Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2001/06/11 00:00

Cervecero a tu cerveza

Con el nombramiento del nuevo presidente, Bavaria manda una señal clara de cómo será manejada la empresa.

Cervecero a tu cerveza

En medio de persistentes rumores y especulativas versiones periodísticas sobre la venta inminente de la empresa, Bavaria hizo dos importantes aclaraciones la semana pasada. Una relacionada con la venta de la compañía y otra con la forma como será gerenciada en el futuro. La primera se hizo mediante una carta que informó, en palabras breves pero enfáticas, que la empresa no está en venta. Un pronunciamiento que los mercados financieros esperaban ansiosamente, pues la combinación de recompra de acciones a los socios minoritarios con venta posterior de la empresa a un conglomerado extranjero sencillamente era explosiva.

La aclaración no sorprendió a nadie. No sólo porque, habiendo una recompra de acciones de por medio ocultar la venta sería ilegal, sino también por otras razones. El hecho de que la empresa sea atractiva para las multinacionales del sector y que haya habido algunas negociaciones preliminares en el pasado con eventuales compradores no es un indicio suficiente de que esté a la venta en la actualidad.

El mismo día de la aclaración de Bavaria se conoció el sorpresivo nombramiento de Ricardo Obregón Trujillo como presidente de la compañía. Su designación puso fin a la interinidad en la dirección de la empresa que ya llevaba seis meses, desde cuando renunció Andrés Obregón, primo segundo del nuevo presidente. Era una interinidad que no se había sentido y que el Grupo no parecía tener afán en terminar, pues la gestión de Germán Montoya tenía contento a todo el mundo. Había manejado con tal acierto los complicados asuntos internos y externos de la compañía que muchos ya habían olvidado que su paso por el cargo tan sólo era temporal.

Con la designación de un presidente en propiedad la empresa hizo, tácitamente, una segunda aclaración más importante que la que negó la venta. A partir de este momento la presidencia de Bavaria se va a circunscribir al negocio de la cerveza. Aunque suene lógico es un viraje fundamental. Desde hacía 30 años no sucedía esto. Con la llegada de Carlos Cure, la presidencia de Bavaria se volvió en la práctica la presidencia del Grupo Santo Domingo. Este conglomerado manejaba bancos, compañías de seguros, aerolíneas, medios, inversiones en petróleo y gas, y tantas otras actividades que la cerveza se volvió simplemente la caja y no la prioridad. En tiempos de Augusto López la dimensión del cargo se volvió aún más distante de la producción de la bebida. A pesar de ser López Valencia un experto en cerveza, terminó ocupándose de la alta política, el manejo de los medios y aun el sostenimiento de Ernesto Samper en el poder .

Hoy todo ha cambiado. El Grupo Santo Domingo quiere concentrarse en sus core businesses. El exceso de diversificación en el pasado trajo muchos problemas. El 70 por ciento de las empresas de Valores Bavaria, financiadas con la caja de la cerveza, están en aprietos. Tanto, que Valores le debe a la cervecera 450 millones de dólares. La meta en la actualidad es salir de los huesos y mejorar la productividad de lo bueno. Y dada la solidez del negocio de la cerveza no hay mejor inversión en Colombia hacia el futuro que optimizar esa actividad.

Para eso el Grupo estaba buscando un experto en el negocio en varios países de América Latina y terminó encontrándolo en casa. Ricardo Obregón es un tipo que se arremanga y hace las tareas. Su mundo es la gerencia y no el poder. Y además de eso sabe de cerveza, pues fue gerente de planeación de Bavaria entre 1987 y 1994. Después pasó a Sofasa, dándole un vuelco a la empresa y destacándose como uno de los gerentes colombianos que mejor encaró la crisis.

No fue casualidad que el comunicado negando la venta de la empresa y el nombramiento de Obregón salieran al mismo tiempo a la luz pública. El timing de la llegada del nuevo presidente no podía ser más oportuno, dados los interrogantes que surgieron alrededor de la recompra de acciones. Hacía falta una señal clara de que el manejo de la empresa se haría de acuerdo con el viejo y sensato principio de “cervecero a tu cerveza”.

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