Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2016/09/02 19:12

“Hay que tratar el crimen como un asunto social”: presidente de Open Society

Chris Stone, uno de los mayores expertos del mundo en materia penal, estuvo en Colombia y habló sobre los desafíos para enfrentar el crimen y la violencia en el continente.

Chris Stone, presidente de Open Society. Foto: Guillermo Torres / SEMANA

Chris Stone es presidente de la Open Society Foundation, la ONG fundada por George Soros que hace presencia en casi todo el mundo promoviendo la democracia y acaba de abrir oficina en Colombia. Stone es además uno de los mayores expertos del mundo en materia penal y de reformas institucionales para la lucha contra el crimen organizado. Su enfoque rompe paradigmas punitivos y de énfasis meramente policial, pues aboga por un enfoque más integral y social. Hace pocos días estuvo en el país reflexionando con expertos de todo el continente sobre las políticas regionales para combatir el crimen organizado y la violencia. Habló con Semana.com al respecto.

Semana.com: Después de procesos de paz muchos países han reducido el Ejército y la Policía. ¿Ha incidido esto en disparar la violencia criminal?

Chris Stone: Depende en cómo se reducen las Fuerzas Armadas. En algunos países se ha hecho de manera exitosa, incluso algunos de los rebeldes se han incorporado a las nuevas Fuerzas Militares y los procesos de desmovilización han logrado generación de nuevos puestos de trabajo. Pero también se puede hacer de una manera incorrecta y hacer que surjan nuevos problemas civiles de violencia.

Semana.com: ¿Ese es el caso de El Salvador y Guatemala?

C.S.: Yo creo que sí. Una gran parte del problema está ahí, pero en Nigeria pasó lo mismo, en Nepal, en Sudáfrica, entonces no es sólo un problema de Latinoamérica.

Semana.com: ¿Existen casos en los cuales un proceso de paz sirvió para reducir la criminalidad?

C.S.: Sí, pero es muy difícil mantener esa tendencia. En países de Asia, en partes de India, Sudán, en Indonesia, donde había conflictos abiertos, la historia no ha sido perfecta aunque hubo mucha atención a los procesos de desmovilización. Aunque hubo atención en temas económicos y de justicia, muchas personas se fueron hacia el crimen organizado para hacer dinero.

Semana.com: ¿Qué tan exitoso ha resultado hacer acuerdos con el crimen organizado?

C.S: Cuando el Gobierno intenta simplemente eliminar a las organizaciones criminales lo que produce es más violencia, más crimen y organizaciones criminales más fuertes porque simplemente se vuelven mejores al pelear con el Gobierno. La alternativa es moverse gradualmente hacia la normalización de la sociedad reconociendo que no se pueden eliminar todos los tipos de crimen organizado al mismo tiempo. Muchas personas se han convertido o se han adaptado a la corrupción y a la criminalidad y si se intenta terminar eso abruptamente, estamos amenazando mucho de la estructura social.

La mejor estrategia es enfocarse en los grupos más violentos o la corrupción más extrema, enfocarse en eliminar eso y mover las expectativas de las personas sobre lo que es aceptable y lo que no es aceptable en una sociedad. Pero toma años.

Semana.com: El crimen organizado en Colombia y su economía ilegal están muy ligados a la economía legal. ¿Cómo romper ese vínculo?

C.S.: No estoy seguro si el objetivo es realmente romper ese vínculo. La conexión de los negocios legales con los ilegales es muy compleja, pero también puede llevarnos hacia un futuro más pacífico. Lo que se debe hacer es traer esos negocios que están estimulando las finanzas del crimen organizado hacia un marco legal, a una economía legítima. Algunas veces el vínculo entre ellos realmente es un camino, una salida de lo ilegal a lo legal, pero si el negocio ilegal es más fuerte, en ese caso se necesita intentar romper el vínculo.

Semana.com: Se necesita garrote y zanahoria…

C.S.: Sí y soluciones categóricas. El reto es negociar con las diferentes fuerzas y utilizar incentivos para facilitar el paso de lo ilegal a lo legal.

