Sábado, 21 de enero de 2017

| 2006/01/27 00:00

Cero y van tres

El Polo lanzó la candidatura de Antonio Navarro en momentos en que la izquierda no genera muchas simpatías. ¿Qué puede lograr?

La tercera candidatura presidencial de Antonio Navarro, lanzada por el Polo Democrático el jueves pasado en Bogotá (derecha), se basa en un discurso más moderado y de centro. El empleo es la columna vertebral de su programa.

Antonio Navarro tiene una coincidencia notable con Horacio Serpa. Ambos están convencidos de que a la tercera va la vencida y buscarán en 2006 la Presidencia que les ha sido esquiva en dos ocasiones anteriores. Navarro fue un exitoso candidato del M-19 en 1990, cuando alcanzó 755.000 votos -el mejor resultado de la izquierda en la historia-, y en 1994 se perdió en la polarización que se produjo entre Ernesto Samper y Andrés Pastrana.

Después de triunfantes campañas a la Alcaldía de Pasto y al Congreso, ahora le apuesta nuevamente al premio mayor. El jueves pasado, un mal día porque los medios y la opinión pública estaban concentrados en el incidente de las acusaciones contra el precandidato liberal Rafael Pardo, el Polo Democrático lanzó formalmente la candidatura. En principio, el panorama no le es favorable. El presidente Álvaro Uribe lo puso contra las cuerdas al señalar que el M-19 había tenido vínculos con el narcotráfico. La izquierda, tan de moda en el continente, no mueve al electorado colombiano -o por lo menos las encuestas- en la competencia presidencial que tiene como líder al presidente Uribe. Y la novedad de los años 90, cuando el ex guerrillero demostraba su compromiso con la democracia, ha pasado a un segundo plano.

Sin embargo, también hay razones que hacen pensar que Navarro puede sacarle frutos a la campaña. En particular, la unidad de la izquierda. El ex presidente de la Asamblea Constituyente disputará el 12 de marzo la candidatura única de todos los grupos izquierdistas, frente al ex magistrado Carlos Gaviria. Hasta ahora es el favorito para ganar, lo cual le aseguraría el apoyo de todas las fuerzas y los partidos de ese sector, desde el Polo Democrático hasta el Partido Comunista y el Moir. Una coalición que se había tratado de construir en vano durante mucho tiempo y que sólo se hizo posible gracias a la reacción que provoca Uribe en la izquierda y a la reforma política que obliga a la unidad de las fuerzas pequeñas.

A juzgar por su discurso en el lanzamiento y el programa que les anunció a sus seguidores del Polo, Navarro adoptará una posición diferente a las de años anteriores. Se moverá hacia el centro. Las propuestas están elaboradas y son serias. Se concentran en el tema del empleo e incluyen la creación de dos millones de nuevas plazas de trabajo, un pacto nacional por la vivienda social y superación de la indigencia dentro de las metas del milenio de Naciones Unidas. En materia política, le apuesta a la solución negociada del conflicto. Una plataforma, en síntesis, que no tiene diferencias profundas con las propuestas que están haciendo los precandidatos del Partido Liberal.

Navarro, al parecer, no cree en la práctica común de los líderes de la izquierda latinoamericana, exitosa en los últimos años, que hacen campaña con discursos radicales y gobiernan con políticas moderadas. El ex guerrillero se moderó desde ahora. En parte, porque su personalidad es pragmática y aterrizada. Y también porque dentro del Polo, está más cerca de Lucho Garzón y de lo que algunos llaman la "izquierda posible'', que de otras figuras más radicales, como Gustavo Petro. Ante el dilema entre los esquemas moderado del brasilero Lula da Silva y el más radical del venezolano Hugo Chávez, Navarro plantea un modelo "a la colombiana".

Es casi imposible que el candidato del Polo llegue a la Presidencia y derrote a Álvaro Uribe. Entonces, ¿a qué le apunta? Su proyecto proselitista podría alcanzar varios objetivos. En la elección del Congreso, impulsar una votación numerosa para la lista única de la izquierda, tal vez la más alta de toda la historia. En la presidencial -si derrota a Carlos Gaviria en la consulta del 12 de marzo-, obligar a Uribe ir a una segunda vuelta y formar parte de una coalición entre todos los demás partidos para hacerle contrapeso al Presidente-candidato. Hacia el futuro, si después de ocho años se desgasta el proyecto uribista, Navarro quedaría en posición de reclamar el beneficio del péndulo en 2010. Más que ganar en la coyuntura, en consecuencia, la tercera candidatura presidencial de Navarro es una movida a largo plazo. n

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