Sábado, 25 de octubre de 2014

| 2013/09/20 00:00

El nuevo lío de testigo del caso Colmenares

Semana.com revela detalles de un informe del jefe de celdas del búnker de la Fiscalía, que señala a Jesús A. Martínez por extorsión.

El testigo caso Colmenares, Jesús Alberto Martínez Foto: Fiscalía

Jesús Alberto Martínez, quien fue considerado alguna vez testigo estrella del caso Colmenares, otra vez se convirtió en un verdadero problema para la justicia.

Desde hacía meses estaba recluido en las celdas del búnker de la Fiscalía, donde estaba entregado nuevos datos sobre el episodio que rodeó la muerte del estudiante en octubre del 2010. Los fiscales estaban corroborando lo nuevos datos que entregaba este testigo.

Hasta allí no había mayores problemas. Pero hace un par de semanas ingresaron a las celdas del búnker algunos extraditables quienes estarían allí de paso mientras eran reubicados en una cárcel. Martínez le dijo a uno de ellos que podía ofrecerle seguridad en la cárcel La Picota, a donde sería enviado. Le pidió un millón de pesos.

El jefe de las celdas del búnker se enteró del asunto y realizó un informe que envió a un despacho de la Fiscalía delegada ante la Corte contando las irregularidades de Martínez. El informe fue directamente a un fiscal que investiga a Martínez por las mentiras que ha dicho en el tema Colmenares. Él está investigado por falso testimonio y fraude procesal, entre otros.

Tan pronto se enteraron de estas anomalías, los fiscales decidieron cortar por lo sano y enviar a Martínez a la cárcel Modelo, donde está desde hace dos semanas. Sin embargo, los fiscales del caso Colmenares continúan analizando los datos que ha entregado este cuestionado testigo que se ha convertido en un problema para las autoridades.

Martínez ha estado asociado a otros delitos como hurto y ahora será investigado no sólo por sus mentiras en el sonado caso por la muerte del estudiante. Martínez es un bachiller de 38 de edad que llegó a Bogotá hace años procedente de Barranquilla para dedicarse a compra y venta de teléfonos celulares en el centro de Bogotá.

Luego, el señalado se dedicó a la venta de licor en sitios de rumba de la capital y fue allí donde dijo haber visto la manera como golpearon a Colmenares en octubre del 2010. Fue por él, entre otros testigos, que terminaron enredados algunos estudiantes. Pero toda su historia se ha ido a pique.

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