Martes, 6 de diciembre de 2016

| 2016/02/10 16:00

Pendones, cortinas y ahora almendras, polémicos contratos de la Casa de Nariño

Un contrato de $15 millones por 400 cajas de almendras es la nueva controversia que se le arma al presidente Santos. Aunque el gasto fue justificado para atender a delegaciones diplomáticas, el tema no ha estado exento de controversia.

Pendones, cortinas y ahora almendras, polémicos contratos de la Casa de Nariño Foto: Archivo particular

En la mañana de este martes los medios de comunicación registraron, con cierta indignación, un contrato suscrito por la Casa de Nariño para el suministro de almendras por un valor de $15.101.200.

La cifra, para un gobierno, puede ser menor. Pero para un colombiano promedio, que se gana un salario mínimo, 15 millones pueden ser la cuota inicial para una vivienda nueva, un vehículo, incluso el patrimonio de muchos años de trabajo.

Con ese dinero, el Departamento Administrativo de la Presidencia de la República pagó a la Fábrica de chocolates Triunfo S. A. por 400 cajas de almendras especiales, cada una por un valor de $37.000.

Tras un proceso de licitación, la fabricante se comprometió con la Presidencia a entregar, durante dos meses, las 400 cajas con las siguientes especificaciones, según se lee en el contrato publicado en el Sistema Electrónico de Contratación Pública.

“Caja de cartón redonda con tres divisiones (diámetro 12 cm x 6 cm de alto) forrada con papel regalo importado color dorado, material papel kraft, con peso de 65 gramos. La tapa de la caja deberá tener tanto al interior como al exterior papel neutro, libre de acidez y de bajo impacto ambiental y acabado en lienzo color blanco de 120 gr 2xO de alta receptividad a tintas litográficas.  escudo de Colombia de 2 cm. color sepia y texto gris oscuro letra Mona Lisa a 18 puntos y la frase Presidencia de la República de Colombia; con almendras de colores de la bandera de Colombia”.

Según funcionarios de la Casa de Nariño que hablaron con Semana.com, las almendras estarían a disposición para ofrecerles un detalle a las delegaciones diplomáticas que visiten el palacio presidencial. En uno de los documentos del contrato, titulado “Estudios previos para la mínima cuantía”, el Departamento Administrativo de la Presidencia de la República justifica la inversión en las necesidades que tiene el presidente para mantener las relaciones diplomáticas y comerciales con otros países.

“De conformidad con lo dispuesto por el artículo 189 de la Constitución Política de Colombia, corresponde al señor Presidente de la República, dar cabal cumplimiento a diversas funciones en su calidad de jefe de Estado, jefe de gobierno y suprema autoridad administrativa; en atención a las funciones como jefe de Estado, el señor Presidente debe promover la política exterior y fomentar las relaciones comerciales y diplomáticas del país a nivel mundial. Por tal razón, el Departamento Administrativo de la Presidencia de la República, cuya misión es asistir al señor Presidente en el ejercicio de sus funciones constitucionales y legales, debe llevar a cabo las acciones necesarias para la ejecución de actividades protocolarias inherentes a dichas funciones, con el fin de organizar y coordinar los eventos que debe atender el Primer Mandatario y disponer lo necesario para la eficiente y armónica acción de las referidas actividades protocolarias”, se lee en el capítulo ‘Descripción y justificación de la necesidad’.

La inversión puede estar plenamente justificada, pero lo que ha generado enormes críticas es en la forma como el gobierno gasta los recursos públicos.

La Casa de Nariño no se ha pronunciado sobre este episodio, que fue tema de discusión en varios programas radiales de la mañana y que se suma a otras polémicas contrataciones que se han ejecutado durante la administración del presidente Santos. Hace tres semanas, el mandatario anunció la práctica de la “Austeridad inteligente”, con el propósito de reducir, a lo mínimo, los gastos de administración y funcionamiento de las entidades del Estado.

Una medida que, probablemente, obedeció a las críticas lanzadas desde la oposición, que han calificado al actual gobierno de “derrochón”.

Y es que antes, otras cifras habían generado controversia. En octubre del 2014 se conoció un informe de la Contraloría en el que se registró que el Gobierno había gastado 2,3 billones de pesos en publicidad, o que las entidades del Estado habían contratado $600 millones de pesos en tres meses en carpas y pendones para eventos. También generó rechazo el gasto de $600 millones para las cortinas de la Casa de Nariño, y hasta los $1.700 millones por un sitio web por temas de paz.

Probablemente el protocolo y la diplomacia sugieran atenciones a las delegaciones que visiten el país, y que el gobierno destine 15 millones para ofrecerles un detalle recordatorio puede parecer un gasto menor. Pero en un país tan desigual, donde cientos de niños mueren de desnutrición, no deja de escandalizar que el Gobierno utilice dinero público en dulces y confites.

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