Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2016/07/31 08:20

“Los cristianos deberían salir del clóset”: Carlos Alonso Lucio

El vocero del referendo contra la adopción por parte de parejas del mismo sexo responde a la polémica desatada por esa iniciativa. Cuenta por qué se convirtió a esta religión.

Según Carlos Alonso Lucio, "muchos de nuestros jóvenes se sienten acomplejados de su fe". Foto: Juan Carlos Sierra / SEMANA

SEMANA: ¿Por qué está en desacuerdo con que un niño o una niña encuentren una familia en una pareja gay?

CARLOS ALONSO LUCIO: El debate no es ese, aunque así han querido plantearlo. Queremos discutir un asunto público como el futuro que la sociedad quiere para sus niños huérfanos, que por ser niños no pueden decidir por ellos mismos. Para nosotros, en la conformación de la familia apta para adoptar el referente masculino y el femenino son fundamentales. Consideramos que la adopción debe recaer en hogares integrados por un papá y una mamá. Ese es todo nuestro planteamiento.

SEMANA: ¿Pero un referendo para ese fin?

C.A.L.: El recurso de acudir a la soberanía popular está consagrado en la Constitución. Y ese era el único que nos quedaba: acudir al pueblo para que ratifique o cambie una decisión, tomada por la Corte Constitucional, a nuestro juicio ilegítima e inconveniente.

En video: Las polémicas declaraciones de Carlos Alonso Lucio

SEMANA: La senadora Viviane Morales se refirió a la “familia óptima” como la de papá y mamá. ¿No le parece insultante frente a quienes crecen con una mamá soltera, con unos abuelos, con unos tíos?

C.A.L.: Nosotros no estamos despreciando a nadie. Solo decimos que los hijos criados por un padre y una madre suelen tener mayor estabilidad. Eso no hace unas familias más respetables que otras, sino que, por lo general, unas ofrecen mejores circunstancias que otras. En ningún momento estamos diciendo que las demás no sean una familia. No lo podría decir yo con un divorcio a cuestas. Todas las familias son muy respetables. Yo creo que no hay nada más admirable que las mujeres solas que sacan adelante a sus hijos, pero eso no quiere decir que esos niños no puedan vivir mejor con un papá y esa mamá.

SEMANA: ¿Por qué ir en contra de lo que dice la jurisprudencia?

C.A.L.: La Corte Constitucional fue quien cambió la jurisprudencia. Los magistrados tomaron la decisión haciéndole unas piruetas interpretativas al propio texto constitucional, en un ejercicio aislado de las consideraciones culturales y sociales. Es una corte de cierre que no tiene nadie por encima. Por eso, convocamos este referendo. 

SEMANA: ¿Cómo explicar que las mayorías puedan imponerse por voto popular y decidir sobre los derechos de las minorías?

C.A.L.: No. ¿Cómo permitir que las minorías les impongan el destino a unas mayorías? Esa es la pregunta procedente.

SEMANA: ¿No cree que por esa vía se termine por voto popular restableciendo la pena de muerte y otras causas que también son populares?

C.A.L.: No existe ese riesgo. Nosotros no estamos debatiendo sobre ningún derecho fundamental porque no existe un derecho a la adopción. Lo que existe es un derecho de los niños a crecer en una familia. Las normas hablan de restablecerles ese derecho, es decir, de devolverles la familia que perdieron. Ellos perdieron fue a un papá y una mamá.

SEMANA: ¿Eso no es condenar a esos niños a quedarse sin nadie?

C.A.L.: Eso es una mentira. Existen más solicitudes de parejas heterosexuales que niños en el sistema de adopción. Los enredos y trabas del ICBF en esos procesos son un tema distinto.

SEMANA: ¿Usted es consciente de que este referendo va a promover la intolerancia frente a la población LGBTI?

C.A.L.: Eso no va a pasar. Nosotros seremos muy cuidadosos. Lo que sí sé es que eso va a generar intolerancia contra nosotros, los cristianos.

SEMANA: ¿No le parece que no tiene presentación que usted sea el vocero del referendo de su esposa?

C.A.L.: No. Primero porque no es de mi esposa. Es una iniciativa ciudadana. Lo avalan 2.300.000 firmas. Viviane es la líder, es una magnifica líder. Pero el referendo no tiene dueño.

SEMANA: Ya que hablamos de la senadora Morales, usted ha vivido con ella una unión que parece a prueba de todo...

C.A.L.: Sí. En los matrimonios cristianos se suelen prender dos velas que luego se funden en una sola. Así vemos nosotros nuestra relación, como dos personas que se vuelven una. Además, yo creo en ella. Pienso que acompañarla en esto es una forma de amarla.

SEMANA: ¿Cómo vivió las críticas que se ganó ella como fiscal por cuenta de su relación?

C.A.L.: Nunca nada, ni la tortura, ni la violencia de la justicia y de los periodistas conmigo me dolió tanto como ese episodio. Yo soy un magnífico lector. No conozco en la literatura un caso en que lo cojan a uno como garrote contra su mujer. Ahí al que le dolió más fue al garrote. En ese momento me tocaba quedarme callado porque consideramos que había que conservar la dignidad de la Fiscalía.

