Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2015/10/03 22:00

Los enormes líos del exgobernador de Cundinamarca

El exgobernador Álvaro Cruz se declaró culpable de los cargos por el carrusel de la contratación en Bogotá. La Fiscalía vinculó al proceso a su esposa.

Cruz aceptó haber cometido cohecho, interés indebido en la contratación y abuso de confianza.

El pasado jueves, el ambiente en la Fiscalía General de la Nación era de mucha expectativa. La cúpula de ese organismo se reunió por horas a puerta cerrada, mientras decenas de periodistas esperaban en el búnker lo que se creía iba a ser una de las noticias del año. Se alcanzó a especular de todo y a eso de las diez de la noche, como la reunión no se acababa, se anunció que la rueda de prensa quedaba postergada para el siguiente día. El viernes resultó que la noticia era la captura del exgobernador de Cundinamarca Álvaro Cruz.

El proceso contra el exfuncionario en un principio no daba para semejante expectativa. Cruz ha estado vinculado al escándalo del carrusel de la contratación desde 2013. Por cuenta de este proceso renunció a la Gobernación en una sentida carta que le envió al presidente Santos a mediados de agosto. En su reemplazo fue encargado el alto consejero para los derechos humanos Guillermo Rivera.

Las autoridades investigan a Cruz por supuestamente haber entregado dádivas por 800 millones de pesos, para que la firma ICM Ingenieros se quedara con importantes licitaciones en Bogotá. Una de ellas era la construcción de la calle 153 en el norte de la capital. Aunque el mandatario negó al comienzo sus vínculos con esa firma, numerosos testimonios y pruebas comprobaron que tenía poder de dirección en ella. El pasado viernes aceptó cargos por los delitos de abuso de confianza, cohecho e interés indebido en la celebración de contratos.

En el búnker se dice que la tensión por el caso comenzó cuando un juez expidió la orden de captura contra Cruz y, durante varias horas, los agentes del CTI no lograban ubicarlo. Se decía que podía estar en una finca a las afueras de Bogotá y que tenía interés en evadir la justicia. De hecho, según la Fiscalía, unas interceptaciones que reflejaban esa intención precipitaron la orden.

Sin embargo, a la medianoche el exgobernador decidió no someterse al espectáculo de salir esposado y se presentó voluntariamente en la Fiscalía.

El hecho fue en cierto modo inesperado pues en los últimos meses él había tenido buenos términos con el ente acusador y se creía incluso que podría llegar a un acuerdo. Para lograrlo debía aceptar cargos y entregar información, algo que finalmente no pasó. Por el contrario, los fiscales sintieron que estaba ocultando información, intuyeron que podía escaparse y decidieron solicitar su detención preventiva.

Pero más que la captura del exgobernador, dos hechos causaron enorme impacto. El primero fue el llamado a imputación a la esposa de Cruz, Luz Zoraida Rozo, y el segundo, la captura del procurador judicial Ulpiano Hernán Jovel Muñoz. La Fiscalía tiene la tesis de que entre ambos intentaron manipular las investigaciones que se adelantan contra Cruz y ocultar información. Supuestamente ella le habría entregado a Jovel Muñoz 2.000 millones de pesos para que sobornara fiscales, pero al parecer él con esa plata resolvió comprar propiedades que hoy son objeto de extinción de dominio. En el organismo de control las acusaciones causaron sorpresa, pues el funcionario trabajaba para la delegada de conciliación y no tenía mucho que ver con los procesos contra altos funcionarios.

Lo mismo ocurrió con la señora Rozo, una reconocida abogada externadista que fue magistrada auxiliar, procuradora delegada y secretaria general de la Alcaldía de Bogotá en 2000. En la Fiscalía se decía que Cruz había renunciado a su cargo y buscaba colaborar con el proceso precisamente para evitar involucrar a su mujer. Esta había sido accionista de la firma ICM Ingenieros y el exgobernador siempre temió que fuera llamada al proceso, lo cual finalmento pasó.

Por eso, las diligencias judiciales que tuvieron lugar el viernes resultaron una estocada mortal para el exgobernador. Cruz ya no solo no pudo llegar a un preacuerdo con la Fiscalía y estará tras las rejas, sino que tampoco podrá proteger a su esposa, lo cual era su principal objetivo.

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