Semana.com: ¿Esas negociaciones se suelen hacer sobre la mesa?

C.S.: Yo creo que como en cualquier negociación exitosa, realmente pasa en los dos lugares.

Semana.com: Hay una tendencia de combatir el crimen sólo desde el punto de vista policial. ¿Realmente hay otras soluciones para el crimen organizado?

C.S.: Sí, pensamos que el crimen organizado tiene una solución social. En la problemática de las personas y sus necesidades, en injusticia e inequidad. Hay soluciones sociales que hacen menos atractivo el crimen. A las personas les atraen las organizaciones criminales en parte por los beneficios financieros, pero también por el sentido de pertenencia social, inclusive por la moda, el estatus, el estilo de vida. Se pueden construir alternativas sociales para satisfacer este sentido de pertenencia.

Semana.com ¿De alguna manera la organización criminal da una identidad que el Estado o la comunidad no da?

C.S.: Sí, porque si hablamos por muchos años, por ejemplo a través de todo Latinoamérica y Estados Unidos hay muchas de las historias de las personas jóvenes que se unen a estas organizaciones desde Sicilia hasta Honduras, hasta Los Ángeles, las personas hablan de familia, ellos hablan del sentido de pertenencia, de un sentimiento de protección mutua y una oportunidad para construir comunidades.

Las reducción de la violencia de pandillas de Nueva York en los últimos 30 años ha ocurrido por toda la ciudad, pero solo en los puntos donde había comunidades fuertes y donde hay alternativas para las personas jóvenes y para las familias es donde fueron sostenibles.

Semana.com: ¿Lo que pasó en Nueva York se ha visto en otros lugares como en América Latina?

C.S: Hemos visto en muchas partes de Latinoamérica una exitosa reducción temporal en violencia, pero difícil de sostener en el tiempo, porque no es sólo un tema de comunidad sino de lo que las estructuras sociales y las otras instituciones dentro de una sociedad puedan hacer.

Semana.com: ¿Qué tan relevante es la cárcel para tratar el problema?

C.S.: El sistema de las cárceles es una gran parte del problema. En realidad ellas son escuelas del crimen. Lo más increíble es que hace 400 años sabemos que lo son. Los críticos de las cárceles dijeron lo mismo en ese momento que nosotros hoy en día: que simplemente les iban a enseñar a ser mejores criminales. Y esto ha sido cierto por cientos de años y la respuesta siempre ha sido que tenemos que construir mejores cárceles, en lugar de ver la cárcel como el problema.

Semana.com ¿Cuál sería, a su juicio, el cambio de concepción para enfrentar ese problema?

C.S.: Las sentencias de las prisiones deben ser más cortas y tienen que estar reservadas para las personas que son una amenaza inmediata para la sociedad. Nadie quiere eliminar todas las cárceles, pero si se tiene una cárcel mucho más pequeña donde las personas pasan mucho menos tiempo, la cárcel en sí va ser un lugar diferente.

Semana.com: ¿Cuál es el giro que hay que dar en el enfoque del tratamiento del crimen organizado?

C.S.: Pienso que hay que entender el crimen como un fenómeno social, no como un tema individual y moral. Hay que construir comunidades sociales y no aislar y castigar a los criminales de manera individual. Tiene que haber un castigo, pero el castigo tiene que ser breve, inclusive si es severo, y luego las personas tienen que ser incluidas en una estructura social con los valores y normas que se quieren motivar.

Semana.com: ¿La pobreza y la desigualdad realmente son factores que inciden en el aumento del crimen?

C.S.: No hay muchas evidencias de que los niveles de pobreza tengan una correlación con el crimen. Algunas de las comunidades más pobres alrededor del mundo son las más pacíficas. Pero la inequidad creciente hace que la pobreza sea intolerable. Si las personas sienten que unas personas están ganando mucho y que la justicia y la ley están para proteger a los más ricos, es posible que personas pacíficas se vuelvan violentas y puedan reproducir este tipo de desorden civil que ha sido tan difícil confrontar.

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