SEMANA: Usted escribió un libro con un título muy sugestivo: ‘Cristianos salid del clóset’. ¿Qué significa eso?

C.A.L.: A propósito de unos medios de comunicación hostiles con la religión, veo que muchos de nuestros jóvenes se sienten acomplejados de su fe. Pensar en la fe como un ejercicio de la vida privada desconoce la magnitud y el significado de la libertad religiosa, que precisamente implica poder profesar lo que uno cree. Pero como ahora eso lo convirtieron en algo políticamente incorrecto, yo les digo “salgan de clóset”.

SEMANA: Usted fue guerrillero en el M-19, ha vivido la guerra desde todas las orillas, fue senador. ¿Cómo termina convertido?

C.A.L.: La vida no es blanca ni negra. El M-19 no fue una guerrilla marxista. Nunca vivimos ni un ateísmo militante ni una hostilidad frente a la religión. Yo provengo de una familia tremendamente creyente y creo que mi formación construyó mi fe. Pero viví la conversión cuando me secuestró Carlos Castaño.

SEMANA: ¿Cómo fue ese episodio?

C.A.L.: A mí me secuestraron para matarme. Vendado y amarrado me tiré de un catre viejo. De rodillas le clamé a Dios y le pedí que me salvara la vida y nunca más relacionarme con la violencia. Para esa época comenzaba los amores con Viviane y yo quería vivir plenamente ese amor.

SEMANA: ¿Y cómo se salvó?

C.A.L.: Fue de Dios. A los diez días, Castaño me mandó llamar y me dijo que habría un consejo de guerra para fusilarme. En un noticiero pasaban el velorio en mi casa y a mi papá pidiendo mi cadáver. Castaño llamó al noticiero y aclaró que no me había matado. Hablamos como hasta las dos de la mañana de cómo habíamos terminado en la guerra. En un momento me preguntó “¿Qué pasa si lo suelto?”, le contesté que me tocaba irme para la cárcel porque tenía una orden de captura. Me dijo si se va para allá, lo suelto. Así pasó. Desde ahí creo que todos los milagros son perfectos o no son.

SEMANA: ¿Qué tan difícil ha sido ser religioso en una sociedad que cada vez se reconoce más laica y racional?

C.A.L.: Yo no contrapondría lo racional a lo cristiano. El cristianismo no es una irracionalidad, es otra razón. Creo que hay cristianismos racionales y otros que no lo son. De la misma manera que hay laicismos racionales y otros totalmente demenciales.

SEMANA: ¿Qué quiere decir con eso último? 

C.A.L.: Me refiero a los que se desgañitan porque encuentran en una oficina pública un Cristo. Los que consideran que no puede existir en la educación ninguna referencia a Dios o a la espiritualidad. Los que confunden la independencia del Estado y la Iglesia, que además es una bandera cristiana pues es uno de los postulados esenciales de la reforma de Lutero del siglo XVI. Quienes aseveran en medio de una gran superficialidad que la fe supone una ignorancia y que la voz pública de los creyentes debe callarse. Creo que es tan irracional ese cristianismo que pretende que el Estado y lo público se ciñan a los dogmas de la fe como ese laicismo que siente que cualquier opinión desde la fe es un atentado a la libertad y a la razón.

SEMANA: Algunas voces lo han calificado a usted y a Viviane Morales en ese primer grupo como cavernícolas e inquisidores. ¿Qué piensa?

C.A.L.: Esa actitud de líderes sociales y del periodismo que de entrada señalan la impertinencia de la opinión desde los creyentes es muy complicada. Entre otras cosas, porque intenta invisibilizar y marginar a la enorme mayoría de los colombianos. ¿Que es de las cavernas? Por ejemplo, la propuesta de superar la ley del talión fue cristiana. Cavernícola sería intentar regresar a esa ley, a la virulencia. Las luchas de América Latina han sido lideradas por personas de fe como Pedro Claver y monseñor Romero. Habermas, que es ateo, considera que una sociedad sin religión es una sociedad inviable, porque nada tanto como la fe genera los niveles de cohesión social y de humanidad que esta requiere. Quienes no están en la punta del pensamiento son aquellos que nos califican así.

SEMANA: En este tipo de debates es muy fácil caer en la superioridad moral…

C.A.L.: La superioridad moral es una tentación de toda causa. Por eso hay que tener madurez. Nosotros no podemos caer en las provocaciones. No vamos a responder con piedras a las pedradas.

SEMANA: ¿A usted qué lo mantiene firme en su fe?

C.A.L.: Darme cuenta de la generosidad de Dios conmigo y de su importancia en la vida de la gente. Yo he hecho el curso de colombiano completo. No sé qué me faltaría. Creo que un encuentro de esta sociedad con la fe nos haría un mejor país. Los dolores sociales no son por aplicar los valores cristianos, sino por no aplicarlos. No sé dónde está el enorme perjuicio de los cristianos a la sociedad.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.