Jueves, 30 de octubre de 2014

| 2013/08/19 00:00

Cárcel para conductores ebrios no es la solución: exfiscales

Los exjefes del ente acusador se mostraron a favor de medidas menos drásticas.

Foto: Guillermo Torres / SEMANA.

La posición que ha mostrado la Fiscalíam según lo han dejado ver los dos más altos funcionarios de esa entidad, el fiscal generalm Eduardo Montealegrem y el vicefiscal general, Jorge Fernando Perdomo, ha sido la de sugerir que no se penalice a quienes ingieren licor y luego toman el volante.

Tanto Montealegre como Perdomo creen que fortalecer las penas no es la solución y sólo se agravaría el hacinamiento carcelario en el país. Al menos 70.000 personas al año son sorprendidas por las autoridades al volante de sus vehículos bajo los efectos de las bebidas embriagantes.

Las cuentas para el vicefiscal no cuadran, ya que se necesitarían unos 900 funcionarios adicionales de la Fiscalía para atender los casos de conductores ebrios. Eso costaría al año 100.000 millones de pesos. A esto se suma que en los próximos años la población carcelaria del país se podría triplicar.

Aunque para la Fiscalía es preocupante lo que pasa en el país en el tema de accidentes causados por borrachos, en el cual en solo Bogotá son sorprendidas más de 200 personas cada fin de semana conduciendo en estado de ebriedad, se cree desde la entidad que hay que buscar alternativas diferentes a la penal.

Con Montealegre y Perdomo coinciden otros expertos en el tema. Es el caso de los exfiscales Vivian Morales, Luis Camilo Osorio y Guillermo Mendoza Diago. Todos tienen puntos de vistas similares, pero también sus recomendaciones.

En el caso de Morales, es partidaria que por ningún motivo se debe pensar en llevar a los conductores ebrios a las cárceles, pero en cambio sí hay que entender que la solución es prevenir, porque no se puede acrecentar el problema penitenciario.

“Debemos prevenir, es necesario retener los vehículos, que la Policía vigile los sectores de rumba y así no ser permita salir a la gente de los parqueaderos si se ve que están en estado de ebriedad. En Colombia cada vez que hay un problema se cree que se deben intensificar la penas y esa no es la salida”, aseguró.

La exfiscal indicó además que en el país no existen políticas preventivas, que a los niños no se les enseña desde los colegios lo nocivo que es el consumo de sustancias como el alcohol, caso contrario de países como los Estados Unidos, en donde niños y jóvenes desde sexto de bachillerato son vinculados a campañas que los ayudan a entender lo responsables que deben ser con el consumo de bebida embriagantes.

Otras opiniones

Por su parte, el también exfiscal Osorio dice que la parte penal sería viable, pero que lo mejor es buscar sanciones administrativas que eviten que temas de tipo policial se conviertan en delitos menores que terminen por dificultar más las cosas y regresar el país a experiencias del pasado.

El exjefe del ente acusador aseguró que a cada conductor sorprendido conduciendo en estado de embriaguez se le debe quitar su vehículo por varios meses, retirarle la licencia de conducción y además imponer multar severas que lleven a la persona a no querer cometer el mismo error.

“No es que no se pueda penalizar por simple incapacidad del Estado, eso no es excusa. El tema es más de cultura ciudadana. Un ejemplo: si los empleados de un restaurante ven que uno de sus clientes está en estado de ebriedad y saben que tiene un carro para llevar, deben llamarle un conductor elegido”, aseguró el funcionario.

En el caso de Mendoza, este piensa que la sanción penal es una alternativa, pero que no necesariamente la más eficaz, por lo que sólo funcionaría bien si se le suman otras de tipo administrativo.

“El problema está cuando todos los que se presentan en la sociedad tienden a solucionarse a través de la vía penal, porque no habría ni los funcionarios, ni las cárceles para tantas personas y uno no sabe qué tan efectivo pudiera ser. Lo que sí puedo decir es que en muchos países, como es el caso de Estados Unidos, el tránsito automotor es una actividad muy regulada y una persona que sea sorprendida embriagada conduciendo vehículos va perder la licencia de conducción, que allá prácticamente es el medio para identificarse”, aseguró el exfiscal.

Mendoza indicó que es necesario buscar un correctivo severo para quien conduzca embriagado, que no necesariamente pueden ser enviar a los infractores a prisión.

El exfiscal dijo que en lo personal él estaría de acuerdo en que se creara un tipo penal de peligro, como ya en su momento se programó y se presentó ante el Congreso, pero no se aprobó.

Aunque los penalistas coinciden en su mayoría en que el país no está preparado para enviar a los conductores ebrios a la cárcel, la verdad es que si se presenta el proyecto de ley, el Congreso tendrá la última palabra a la hora de endurecer penas y tratar de que las cifras de accidentes ocasionados por los borrachos disminuyan.

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