Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 1/15/1990 12:00:00 AM

CERO Y VAN SEIS

Abrazos y sonrisas, pero pocos resultados prácticos en la sexta cumbre centroamericana.

Una paloma blanca revoloteó el domingo en el interior del templo mientras los cinco presidentes centroamericanos, reunidos en Costa Rica, atendían la misa celebrada en la localidad de Coronado. Cuando llegó el momento del Padrenuestro, los cinco se tomaron de la mano a solicitud del oficiante y cuando ofrecio la comunión todos la recibieron, incluido el comandante sandinista Daniel Ortega. "Pocos recordaban en ese momento que, hacía sólo unos cuantos días, Ortega había llamado "asesino" al gobierno de salvadoreño Alfredo Cristiani y que este le había contestado con otra andanada verbal del mismo calibre, que llevó a los dos países a suspender sus relaciones. La razón de tanta belleza era que esos mismos presidentes se disponían a celebrar la sexta cumbre centroamericana en la que estaban dispuestos a superar todas las expectativas. Pero el resultado final fue, como de costumbre, demasiado débil.
En pocas ocasiones una cumbre presidencial centroamericana había superado tantos escollos para llegar a unas conclusiones de consenso y nunca esas conclusiones habían sido recibidas con tanto escepticismo por las partes involucradas. No sólo se trataba de las malas relaciones entre San Salvador y Managua, que hacían que la sola presencia de sus dos presidentes fuera una proesa de la diplomacia costarricense. Poco después de iniciadas las conversaciones, un representante de la oposición nicaraguense. (UNO) logró colarse hasta el salón del Instituto Centroamericano de Cooperación para la Agricultura, IICA (donde se celebraba el encuentro), y denunció supuestas agresiones de partidarios del gobierno sandinista contra manifestantes de la oposición. Si esa intromisión amenazó con dañar el ambiente en la mesa de conversaciones, otro tanto estuvo a punto de lograr una
delegación de la embajada de Estados Unidos, que se presento con 10 observadores del proceso electoral nicaraguense, con el proposito de presentar un video que testimoniaba, según ellos, las agresiones oficiales contra los opositores. El gobierno costarricense no permitió esa presentación, pero no pudo evitar que se filtraran versiones periodísticas según las cuales un barco pesquero hondureño, el Miss Kitty, habría sido hundido por helicópteros del Ejército Popular Sandinista frente a Bluefields, en la costa Atlántica de Nicaragua.
Pero, aun superados esos escollos, el más serio se presentó cuando el presidente de Honduras, José Azcona, se retiró de la mesa con el fin de presionar a Nicaragua para que levantara la demanda que presentó hace algunos meses contra su país en la Corte Internacional de La Haya, por permitir la presencia en su territorio de los contras, que son los archienemigos del gobierno de Managua.
Precisamente ese punto, el de la desmovilización de los contras, era uno de los aspectos cruciales de la reunión, junto con la busqueda de una formula de paz para El Salvador, donde el gobierno de Cristiani esta enfrascado en una guerra a muerte con el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN). Por último, el documento final sorprendio a muchos observadores. Según la mayoría de estos, los grandes derrotados fueron los movimientos insurgentes, tanto los nicaraguenses de derecha como los salvadoreños de izquierda, que fueron conminados a disolverse.
Entre los perdedores, la contra tenía pocas expectativas. Al fin y al cabo su fuerza militar es nula dentro de Nicaragua y su existencia depende exclusivamente del apoyo de los Estados Unidos. Mientras tanto el FMLN, lejos de una condena, aspiraba a un cese al fuego con supervisión internacional que le permitiera consolidar sus posiciones en el territorio de su país. En cambio, todo lo que recibió el movimiento fue una condena en que se le solicita "que renuncie publicamente a todo tipo de acción víolenta que afecte directa o indirectamente a la población cívil" y se le solicita reiniciar conversaciones de paz. Pero, además, al haberse hecho tabla rasa con los movimientos insurgentes de la región y solicitarse su desmovilización en plano de igualdad, triunfó la tesis de que el FMLN y los contras son dos caras de la misma moneda de violencia.
Por su parte, Cristiani salió inesperadamente fortalecido de la reunión. No sólo consiguio un apoyo expreso y personalizado, sino esa condena casi explícita contra el FMLN, que ni el más optimista de sus asesores hubiera imaginado. Daniel Ortega, quien consiguio también el apoyo regional contra sus enemigos los contras, permitió el éxito de Cristiani tras aceptar firmar el documento en que se describio a su gobierno como "democrático, pluralista y representativo". Ortega exhibio también una posición flexible en el asunto de su demanda internacional contra Honduras, cuando acepto congelar esa demanda en espera de la desmovilización de los contras y de que una comisión bilateral normalizara las relaciones de los dos países en el curso de los próximos 6 meses.
Por todo ello no resulto extraño que todos los afectados. FMLN, contras y el gobierno norteamericano, manifestaran sus dudas sobre la aplicabilidad del acuerdo, cuando no su abierta hostilidad. El FMLN, que había tenido a Daniel Ortega como uno de sus principales aliados, rechazo la declaración de los presidentes, pues "no contribuye a las posibilidades de una solución negociada en El Salvador" en cuanto "el FMLN no puede ser desmovilizado en virtud de acuerdos entre gobiernos, ya que constituye una fuerza legítima con arraigo popular en todo el territorio salvadoreño". Los contras dijeron algo parecido y Washington, que insiste en el mantenimiento de la Resistencia Nicaraguense como garante de las elecciones de febrero en Nicaragua, expresó su escepticismo sobre el cumplimiento de los compromisos de los sandinistas. La llamada a que la ONU ampliara su verificación de los acuerdos también fue demeritada, pués cualquier decisión en ese sentido debe ser ratificada por el Consejo de Seguridad, donde Estados Unidos tiene poder de veto.
Pero no fueron solamente los afectados quienes cuestionaron el éxito de lo convenido en Costa Rica. Para muchos, lo que sucedio en Coronado no fue más que un ejercicio pirotécnico de relaciones públicas internacionales, con Daniel Ortega y Alfredo Cristiani en el papel de tratar de mejorar su imagen. Pocos días despues de celebrada la reunión se reanudaron los combates en San Salvador, atribuidos, según los nicaraguenses, a las fuerzas del gobierno de Cristiani. Todo ello hace pensar a los observadores que la reunión de Coronado fue un soplo de aire para un enfermo que, como la paz de Centroamérica, requiere todo un tanque de oxígeno.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1855

PORTADA

Exclusivo: la verdadera historia de la colombiana capturada en Suiza por ser de Isis

La joven de 23 años es hoy acusada de ser parte de una célula que del Estado Islámico, la organización terrorista que ha perpetrado los peores y más sangrientos ataques en territorio europeo. Su novio la habría metido en ese mundo.