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| 9/29/2011 12:00:00 AM

Carlos Fernando Galán, honrarás a tu padre

El presidente de Cambio Radical quiere tomar las banderas del caudillo asesinado por la mafia en su lucha contra la corrupción y el clientelismo.

“Por su papá”. Mirándolo a los ojos, con la voz llorosa y señalando hacia el cielo de manera solemne, una señora en el barrio Policarpa le confirma a Carlos Fernando Galán que va a votar por él en las próximas elecciones a la Alcaldía de Bogotá.

Muchas personas que se acercan a saludarlo en la calle mientras hace campaña, le hablan de su padre, Luis Carlos Galán Sarmiento, el candidato a la presidencia asesinado en 1989. A los 12 años, Carlos Fernando Galán Pachón lo acompañaba en algunos de los recorridos de campaña que hacía por el país, y de él heredó la capacidad de escuchar y hablar con la gente, la confianza que genera en sus interlocutores y votos.

“Yo voté por su papá y lo acompañaba a caminar por todo Bogotá”, “nosotros somos familia, yo soy de los Sarmiento de San Gil”, “tiene mi voto, pero espero que sea tan honesto como su padre”. Son palabras que el candidato a la Alcaldía de Bogotá recibe sonriente.

“Estos barrios son muy galanistas”, dice Lina González, jefa de prensa de la campaña, mientras Galán, seguido de un numeroso grupo de personas, recorre las calles del barrio Restrepo en el centro de Bogotá. Por las ventanas llenas de afiches del Partido Liberal, se asoman personas felices a saludarlo.

Aunque sea candidato de Cambio Radical, contrincante del partido rojo en las elecciones, la gente lo relaciona con el liberalismo histórico, que ha perdido fuerza en los últimos años. “Le iría mucho mejor si se une con la L roja”, le dice otro transeúnte. Su chaqueta y su camiseta con el logo de Cambio Radical son rojas, totalmente rojas.

Galán Pachón tiene 34 años. Nació en Bogotá en 1977. Estudió servicios internacionales en la universidad de Georgetown y economía en la Universidad de Columbia, fue asesor de la OEA cuando César Gaviria, expresidente liberal, guiaba la institución. Estuvo como observador en Venezuela cuando comenzó la crisis por el golpe de estado contra Hugo Chávez en 2002. Incursionó en el periodismo con la revista Semana, fue corresponsal de la misma en Washington. Trabajó dos años en la revista Cambio y fue editor político en El Tiempo. Se ganó el Premio Nacional de Periodismo CPB 2007 por las denuncias a la parapolítica con una serie de artículos. Germán Vargas Lleras lo convenció de lanzarse al concejo por Cambio Radical y sacó la votación individual más alta en toda la historia de esa institución (48.162 votos) y ha ganado el premio de mejor concejal durante dos años.

A pesar de ese historial, algunos dicen que no tiene experiencia y en la intención de voto no ha logrado subir del tercer puesto. Sin embargo, sonríe porque ha ido en ascenso según las últimas encuestas.

Las mujeres que lo siguen afirman que es un ‘divino’, y los hombres, que es sencillo, honesto y servicial. Están seguros de que tiene las capacidades para guiar a la capital del país durante los próximos cuatro años. Son voluntarios que todos los días, especialmente los fines de semana, se encuentran a las 9 de la mañana en la sede ubicada en la calle 55 con carrera séptima, se visten con camisetas de la campaña, se arman de volantes y afiches, se suben a tres camionetas y acompañan al candidato en su recorrido por la ciudad. Dentro del grupo, hay señoras como Nelly y Gloria, que con camiseta roja, color distintivo del partido liberal, y con botones de la imagen icónica de la campaña presidencial de 1989 de Luis Carlos Galán, se distinguen del grupo de jóvenes con camisetas blancas, pero se confunden con el entusiasmo que tienen los voluntarios. Todos van detrás de Carlos Fernando y él los conoce, se sabe sus nombres y los trata con cordialidad.

“Siempre se preocupa por la gente. La escucha de verdad y le gusta hablar con ella y discutir sus propuestas”, dice una de sus voluntarias más fieles. No le importa que los niños no voten, ve una mesa llena de ellos y se les acerca a hablarles, les pregunta qué quieren de su ciudad y los fotógrafos de la campaña aprovechan y comienzan a disparar sus cámaras. La gente que ve la escena vuelve a repetir lo que otros han dicho durante todo el día: “¡Qué muchacho tan querido!”.

Ahora tiene una responsabilidad más: es director único de Cambio Radical y busca sacar del partido a la “gente indeseable del partido”. Visto desde el punto de vista estratégico, quitar los avales a 308 candidatos (de los cuales el Consejo Nacional sólo retiró los de 170) de su propio movimiento político, lo priva de gran parte de la maquinaria. Pero él se mantiene coherente “hay que dar ejemplo contra la corrupción, la corrupción se llevó a Bogotá”. Su padre también lo hizo cuando militaba como líder en el Nuevo Liberalismo y sacó de su movimiento a Pablo Escobar, quien lo mandó a asesinar.

Galán afirma que cuando estaba en el Concejo libró prácticamente solo la batalla contra la situación irregular en el manejo de contratos que después sacó al alcalde Samuel Moreno de su cargo. “No tuve toda la difusión en los medios, pero fui el primero que salió a destapar la corrupción y el cartel de la contratación con nombres propios: Emilio Tapias, Julio Gómez”. Sin embargo, el mérito de esa denuncia para la mayoría de la opinión lo tiene Gustavo Petro, que hoy compite con Carlos Fernando por la alcaldía y lidera las encuestas. Otro rival fuerte es Enrique Peñalosa. Le preguntan mucho: “¿por qué votar por usted y no por Peñalosa?”. Aunque reconoce lo que hizo Peñalosa por la ciudad, cree que es hora de sacar adelante una agenda comprometida con la educación, el ser humano, la generación de empleo y, sobre todo, insiste, contra la corrupción.

Responde lo que le preguntan los curiosos transeúntes: movilidad, seguridad, situación de la ETB, políticas de empleo y educación, incluso, temas que poco tienen que ver con la alcaldía como el referendo de cadena perpetua a violadores o el fortalecimiento de la justicia. Debate y defiende sus propuestas, todo en medio de una conversación cordial que a veces termina con un “cuente con mi voto” o una foto para el recuerdo. “Hay muchos indecisos todavía. Petro y Peñalosa no suben mucho, en cambio Carlos Fernando ha estado subiendo poco a poco. La idea es que con jornadas como esta, él capte todos esos votos que no se han definido”, dice González.

También se oyen voces disonantes. “Es muy joven para ser alcalde”. Pero entre los mismos transeúntes debaten: “¿Acaso qué han hecho los viejos por nosotros?”.

Al final de la jornada repasa la agenda del otro día, la idea es aprovechar la ciclovía de domingo y trotar desde la sede hasta la Plaza de Bolívar. “Pero no corriendo todo el camino que estoy como oxidado”, confiesa antes de pararse, despedirse de cada uno y agradecerles su ayuda durante el día.

La gente lo ve pasar y lo mira con curiosidad. Hay quienes dicen: “tiene los ojos de su padre”.
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