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| 10/13/2016 12:17:00 AM

El nombramiento de Carlos Calero “atenta contra los intereses del Estado”

El anuncio de que el presentador de televisión será cónsul en San Francisco provocó una airada reacción de los diplomáticos de carrera, quienes consideran que el servicio exterior no puede ser un escampadero.

Tan pronto se conoció que el presentador de televisión Carlos Calero ejercerá de manera provisional una alta posición consular en Estados Unidos, se encendió la mecha de la indignación entre los diplomáticos de carrera, que se demorarían 13 años para poder aspirar a esa posición.

Calero es recordado por su participación en programas como 100 colombianos dicen y Sábados felices, además de presentar el Concurso Nacional de Belleza y grabar comerciales para distintas marcas como el caldo Ricostilla.

El Decreto 1617, con fecha del 11 de octubre del 2016, explica que desde el cargo de consejero de relaciones exteriores, Calero "ejercerá las funciones de cónsul general de Colombia en San Francisco, Estados Unidos de América, y se desempeñará como jefe de la oficina consular mencionada".

Esa clase de nombramientos “atentan contra los intereses del propio Estado y ponen en tela de juicio el buen nombre de Colombia en el exterior”, manifestó en un comunicado Margarita Manjarrez, presidente de la Asociación Diplomática y Consular de Colombia. Semana.com habló con la embajadora de carrera.

Semana.com: ¿Por qué consideran que el nombramiento de Carlos Calero pone en tela de juicio el buen nombre de Colombia en el exterior?

Margarita Manjarrez: El decreto del nombramiento de Carlos Calero se publicó e inmediatamente las reacciones de las personas en las redes sociales, incluso sin conocer muy bien los sistemas de carrera o de libre nombramiento y remoción, empezaron a llamar la atención.

No es porque sea el señor Calero, es porque hay funcionarios que cumplen los requisitos, que se han sometido a reglas de juego muy estrictas para ocupar esos cargos y los han solicitado expresamente.

El señor Calero es comunicador y no tenemos conocimiento de que tenga ninguna experiencia en el sector público, salvo su carrera de presentador, no sabemos si habla inglés ni cuáles son sus calidades.

El cónsul representa los intereses de los colombianos en el exterior y eso requiere preparación. En otros países nombran a las personas siempre y cuando pertenezcan al servicio exterior profesional, hayan estudiado, hayan pasado por la academia diplomática, hayan tenido ascensos, se hayan sometido a exámenes y hayan sido evaluados en su desempeño.

Semana.com: ¿Los criterios para nombrar cargos diplomáticos en Colombia corresponden a un país moderno que quiere ser tomado en serio?

M.M.: En la letra de la ley sí. La Constitución establece que en el acceso al servicio público la regla que opera es la carrera, y por excepción la provisionalidad para algunas otras situaciones especiales.

Actualmente somos diplomáticos de carrera más de 340 funcionarios. Hay que pasar un concurso público para ingresar a la Academia Diplomática, después pasar los exámenes, superar un período de prueba y entrar como Tercer Secretario hasta que luego de más de 24 años se llega al rango de embajador. Es decir, para alcanzar un cargo de consejero como en el que acaban de nombrar al señor Calero hay que cumplir al menos 13 años desde el momento en que se ingresa en la carrera diplomática.

Semana.com: Entonces, ¿en la práctica somos una diplomacia farandulera?

M.M.: Ese calificativo tienen que darlo ustedes, que son quienes comunican a la opinión pública. Nosotros simplemente nos referimos al cumplimiento de la ley y nuestro interés es que Colombia tenga una representación en el exterior de la mayor altura y la mejor formación.

Un cargo de cónsul no es cualquier cargo, requiere altas calidades, formación, y los países serios mandan a sus mejores agentes.

Semana.com: ¿Por qué estos nombramientos tienen carácter provisional?

M.M.: La provisionalidad sólo se debe dar en caso de que no haya funcionarios de carrera que cumplan los requisitos para el cargo. De la provisionalidad a veces se ha abusado. Por ejemplo, no puede exceder cuatro años en el exterior y sin embargo, se ha excedido en muchísimos casos. Hay una lista de personas que se han pasado de los cuatro años y no son removidas de los cargos violando abiertamente la ley.

Semana.com: ¿Qué otros nombramientos recuerda que hayan sido contrarios al espíritu de la carrera diplomática?

M.M.: En principio, cualquier nombramiento provisional.

Semana.com: A muchos colombianos se les vienen a la cabeza Édgar Perea y a Carlos Moreno de Caro, pero ellos fueron embajadores en Sudáfrica.

M.M.: En el caso de los embajadores, la facultad nominadora del presidente es una facultad reglada, y el decreto ley 274 que fue estudiado por la Corte Constitucional en el momento en que se expidió en el año 2000 establece un mínimo del 20 % de embajadores en el exterior que deben pertenecer a la carrera diplomática. Y la misma sentencia dice que ese porcentaje se debe aumentar a medida que las condiciones mejoren. Sin embargo, llevamos 16 años del estatuto y el 20 % de embajadores de carrera se ha mantenido, no ha aumentado un solo embajador, cuando el espíritu de la sentencia era que tendría que ir aumentando.

Semana.com: ¿Cómo se compara ese porcentaje con otros países?

M.M.: Estamos en un nivel medio-bajo con respecto a países desarrollados, pero incluso a países de la región donde la carrera diplomática alcanza niveles del 80 % o casi el 100 %, como Alemania, México y Brasil.

La tendencia mundial es que el diplomático sea profesional, que se dedique en exclusividad a ese servicio público, que en él haga su carrera de principio a fin, como lo haría un militar o alguien dedicado a la carrera docente, y no que la diplomacia sea el escampadero o el lugar por excelencia para pagar favores.

La mayoría de los funcionarios de carrera tenemos maestría, manejamos dos o tres idiomas, tenemos la experiencia, nos hemos sometido a todas las reglas del juego y sin embargo, llegan otras personas en paracaídas a ser nombrados en el servicio exterior. Es bastante desestimulante.

Semana.com: Calero es especialista en Opinión Pública y Marketing Político de la Pontificia Universidad Javeriana, además de su trayectoria en medios. ¿No es una carrera meritoria?

M.M.: Puede ser meritoria para esa área del conocimiento y esa práctica profesional, definitivamente no para un consulado. Eso lo que demuestra es que se tienen muy poco conocimiento de las funciones consulares, de la Convención de Viena y de todas las leyes que rigen las funciones consulares.

Semana.com: ¿Qué les molesta específicamente del perfil de Carlos Calero?

M.M.: Que no tiene la experiencia para ocupar el cargo de cónsul general de Colombia en San Francisco, no tiene la formación que tenemos los funcionarios diplomáticos, no ingresó por concurso, no pertenece a la carrera diplomática. Pero sobre todo es un nombramiento hecho en provisionalidad supuestamente porque no hay funcionarios de carrera disponibles para el cargo. Y sí los hay.

Semana.com: ¿La provisionalidad termina siendo una manera de hacerle conejo al espíritu de la carrera profesional?

M.M.: Sí, usted lo ha dicho.

Este es el comunicado de la Asociación Diplomática y Consular frente al nombramiento de Carlos Calero

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