentramos, además del caso de la presunta hermafrodita, en otros de prostitución y sodomía” afirmó el investigador.

Hering señaló que la investigación evidencia históricamente cómo aquellas personas que cuestionan la heterosexualidad, a través de sus pasiones, han sido sistemáticamente estigmatizadas, inferiorizadas y excluidas de la sociedad. 

La historia –siguiendo al investigador– se debería preocupar más por personas al margen de la sociedad, no sólo por los grandes héroes de la Patria. Explicó que esta preocupación se debe materializar en la reflexión y la investigación de estos elementos aparentemente “insignificantes” y ver de dónde provienen estos esquemas mentales que dicen qué es ser correcto.

El estudio es un aporte a la historia cultural en tanto estudia cómo se dirimen las relaciones de poder a través de la conquista del significado, en momentos de discusión sobre la legalización del matrimonio homosexual, en los que –según Hering– “los prejuicios que existen en política son tan evidentes, que recuerdan a casos de la Colonia, como si 200 años hubieran pasado en vano y no hubiéramos podido distanciarnos de todos esos dogmas que inferiorizan a ese ‘otro’ que nos inventamos”.

Agrega: “Estudiar la sexualidad como invención cultural puede ayudar a pluralizar valores sociales y recuperar fragmentos históricos de sujetos que han sido no sólo olvidados, sino criminalizados y estigmatizados. La idea es deconstruir  los prejuicios sexuales anclados en las instituciones, los principios religiosos y las estructuras excluyentes del orden jerarquizado del género”.
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