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| 12/9/2015 7:00:00 PM

Policía Nacional, de escándalo tras escándalo

En San Rita de Iró (Chocó) un uniformado en estado de embriaguez de esta institución se suicidó después de haber asesinado a un compañero y herido a otros cuatro.

En los últimos días la Policía Nacional se ha visto envuelta en una serie de escándalos que parece no tener fin. Primero fueron las denuncias que recayeron sobre tres oficiales que quisieron tapar un lío en el que resultó involucrado el director de la institución, general Rodolfo Palomino, a quien un coronel denunció por -supuestamente- no concederle favores sexuales.

Luego vinieron denuncias contra el alto oficial por, presuntamente, tener injustificado incremento patrimonial. Palomino de inmediato respondió con un comunicado donde mencionó los bienes y los dineros invertidos y fue categórico en advertir que todo cuanto tiene es producto de su trabajo.

Ahora, nuevas revelaciones sugieren que los generales de la Policía tendrían millonarios bienes que deberían explicar, pues sus sueldos, en algunos casos, no superan los 10 millones de pesos. Todo esto llevó a que el presidente Juan Manuel Santos tomara medidas y nombrara una comisión especial para investigar lo que sucede dentro de esa institución.

Pero mientras esto ocurre en Bogotá, en otras partes alejadas del país, la Policía no deja de causar problemas. Esta vez la historia ocurrió en Chocó y, además de escandalosa, es dolorosa.

La historia


A las 3:00 a. m. de este miércoles, en la cabecera municipal de Santa Rita de Iró, seis agentes de la Policía se encontraban bebiendo licor. Mientras los tragos aumentaban, los ánimos se caldeaban.

Los uniformados empezaron a discutir porque, al parecer, uno de ellos le escondió el celular a otro. El auxiliar Wildelson Arroyo, acusado de esconder el aparato, se enojó y –en estado de embriaguez- desenfundó su arma de dotación y disparó a sus compañeros. Cuatro resultaron heridos y uno murió, el auxiliar Andrés Martínez Tique.

Ante la gravedad de los hechos, el agresor huyó del lugar y las autoridades fueron tras él. Al parecer, el auxiliar Arroyo no soportó la presión y se suicidó con un disparo en la cabeza.

Por ahora, los auxiliares Luis Fernando Yepes –quien tiene una herida en el tórax- y Luis Robayo se encuentran en estado crítico de salud. Los uniformados Carlos Figueroa y Breiner Prado Valderrama están fuera de peligro.

Este episodio conmocionó a la población, sobre todo por el difícil momento de seguridad que vive este municipio chocoano. Tan solo el fin de semana pasado, la Defensoría del Pueblo alertó que las zonas rurales de los municipios Río Iró y Nóvita se han visto fuertemente asediados por la guerrilla del ELN.

Estas situaciones dejaron, en menos de un mes, tres civiles muertos, dos secuestrados, dos dirigentes amenazados y la suspensión de importantes obras de infraestructura. A pesar del triste desenlace, no pocos se cuestionan las actitudes de los uniformados de la Policía, mientras este municipio se desangra por culpa de la inseguridad.
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