Lunes, 23 de enero de 2017

| 2006/02/12 00:00

Carta bomba

La renuncia intempestiva de uno de los asesores en propiedad intelectual pone al descubierto los peligros que se vienen en el cierre de la negociación del TLC.

Colombia cambió su metodología para negociar el tema de propiedad intelectual. Los ministros de Protección, Diego Palacio, y de Comercio, Jorge Humberto Botero, acordaron la decisión. Sin embargo, los críticos dicen que esto afectará los intereses de Colombia en materia de medicamentos genéricos.

Cuando el jefe del equipo negociador colombiano para el Trato de Libre Comercio (TLC), Hernando José Gómez, anunció que el gobierno esperaba terminar antes de Navidad las negociaciones con Estados Unidos y darle al país la buena noticia, difícilmente se imaginó que alguien le diera un regalo que pusiera a temblar el acuerdo. El viernes en la noche, Luis Guillermo Restrepo, uno de los asesores técnicos de la mesa de propiedad intelectual, tomó la decisión de renunciar no sólo al equipo negociador, sino a su cargo en el Estado. Alegó que en la última ronda de negociaciones en Washington el país cedió ante la presión estadounidense en propiedad intelectual y puso en la cuerda floja el futuro de la salud de los colombianos. En una carta dirigida al ministro de Protección Social, Diego Palacio, Restrepo afirma que su decisión se explica por "el más grave incidente de la negociación en Washington donde el coordinador de la mesa de propiedad intelectual del Ministerio de Comercio abandonó la propuesta de negociación concertada con los países andinos y, de manera unilateral, presentó una propuesta" que superaría incluso lo pactado por Chile y los países centroamericanos (Cafta). La mesa de propiedad intelectual ha sido siempre una de las más problemáticas. Primero, el jefe de la mesa, Luis Ángel Madrid, debió renunciar a su cargo en febrero pasado cuando presentó a los norteamericanos una propuesta de manera inconsulta. En septiembre de 2005, en Cartagena, el mismo Restrepo suscribió una carta para denunciar que Estados Unidos había puesto sobre la mesa un listado de exigencias que ignoraba las peticiones andinas y prácticamente dejaba las negociaciones en cero. "Sería mucho más transparente decirle al país que el trabajo de 18 meses en propiedad intelectual y salud fracasó, que nunca existió negociación y que para poder firmar un TLC con Estados Unidos es necesario traspasar las 'líneas rojas' (...) Eso tal vez nos hubiera ahorrado conflictos, tiempo y recursos. Que no se diga esto con claridad, me produce vergüenza ajena y dolor de patria", dijo Restrepo en su carta del viernes pasado. La respuesta del gobierno a esas declaraciones fue inmediata. El ministro de Comercio, Jorge Humberto Botero, negó a SEMANA que Colombia hubiera entregado en la mesa de negociación alguna de sus líneas rojas. Según Botero, lo único que se dio en Washington fue un cambio de metodología. "Los intereses sustanciales del país en la negociación se mantienen vigentes y son producto de un entendimiento sólido entre los ministros de Protección Social y Comercio y sus respectivos equipos". El ajuste metodológico del que habla Botero se refiere a que la discusión ahora se centrará en el texto propuesto por Estados Unidos y no en el que tenían preparado los países andinos. La propuesta colombiana incluso sorprendió a los negociadores de Ecuador y Perú. Para el ministro Botero, negociar sobre el texto gringo no representa ninguna desventaja y, por el contrario, cree que agilizará las discusiones. El país continúa con las mismas metas y "el nivel de ambición de Colombia en la negociación no disminuye como consecuencia de un cambio meramente metodológico o estratégico". Por su parte, el ministro Palacio le dijo a SEMANA que la propuesta colombiana fue preparada de común acuerdo con Botero, aunque reconoció que sí hay distintas interpretaciones jurídicas sobre su contenido. "En materia de datos de prueba, patentes de seres vivos y otras 'líneas rojas', no se han modificado", explicó. No obstante, otro de los asesores de propiedad intelectual considera que es completamente inconveniente negociar sobre la propuesta norteamericana porque "ellos se fijan en cada palabra, punto y verbo, para blindarse en el futuro de cualquier disputa. La propuesta de Estados Unidos va más allá de las líneas rojas. Es la misma de Cartagena, salvo que Colombia introdujo un párrafo al texto norteamericano con las excepciones colombianas que es tan general, que no permitiría aplicarlas". Este episodio abre nuevamente la polémica acerca de las condiciones de las negociaciones y hasta dónde el país está dispuesto a ceder. El TLC entra en su recta final y en el interior del equipo negociador el clima está que arde, porque en esta instancia cualquier detalle podría dar al traste con las aspiraciones colombianas. Documentos relacionados


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