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| 4/22/2011 12:00:00 AM

Centro del país, el más afectado por la ola invernal

Desde hace un año, se ha invertido alrededor de cuatro billones de pesos en la atención de las víctimas del exceso de lluvias en el territorio nacional.

Según la Carlos Iván Márquez, director de la Oficina de Gestión de Riesgo del Ministerio del Interior, son 2’985.000 damnificados los que dejan las olas invernales que azotan al país desde hace un año por consecuencia del fenómeno climático de ‘La Niña’, que afectan el 95% del territorio nacional.
 
Ello equivale a 700.550 familias damnificadas, 414 muertos y 482 heridos que han dejado las abundantes lluvias que han provocado desbordamientos en los cuerpos de agua y deslizamientos de tierra, lodo y rocas en la región andina del país en 1.018 municipios, algo que no se ha podido combatir con eficacia en los cortos periodos de verano que se han presentado.
 
Según explicó desde Mompox el presidente Juan Manuel Santos, en las emergencias presentadas por la emergencia invernal se han empleado alrededor de 4 billones de pesos y aseguró que no se escatimarán recursos para la atención de las víctimas. El Miércoles Santo se aprobó una partida de 15.000 millones de pesos para ayudas básicas para los afectados.
 
Mientras tanto, en la actual ola invernal se han afectado 24 de los 32 departamentos del país, según voceros de la Cruz Roja, se registran 93 muertos con los dos niños que en la madrugada del viernes perecieron en Barbosa (Antioquia) bajo un alud de tierra que cayó sobre dos viviendas.
 
Hay también 52 heridos, doce personas desaparecidas y 130.280 damnificados correspondientes a 30.710 familias, mayormente en la región andina del país que es la que con mayor rigor ha sentido el embate de las aguas, mientras que en la región Caribe se presenta clima seco.
 
En alerta se declararon los organismos de socorro de Bogotá ante los deslizamientos e inundaciones que se vienen presentando en la localidad de Usme -al suroriente de la ciudad-, que en la mañana del viernes impidieron la operación del TransMilenio y que afectan entre otros a los barrios Alaska, Alfonso López y La Fiscala. Ante los desprendimientos, se analiza la orden de evacuación para varias familias.
 
Dos niños, los primos Santiago y Samuel Tobón, de doce y cinco años, respectivamente, murieron como consecuencia de un alud de tierra que destruyó sus casas en la zona colindante del municipio antioqueño de Barbosa con el de Girardota, al norte del Valle de Aburrá.
 
El gobernador de Antioquia, Luis Alfredo Ramos, calificó la situación de su departamento como “crítica". En ese departamento la temporada invernal deja 13 personas fallecidas e inundaciones de los ríos Magdalena y Cauca catalogadas de “históricas”. Con recursos locales se gestiona la consecución de carpas y elementos básicos de auxilio para cerca de 25.000 damnificados.
 
Por su parte, en horas de la noche el gobernador de Cundinamarca, Andrés González, ordenó la evacuación de las veredas San Luis y Palo Gordo del municipio de Ubaté ante el inminente desbordamiento de la represa El Hato, por lo que se pidió a cerca de 700 personas que se trasladaran hacia el casco urbano municipal.
 
La industria lechera del sector se vio afectada y alrededor de 7.000 cabezas de ganado tuvieron que ser trasladadas a terrenos altos en espera que baje el nivel de la inundación, que afecta unas 10.000 hectáreas de pasturajes.
 
En el mismo departamento, en Útica, cuerpos de socorro encontraron un cuerpo de la avalancha que se presentó a inicios de semana con lo que el saldo aumentó a 12 muertos y hay temores de que se presente un nuevo embate del río Negro. González anunció la construcción de 300 casas en un nuevo barrio, para superar la emergencia habitacional en el mediano plazo.
 
En Cajicá se rompió el jarillon del río Bogotá a la altura de Hatogrande, lo que hasta ahora afecta a seis viviendas aunque sin consecuencias para la casa presidencial, mientras que en Villeta por la rotura de la bocatoma del acueducto unas 10.000 personas no reciben en sus casas el servicio de agua potable.
 
El municipio tolimense de Honda también se vio afectado por las copiosas lluvias que se reflejaron en las creciente del río Magdalena, a lo que se sumó la corriente de agua que llegó desde la represa de Betania en Huila, lo que dejó cerca de 1.000 familias afectadas.
 
En Melgar, el desbordamiento del río Sumapaz deja decenas de familias reubicadas por las autoridades. En ambas localidades ya se están entregando las primeras ayudas humanitarias. Adicionalmente, hay preocupación por el aislamiento por vía terrestre de la población de Ataco, cuyas carreteras de conexión con Planadas y Coyaima se encuentran taponadas.
 
Al norte de Huila, hay alerta máxima por las crecientes ocasionadas por la apertura de las compuertas de la central hidroeléctrica de Betania, lo que eleva el caudal de agua a 1.020 metros del líquido por segundo. La emergencia deja 5 heridos en Vegalarga y en estado de contingencia a la capital, Neiva, y a los municipios de Villavieja y Aipe, mientras Baraya ya registra inundaciones.
 
Entre tanto, en el departamento del Valle hay máxima alerta ante la alta probabilidad de aumento en el caudal del río Cauca que ya ha causado algunas inundaciones en Cali y Juanchito. Los organismos de emergencia monitorean cuidadosamente la situación en la margen izquierda del río en el tramo que va desde Jamundí hasta Cartago.
 
También hay amenaza para el sur de la capital vallecaucana, tras aguaceros que no tienen precedentes, por la alta sedimentación que lleva consigo el río Palo que podría dejar sin agua potable a la ciudad y provocar desbordamientos.
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