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| 7/25/2014 12:00:00 AM

Van 49 sanciones por exceder niveles de ruido

Sitios de rumba en Chapinero, Teusaquillo y Kennedy tienen los niveles de ruido ambiental más altos en la ciudad.

La contaminación auditiva es uno de los aspectos que más agobian a los habitantes de las zonas de rumba y de ‘rumba extendida’. Un nuevo plan del Distrito promete erradicar el problema. “De 5.000 salarios mínimos hasta el cierre definitivo del establecimiento podría pagar el dueño del lugar si no cumple la normativa distrital”, es la sanción que tomó la Administración Distrital para los que infrinjan la ley.

En los operativos de control y seguimiento a las zonas de rumba en Bogotá, la Secretaría Distrital de Ambiente impuso medidas preventivas de suspensión a 49 de los 130 establecimientos que incumplen la normatividad ambiental.

La suspensión se da por sobrepasar los niveles de ruido permitidos en horario nocturno que, para las zonas comerciales, son de máximo 60 decibeles, y 55 en zonas residenciales.

Así mismo, Ambiente adelantará procesos sancionatorios a 57 establecimientos que son reiterativos en su incumplimiento o que no iniciaron obras de insonorización. 

La secretaria de Ambiente, Susana Muhamad, anunció la implementación de una estrategia para reducir la contaminación auditiva que consta de un plan de intervención que da prioridad a cuatro zonas pertenecientes a las localidades de Chapinero, Teusaquillo y Kennedy, ya que presentan los niveles de ruido ambiental más altos en la ciudad.

"Con el plan la entidad pretende que haya una relación directa entre los ciudadanos que causan los excesos en los niveles de ruido, y el Distrito, que se generen mediciones puntuales a todos los establecimientos y la realización de capacitaciones sobre las alternativas de mitigación para reducir el impacto ambiental causado por el ruido", dijo.

El nuevo plan distrital establece las acciones que deben tener los establecimientos para cumplir la norma ambiental: estar ubicados en un uso de suelo permitido para su actividad comercial, adecuar obras de insonorización, mejorar las condiciones de operación y generar procesos de autorregulación para evitar los conflictos a causa del ruido. ¿Cumplirán?

Semana.com habló con Germán Castro Caycedo, quien habita en el norte de la ciudad, y aseguró que la regulación del ruido es casi imposible. 

“Llevamos cuatro años sin poder dormir bien, siempre que hacen esas visitas son sólo dos personas que van a hacer las mediciones y eso es imposible. Que insonoricen todos los establecimientos también es imposible. La rumba extendida empeoró todo”, le dijo a Semana.com Castro Caycedo.

Sin embargo, la secretaria de Ambiente asegura que es esta materia el Distrito le apostará todo y será ejemplarizante con los lugares que no cumplan.

“Los establecimientos que no atiendan los requerimientos de la autoridad ambiental serán objeto de procesos sancionatorios ambientales, cuyas sanciones van desde el pago de multas diarias, que ascienden hasta 5.000 salarios mínimos, hasta el cierre definitivo del establecimiento”, señaló Muhamad.

Sin embargo, Semana.com habló con Álvaro Romero, director del Programa de Medicina de la Universidad de La Sabana y dijo que el tema es más serio de lo que se ha hablado.

Las personas que dicen no dormir porque viven cerca de las zonas de rumba pueden presentar alteraciones de sueño, lo que a largo plazo, puede ser muy grave. 

“Las personas no alcanzan a medir qué tan importante es porque normalmente duermen bien hasta los 30 años. Sin embargo, a largo plazo se puede padecer hasta de seudrosíndromes psiquiátricos como trastornos de ansiedad y de: alteraciones cardio vasculares, riesgos de accidentalidad o hipertensión pulmonar, por el sueño insuficiente”, aseguró Romero.

Según el médico, sí se puede relacionar la exposición de una comunidad con el ruido con este tipo de enfermedades, “eso sin mencionar que no es un ruido natural. Cuando vivo en una zona residencial y al lado tengo un sitio de rumba, no sólo es la música, son las riñas, los gritos, etc., esto puede generar cierta inquietud, ansiedad y zozobra”. 

En cuanto a la medida del Distrito, Romero dijo que “el problema del país es que las medidas preventivas se toman después de tomar las decisiones, no antes. Digamos que sea una buena estrategia y el Distrito la tenía planeada o pensada desde el inicio, ¿por qué no arrancaron con campañas fuertes sobre no embriagarse, conductor elegido? años atrás. Una medida preventiva cuando el problema ya está no tiene mucho sentido”, concluyó Romero.
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