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| 1/22/2014 12:00:00 AM

El misterioso cuento chino que ocurrió en Antioquia

El cadáver de un ciudadano chino apareció en zona rural de ese departamento. El posible responsable viaja por el mundo y ya la Interpol está en alerta.

Los policías de Rionegro, Antioquia, recibieron el pasado 7 de enero una visita que les llamó la atención. En la mañana de ese día, llegó a sus oficinas el ciudadano chino Zhaowei Wu para consultar qué debía hacer para reportar una persona desaparecida. Los uniformados le explicaron el procedimiento, él se fue y no volvió a aparecer. Durante todo ese día, llegaron llamadas a la Policía y a los medios de comunicación de personas que pedían que se ayudara a ubicar a Jiang Bin Chen, otro chino de 25 años, que ese día debía estar en Bogotá y nunca llegó. 

Zhaowei Wu y Jiang Bin Chen eran amigos y los dos estaban radicados en Colombia desde hacía varios años. Chen vivía en Bogotá y era empleado de una empresa multinacional que importa repuestos para máquinas que se usan en la extracción de petróleo. Y Wu es comerciante. Se radicó en Antioquia, donde es dueño de una cacharrería en el parque de Rionegro y de un bar cerca de allí, en San Antonio de Pereira, conocido por ser sitio de encuentro de los orientales que viven en el país. 

El pasado 4 de enero, Wu viajó a Bogotá y allá se encontró con Chen. Se fueron juntos de paseo a Manizales y después viajaron a Rionegro. Para el 7 de enero, Chen debía volver a Bogotá, y tenía su tiquete de vuelo para las primeras horas del día. Pasó la noche del 6 en la casa de Wu en Rionegro, pero nunca llegó al aeropuerto, ni viajó y quienes lo conocían en Bogotá empezaron a preguntar qué pasó. 

Dos días después, el 9 de enero, varios conocidos de Chen en Bogotá viajaron a Medellín y pusieron la denuncia formal en la Sijín. En Facebook, una mujer escribió: “Hola a todos. Mi amigo Jesse Chan (Jiang Bin Chen) está desaparecido desde el 7 de enero en Medellín, por favor en caso de saber algo envíenos un mensaje”, y daba sus datos de contacto.

Ese mismo día, Wu le escribió a un amigo suyo un mensaje de texto donde decía “abro urgente” y sin dar explicaciones, salió del país. Tomó un vuelo desde Rionegro hacia Panamá y después a Beirut. 

El extraño comportamiento de Wu llamó la atención de los investigadores, que empezaron a sospechar de él. A la extraña consulta que había hecho a los policías sobre cómo debía reportar una persona desaparecida se sumaba ahora su extraño viaje fuera del país. Con la información que tenían, los agentes pusieron en marcha la operación ‘Dignidad y Mandarín 1’ y empezaron a resolver el caso.

Solicitaron una orden de allanamiento y en la noche del 11 de enero entraron a la casa de Wu. Con ayuda de expertos, aplicaron reactivos y luces forenses para encontrar rastros de sangre. Pudieron establecer que los dos chinos estuvieron allí, pero no se encontraron pruebas de violencia. Al día siguiente, encontraron la camioneta de Wu abandonada en el aeropuerto. Hicieron una inspección y encontraron lo mismo: rastros de ambos, pero no vieron sangre. 

El caso parecía ponerse difícil, pero al cabo de cuatro días, el 16 de enero, los investigadores tuvieron contacto con un informante que ofreció datos confiables. Lo primero que obtuvieron de quien dijo ser testigo de lo que pasó fueron pistas del lugar donde se encontraba el desaparecido Chen. El testigo dijo puntualmente en qué parte de zona rural de La Ceja se encontraba. Los investigadores fueron a buscar y, efectivamente, encontraron a Chen muerto, en ropa interior, con una bolsa en la cabeza y en descomposición. Todo indica que murió por asfixia mecánica. 

La misma fuente contó que a Chen lo mataron en la casa de Wu y que éste, con alias el ‘Joyero’,  lo subieron a la camioneta y salieron con él. Wu, según conocieron los policías, consultó en el pueblo en qué funeraria podrían hacer la cremación de un cadáver sin dejar registros y cuánto le cobraban, pero nadie le supo dar razón. 

Finalmente, dijo el testigo, arrojaron el cuerpo en el sitio donde fue encontrado. El informante describió al ‘Joyero’, el colombiano que, según su versión, participó en el homicidio y con un retrato hablado, los policías lo capturaron el pasado fin de semana. 

Captura de El joyero'

El ‘Joyero’ no se allanó a los cargos y no dio detalles sobre lo que pasó. Sin embargo, los policías indagaron y encontraron que Chen le había prestado 30 millones de pesos a Wu y la deuda nunca se saldó. El parte policial de este caso, que se resolvió en tiempo récord, como pocas veces ocurre, dice: “según las investigaciones los móviles de este hecho son por una deuda de dinero, con otro ciudadano chino, quien fue el autor y determinador de dicho homicidio”. 

Ahora la Interpol expidió una circular para encontrar de Wu en cualquier parte donde se encuentre y ponerlo a disposición de las autoridades para que ofrezca las explicaciones del caso. 

Salida de Wu de Colombia

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