Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1989/12/18 00:00

A César lo que es del César

Mucha suerte, mucha habilidad, política y un empujoncito del gobierno dejan por ahora a César Gaviria como puntero en la carrera presidencial.

A César lo que es del César

Cuando Juan Manuel Galán proclamó en forma sorpresiva el nombre de César Gaviria como sucesor de su padre, Luis Carlos Galán, la impresión general fue la de que la meta a la que los galanistas y Gaviria mismo podían aspirar no era tanto la Presidencia de la República como la no desintegración del movimiento. Un movimiento cuya existencia y esencia estaban centradas en la personalidad y el carisma de su caudillo, fácilmente podía quedar en nada después de las balas asesinas. En ese momento se consideraba prácticamente elegido a Hernando Durán Dussán, cuya ventaja en maquinaria compensaba cualquier deficiencia en las encuestas. Sin embargo, dado que Durán no era precisamente el santo de la devoción de los galanistas, se suponía que el heredero político de Luis Carlos Galán, tanto por razones generacionales como por razones de afinidad personal, iba a ser Ernesto Samper. Por tanto, la gran pregunta a los ocho días del asesinato de Galán era si el presidente iba a ser Durán o Samper.
Tres meses después, todo ha cambiado y existe consenso en el sentido de que después de la adhesión de Carlos Holmes Trujillo, César Gaviria está de puntero en la carrera por la Presidencia de la República. El liderazgo en esta campaña ha sido más volátil que en cualquiera otra. Lo tuvo desde Víctor Mosquera cuando, dada la división, el más opcionado era el de menos vetos. Luego estuvo en mano de Durán Dussán, cuando lanzó su candidatura, y después en cabeza de Samper, cuando sobrevivió al atentado. Tal vez se esperaba que, por razones sentimentales, el liderazgo quedara durante algunos días en manos de Gaviria. Lo que no se esperaba era que lo mantuviera. A medida que pasan los días y se acerca la fecha de las elecciones, César Gaviria goza de una posición muy sólida en los dos frentes que definen la consulta popular: la opinión y la maquinaria.
En cuanto a lo primero, la había tenido como había sucedido siempre con todo lo que estuviera asociado con Galán. Pero opinión, es decir encuestas, sin maquinaria, en Colombia nunca ha sido garantía de nada, como lo demostraron las sucesivas derrotas de Galán.
Entre los conocedores, las cosas empiezan a tomarse en serio cuando la maquinaria, es decir, votos contantes y sonantes, rodea a un candidato. El voto de opinión es el postre, pero el plato fuerte es el apoyo de los caciques.
De Gaviria se esperaba que cayera tanto en el voto de opinión como en el apoyo de la maquinaria. Y la verdad es que en lo primero se ha mantenido y en lo segundo ha aumentado. El mantenimiento en las encuestas es sorprendente. A pesar de haber sido ministro estrella de esta administración, Gaviria no era un jefe político nacional reconocido como Samper. Y en Colombia los ministros estrella como Jaime García Parra en su momento, Roberto Junguito en el suyo y Carlos Lemos en la actualidad, son flores de un día, cuyo apoyo está más en los editoriales que en las urnas. El propio Gaviria, consciente de esta situación, no se dejó tentar al retiro del Ministerio de Gobierno, a comienzos de este año, por los cantos de sirena de una candidatura quijotesca y, en el mayor acierto de su carrera, prefirió poner todas sus fichas como el número dos de Galán. El magnicidio y Juan Manuel Galán lo volvieron candidato, pero es el manejo que él le ha dado a este golpe del destino el que podría llevarlo a la Presidencia.
ULTIMAS ENCUESTAS
