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| 1/14/2017 12:00:00 AM

Archivo del caso Zuluaga: ¿Qué tan justificado es?

La decisión le despeja el camino a su candidatura, pero aún quedan cabos sueltos con serias implicaciones judiciales.

En el controvertido caso del hacker contratado por la campaña de Óscar Iván Zuluaga, la Justicia ha investigado a cuatro miembros del Centro Democrático: el expresidente Álvaro Uribe; el candidato Zuluaga; el asesor espiritual, Luis Alfonso Hoyos; y el representante legal, David Zuluaga. De estos, dos tienen una distancia con los hechos que hacía previsible que la investigación contra ellos debiera ser archivada: el expresidente y el candidato.

Álvaro Uribe estaba por encima del tejemaneje diario de la campaña y nunca se pudo probar que tuviera conocimiento de los hechos. En cuanto a Óscar Iván Zuluaga, aparentemente solo se reunió una vez con el hacker durante 20 minutos. En ese tiempo Andrés Sepúlveda le presentó los resultados que había obtenido gracias a fuentes de inteligencia. Técnicamente la descripción de los hechos contenidos en esa presentación podía ser interpretada como un delito. Sin embargo, una cosa es haberlo cometido y la otra es simplemente escucharlo en forma pasiva, sin registrar de inmediato todo lo que había detrás. Ese era el caso de Óscar Iván Zuluaga y por eso su exoneración era previsible.

No se puede decir lo mismo de su campaña. Teniendo en cuenta que seis personas fueron condenadas por haber realizado actividades ilícitas a nombre de aquella, no es fácil desvincular esos delitos de quienes los contrataron. Sobre todo si se tiene en cuenta que cuando los culpables negociaron sus penas confesaron que habían recibido dineros de sus jefes con el objeto específico de comprar información clasificada.

En su argumentación para archivar el caso de Óscar Iván Zuluaga, la Fiscalía señala que el espionaje y la compra de información clasificada no formaban parte del contrato original. Ese argumento es algo traído de los cabellos, pues ningún contrato incluye cláusulas en que se acuerde en forma explícita cometer un delito. De por sí, como ya se ha dicho, en el escándalo del hacker todo resultó siendo verdad y lo que le correspondía a la Justicia era determinar la gravedad de los hechos.

Aunque para algunos Sepúlveda era una persona inmadura que exageraba sus ejecutorias, la Justicia consideró que estas eras suficientemente graves para condenarlo a diez años de cárcel. Dado ese veredicto, no va a ser fácil dejar por fuera del todo a quienes le suministraron el dinero para cometer esos delitos. En este tipo de ilícitos sucede algo parecido a lo que sucedió con el cohecho en el caso de la Yidispolítica. Desde el momento en que Yidis Medina confesó que había vendido su voto, era imposible no vincular a quien, según ella, lo había comprado, que era Sabas Pretelt. En otras palabras, el cohecho unilateral por definición es imposible.

Aunque en el escándalo del hacker el delito no fue cohecho, existe cierta analogía entre las dos situaciones. Andrés Sepúlveda confesó que le habían dado plata para comprar información clasificada, y estaba pagando una condena por esto, pero queda aún por definir la responsabilidad de quienes le financiaron esa compra. De ahí que el archivo del proceso contra Óscar Iván Zuluaga no sea el fin del caso. A él se le despeja el panorama político, y su precandidatura, con razón. Pero queda pendiente el caso de su asesor espiritual, Luis Alfonso Hoyos, y el de su propio hijo David.

La situación de Hoyos es más difícil pues hoy se encuentra prófugo de la Justicia. David Zuluaga, por el contrario, siempre ha comparecido cuando esta lo ha llamado. En términos estrictamente jurídicos su posición es compleja, pues él era el representante legal de la campaña de su papá y en consecuencia tenía responsabilidad sobre todo lo que sucediera en esta. La Justicia tendrá que valorar que en ese momento tenía solo 24 años y no necesariamente la experiencia para entender los riesgos que entrañaba ese cargo.

El capítulo judicial que acaba de terminar para Óscar Iván Zuluaga tiene implicaciones políticas importantes. Le permitirá enfrentar a Carlos Holmes Trujillo y a Iván Duque por la candidatura del uribismo, que hoy tiene grandes posibilidades de llegar a la segunda vuelta. En encuestas, Zuluaga les va ganando a sus dos contendores pues al fin y al cabo ya obtuvo 7 millones de votos en el pasado.

El capítulo que falta tiene más implicaciones judiciales que políticas. Para la Fiscalía es una verdadera papa caliente tomar cualquier decisión relacionada con Luis Alfonso Hoyos o David Zuluaga, pues la confesión de Sepúlveda implica a ambos. El hecho de que el fiscal Néstor Humberto Martínez hubiera llegado pronto a una decisión sobre el caso de Zuluaga, anticipa que pronto se sabrá cuál será la suerte de ellos dos. 

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