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| 3/4/2011 12:00:00 AM

Censos, la piedra en el zapato para atender a víctimas del invierno

La falta de claridad en el número de damnificados por la ola invernal del 2010 pone trabas a la entrega de ayudas. Mercados con menos peso y operadores lentos son otros problemas que encontró la Contraloría.

Las listas de damnificados por el fuerte invierno del año anterior se han convertido en la piedra en el zapato que impide que la ayuda alimentaria llegue con la rapidez que se necesita. Por esta razón el DANE consolida el registro único de víctimas del invierno, cuyos resultados se espera se conozcan a mediados de este mes.
 
La idea es tener datos concretos sobre el número de personas afectadas por deslizamientos de tierra e inundaciones durante el 2010 antes de que comience la primera temporada de lluvias del 2011 y con ella inicie un nuevo conteo con los afectados de este año.
 
Es por eso que, con toda certeza, el país no tiene los 2’440.221 afectados que se cree existen, cifra que resulta de los reportes que las regiones han entregado, en cabeza de las Gobernaciones.
 
La Contraloría creó un equipo dedicado a vigilar en tiempo real el manejo de los recursos para atender a los damnificados. Los problemas que más ha encontrado el ente de control están relacionados con los registros que se han duplicado de un momento a otro en algunos municipios.
 
La Contraloría ha hecho sus advertencias sobre irregularidades en Floridablanca (Santander), donde el censo pasó de 300 familias damnificadas a 1.000. La misma situación se vive en La Virginia (Risaralda), cuyo censo creció a 6.000 damnificados cuando antes había 3.900.
 
“En Virginia no concordaban los registros con los que tenía la Cruz Roja. Hicieron un cabildo abierto para depurarlas y estamos verificando eso”, explicó Felipe Córdoba, contralor delegado para la participación ciudadana.
 
Plato, Magdalena, es otro de los municipios que tuvieron problemas. “Allá sometieron los listados a una lectura pública y la misma gente decía si eran damnificados o no”, contó el contralor delegado para la participación ciudadana.
 
En los municipios de Cicuco y Mompox (Bolívar), “las cifras no concuerdan”, por lo que las ayudas no llegan con rapidez, y en el departamento de Magdalena, por ejemplo, se encontraron en los censos cédulas de personas fallecidas.
 
Por ahora, explica el delegado de la Contraloría, los alcaldes y los gobernadores de las regiones con problemas de censos están advertidos, con el fin de que depuren sus listas en el tiempo que les designe la Contraloría. Si no se corrigen dentro de los términos fijados, podrían avecinarse medidas sancionatorias.
 
En la Contraloría hay investigaciones en curso por el delito de detrimento patrimonial. “Estamos verificando los montos para poder dar una cifra (de dinero)”, confirmó Córdoba.
 
La mayoría de los problemas y las advertencias se concentra en los departamentos con mayor número de damnificados, como lo son: La Guajira, Bolívar, Magdalena y Atlántico.
 
“No se puede generalizar. Por ejemplo, Bolívar fue el primero que entregó ayudas, sin embargo, tuvo problemas de censos (en algunos municipios) y allí no pudieron entregar”, explicó el contralor delegado para la participación ciudadana.
 
Mercados más pequeños y operadores lentos
 
Casos de mercados con menos peso (gramaje) al establecido por el Fondo de Calamidades, en Cúcuta (Norte de Santander), y advertencias al 80 por ciento de los operadores que escogieron las regiones para que asuman la logística en la entrega de las ayudas son otros de los casos que ha encontrado la Contraloría en los últimos meses.
 
En total hay 28 operadores, uno por cada departamento, que han reportado afectados por el invierno. Las advertencias de la Contraloría hacia los operadores tienen varios motivos. “Puede ser porque no les quedó dentro del contrato una cláusula o quedaron las cosas como no eran por el afán. Hay casos que sí son graves”, resalta Córdoba, sin dar detalles.
 
“Si el operador de un departamento se demora dos semanas para armar su plan de acción –agrega el contralor delegado-, es un problema porque no le llega la ayuda a la gente. Es un problema grave”.
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