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| 6/4/2012 12:00:00 AM

Caso Rosa Elvira: ¿Qué responsabilidad le cabe al colegio?

El abogado Abelardo de la Espriella sorprendió al hablar de una presunta responsabilidad civil del colegio donde estudiaba la mujer que fue asesinada en el Parque Nacional, por no revisar los antecedentes de sus alumnos. ¿No es esa una tarea de la justicia?

El abogado Abelardo de la Espriella, quien representa a la familia de Rosa Elvira Cely, la mujer de 35 años cruelmente asesinada con inenarrable carga de sevicia, odio y brutalidad, sorprendió este lunes en las páginas de El Espectador con el planteamiento de que el colegio Manuela Beltrán, en donde estudiaban la víctima y el victimario en la jornada nocturna, "podría tener una responsabilidad civil en lo que pasó". "¿Cómo es posible –se pregunta el defensor– que el colegio no revise antecedentes?"
 
En la entrevista el defensor advierte que es importante que las autoridades actualicen bases de datos y que se busque oportunamente a las personas con orden de captura. Y, a manera de conclusión, lamenta que: "No hay presupuesto ni suficiente personal para realizar esas tareas. Podría ser falla en el servicio, pero el colegio también falló".

La institución educativa señalada por el defensor queda en la calle 57 al costado occidental de la avenida Caracas. Quien conozca Bogotá sabe que no se trata de un sector "exclusivo", sin embargo, allí –y quizás esto sea lo más importante– validan de noche el bachillerato unos 600 estudiantes que no lucen uniforme sino van con la misma ropa con la que a lo largo del día se la rebuscaron ya como vigilantes, mensajeros, obreros, meseros o haciendo turnos en esquinas donde montan cochecitos adaptados como tiendas para vender dulces y cigarrillos, como lo hacía Rosa Elvira Cely, quien era madre cabeza de familia.
 
El colegio es además la esperanza de cientos de sordomudos que han encontrado allí una posibilidad de educación, pues desarrolla un currículo especial que propende por la adaptación y la integración entre los que no tienen escucha ni habla con los que gozan plenamente de sus facultades. Es normal ver en los pasillos de este colegio a la gente comunicándose con leguaje de señas. En uno de los videos difundidos a raíz del crimen se ve a la propia Rosa Elvira haciéndolo.

Es decir, el colegio Manuela Beltrán cumple su misión social aun cuando el abogado De la Espriella quiera sumarle otras responsabilidades, ajenas a su naturaleza y por lo mismo imposibles de cumplir, como inspeccionar bases de datos de antecedentes judiciales para identificar delincuentes y así salvaguardar de peligros a la sociedad. Eso le corresponde al entramado de la justicia y lo que sí deja palmariamente claro este caso es que no lo hizo. El costo son vidas.
 
Javier Velasco Valenzuela, de 44 años, detenido y acusado de perpetrar el crimen de Cely, no es una noticia para la administración de justicia. Se trata de un delincuente con no poco kilometraje. Tiene una condena por homicidio: el 3 de junio del 2002 apuñaló hasta la muerte a una persona en el occidente de Bogotá, fue capturado ese día pero por disposición de un juez de ejecución de penas estuvo recluido solo hasta el 31 de octubre del 2003. Un concepto psiquiátrico de Medicina Legal determinó que era inimputable y recobró su libertad bajo la condición de que asistiera a Alcohólicos Anónimos. Es decir, pagó una pena de 16 meses de cárcel por ese crimen.

Por otra parte, en la fiscalía 254 seccional cursa en su contra un proceso por delito de acceso carnal violento cuya denunciante es quien fuera su pareja, y la víctima, la hija de esta, una menor de 11 años. Velasco explicó que la accedió porque la niña se le insinuó. Y como si fuera poco, desde el pasado 2 de mayo hay una orden de captura contra Velasco por acceso carnal violento.
 
Aunque esta orden estaba vigente la semana pasada cuando el grupo de vida de la Sijin lo tenía plenamente individualizado como el responsable del crimen de Cely, fue necesario acudir a un juez de garantías a exponer las pruebas del caso y obtener una orden de captura para así poder aprehenderlo. Por suerte no se voló. "No conocíamos la orden de captura, que generalmente las cuelgan en un sitio para todas las agencias de seguridad del Estado; no sabemos por qué no la teníamos", explicó al respecto el general Luis Eduardo Martínez, comandante de la Policía en Bogotá.

¿De quién es la responsabilidad de que un individuo con semejante prontuario anduviera libre y tranquilo fungiendo de colegial? ¿Del colegio, como sugiere el abogado De la Espriella, o de una administración de justicia cuya inoperancia y cuyo silencio favorecen a los criminales?

Ante la desgracia, el colegio Manuela Beltrán ofreció brindarle estudio gratuito a la hija de la Rosa Elvira Cely. ¿Qué tendrá para decirle a esa menor huérfana el pesado aparato de justicia de este país?

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