Las encuestas más recientes que se han hecho públicamente revelan que el 47.3% de los encuestados votaría por Gaviria si la consulta popular fuera hoy; el 11.9% votaría por Samper; el 5% por Durán Dussán, y el 4.2% por Santofimio. Aunque esta encuesta fue contratada por la campaña de Gaviria, SEMANA ha podido establecer que sus resultados coinciden en términos generales con todas las encuestas contratadas por las otras campañas hasta la fecha. Coincide también con la única encuesta que se ha hecho pública y que ha sido adelantada por una firma independiente, Publidatos, que arroja los siguientes resultados: Gaviria 45%; Samper 12.1%; Durán 7.3%, y Santofimio 2.3%. Hasta el momento nadie ha logrado producir una encuesta en la que no gane Gaviria.
Pero tal vez más significativo es el hecho de que sus votos de maquinaria han aumentado. Pocas semanas antes del asesinato de Galán, un cálculo de voto comprometido hecho por SEMANA con base en los pronósticos de las distintas campañas, le daba un total de 1.145.000 frente a 1.505.000 de Durán y 922.000 de Samper. ¿Qué ha pasado desde entonces? Gaviria y Samper han crecido en términos de maquinaria y Durán ha disminuido. En medio de las deserciones y adhesiones típicas de la política en época preelectoral, Gaviria ha ganado mucho más de lo que ha perdido. Sus pérdidas se circunscriben a unos 30 mil votos entre el senador nariñense Laureano Alberto Arellano y un grupo de diputados de la Guajira. En cambio, le han llegado, aparte de la confirmación de los de Holmes Trujillo, más de 200 mil votos con las adhesiones de Francisco Jattin y José Elias Náder en Córdoba, Félix Salcedo en Norte de Santander; Ricardo Mendieta en Boyacá; José Luis Mendoza en Santander; Samuel Grisales y Lucelly Garcia en Quindio; Alfonso López Caballero en Cundinamarca, y Gonzalo Marín en Caldas, entre otros. Esto ha llevado sus votos cautivos a más de 1.300.000.
Entre tanto, Samper ha aumentado su votación que, hoy por hoy, lo acerca a 1.200.000, y Durán ha bajado a una cifra del mismo orden. Cien mil votos de ventaja en cuestión de maquinaria suena poco. Pero si está acompañada por una ventaja en opinión de 4 a 1, la situación está mucho más definida, especialmente si se tiene en cuenta que con excepción de Víctor Renán Barco y Gustavo Dájer, todas las cartas están ya jugadas.
Sin embargo, la pregunta no es quién va a ganar la consulta popular, sino qué va a pasar después de que haya un ganador. Según las reglas actuales, si no se llega a una mayoría absoluta, es la Convención la que decide. Es seguro que mayoría absoluta no va a haber y, a pesar de los esfuerzos que se han hecho para imponer la tesis de la mayoría relativa como base automática para una candidatura, esto finalmente no ha cuajado. Por lo tanto, la candidatura dependerá de alianzas en la Convención, en donde cualquier arreglo entre dos de los tres candidatos definirá la nominación. Hoy, Samper y Durán, antes enemigos, están unidos por su desagrado ante la simpatía del gobierno por la precandidatura de Gaviria. Y a pesar de que Gaviria lo niega, el eje Barco-Cepeda y los Barco boys lo tienen muy cercano a su corazón. Estas cercanías se han traducido en acusaciones serias de favoritismo oficial y burocrático con el precandidato pereirano. En esto hay algo de verdad y no se ha visto un celo extraordinario del alto gobierno en corregirlo.
Pero, independientemente de lo anterior, todas las apuestas son que en el momento de la verdad, si Gaviria gana la consulta popular, Samper lo apoyará. No sólo por solidaridad generacional sino por conveniencia política, pues al igual que le sucedía con Galán, si no lo apoya no sale de él en la fila india. Y con Durán retirado y Gaviria en palacio, Samper no tendría rival.
Sin embargo, para todo esto falta mucho tiempo. Y la única lección política que ha quedado clara en el proceso electoral que se está desarrollando, es que todo puede cambiar y la verdad no se sabrá hasta que se cuenten los votos.

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