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| 4/28/2012 12:00:00 AM

¿Cartagena es pasión?

Aquí todo el mundo se ríe del 'prostigate', pero el daño que se le ha hecho a la imagen de la ciudad ha sido serio y tardará en recuperarse.

La mayoría de los colombianos ha tomado jocosamente el incidente de las prostitutas con los agentes del Servicio Secreto en Cartagena. A nivel nacional el episodio ha sido comentado como un evento pintoresco y hasta divertido, como sucede con frecuencia con los escándalos sexuales en el mundo de la política.

Para comenzar, a nadie en Colombia se le había ocurrido que La Heroica pudiera ser una de las mecas del turismo sexual en el mundo. Y es porque no lo es. Aunque es evidente que todo el mundo sabe que en Cartagena hay prostitutas, su presencia es comparable a la de cualquier veraneadero donde haya sol y dólares.

Lo que no se ha asimilado hasta ahora en el país es el considerable daño que se le ha hecho a la imagen de esa ciudad, Patrimonio de la Humanidad, por cuenta de la lujuria de una docena de agentes gringos.

El embajador ante la Casa Blanca, Gabriel Silva, el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, Luis Alberto Moreno, y el embajador ante las Naciones Unidas, Néstor Osorio, que han palpado día a día la creciente gravedad de esta andanada desproporcionada, han movido todos los hilos y hecho lo posible para neutralizar el impacto. Desafortunadamente sin mucho éxito porque lo que enfrenta Cartagena es un 'tsunami' de opinión sesgada. Hoy en amplios sectores de Estados Unidos, y de pronto del resto del mundo, Cartagena no es comparada con otras joyas arquitectónicas como Venecia o Sevilla, sino con capitales del sexo como Bangkok. 

Esta oleada de mala prensa tiene como escenarios los principales medios de comunicación a nivel global. Una revisión de varios artículos publicados en días recientes ratifica los duros golpes que la imagen del Corralito de Piedra como destino turístico ha venido sufriendo. Una nota de la agencia Associated Press, por ejemplo, describe a la capital caribeña como un balneario con un "abundante comercio sexual". El noticiero de la cadena estadounidense ABC afirma que, como subproducto de los cruceros y de las grandes convenciones, Cartagena "atrae prostitutas tanto de los estratos altos como bajos de la ciudad, así como de distintas partes del país".

El País de Madrid, el diario más leído en lengua española, escribe: "La prostitución es legal en la turística Cartagena de Indias y con toda normalidad los taxistas, por ejemplo, ofrecen folletos de locales de alterne o prostíbulos". Por otro lado, según una nota de The Washington Post, "los agentes estaban en el lugar adecuado para meterse en problemas" porque "Cartagena está nadando en prostitutas". Más adelante asegura: "La prostitución en Colombia es legal y ampliamente aceptada, una parte vergonzosa pero muy real de la próspera industria turística".

La revista Vanity Fair también califica la prostitución en La Heroica como "una pujante industria", mientras que un artículo de The New York Times publica algunas reacciones de trabajadores sexuales de la ciudad: "Muchas, que usan nombres amigables en inglés como Lady, Daisy y Paola, dicen que toda la atención internacional podría ser buena para el negocio". Quizá la peor referencia de todas está en el diario inglés Daily Mail: "Colombia se ha hecho conocida como 'la Tailandia de América Latina' por sus leyes blandas en materia de prostitución y la fácil disponibilidad de las trabajadoras sexuales". Lo más grave es que esos artículos llegan a audiencias en los países de origen de buena parte de los visitantes extranjeros del país. El escándalo del Servicio Secreto de Washington superó las páginas de los periódicos y se transformó en una denigrante publicidad de la aerolínea Spirit, donde se usa una imagen de un agente y atractivas mujeres para vender pasajes a Cartagena.

Varias cosas quedan en claro después de más de 15 días de estar en medio de esta debacle de relaciones públicas. La primera es la fragilidad del llamado 'mercadeo de ciudad'. No se cuenta con una cifra exacta de los miles de dólares invertidos por distintos estamentos nacionales y locales en la promoción de La Heroica como un destino de clase mundial. Dado que no para de crecer el número de personas que pueden costear viajes internacionales, la 'marca' de una ciudad, también llamada branding, es un activo poderoso en términos económicos. Ni hablar de la capacidad de atraer inversiones, negocios y capital humano.

Y los encargados del turismo cartagenero lo saben muy bien. Para Francisco Vergara, director ejecutivo del buró de Convenciones y Visitantes de la ciudad, "no podemos permitir que este tipo de situaciones empañen la labor de una industria turística que ha venido trabajando desde hace muchísimo tiempo por posicionar a Cartagena como destino turístico mundial". No obstante, la notoriedad de este escándalo amenaza con echar al traste estos esfuerzos tanto del Estado como del sector privado.

Un segundo aspecto tiene que ver con los resultados concretos de las campañas para reducir el turismo sexual. Desde hace varios años Cartagena ha impulsado iniciativas con estándares internacionales ligadas a combatir la prostitución de menores de edad en todo el circuito turístico, desde taxistas pasando por empleados de hoteles y los propios visitantes. Si bien no es falta de voluntad de la ciudad ni de reconocimiento de la problemática, es momento de evaluar estos programas y reforzarlos desde distintos frentes.

En tercer lugar, es necesario reconocer que el comercio sexual es muy difícil de cuantificar. Las organizaciones internacionales de turismo manejan cifras estimadas ya que en ninguna tarjeta de inmigración del planeta aparece el 'sexo' en las casillas de 'motivo del viaje'. En países como Tailandia, reconocida como verdadera meca de este fenómeno, existe la categoría del 'sexpatriado': inmigrantes extranjeros que se mudan al país solo por el acceso barato y fácil a prostitutas y menores de edad. En ningún lugar de Colombia este tipo de tendencias son generalizadas y se notan tan abiertamente como en esas sociedades asiáticas.

En conclusión, la ciudad amurallada está lejos de haberse convertido en el Bangkok suramericano. Como la imagen que se ha creado de Cartagena no es la real, el problema se va a acabar arreglando con el tiempo. Pero mientras tanto los esfuerzos para vender la imagen positiva, cálida y patrimonial de La Heroica deben continuar. Así lo tiene claro Luis Ernesto Araújo, presidente ejecutivo de la Corporación Turismo Cartagena de Indias, "lo que sí hemos demostrado es que Cartagena no se rinde en el esfuerzo de promoción de la ciudad y del país. Cuando Colombia no iba a ninguna feria internacional, Cartagena estaba en ferias internacionales. Siempre ha sido la punta de lanza del turismo de Colombia y lo seguirá siendo".
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