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| 10/5/1992 12:00:00 AM

CIERTAMENTE

En la rueda de prensa de la semana pasada Gaviria puso la cara, pero eso no fue suficiente.

LAPRIMERA BOMBA LA LANZO JUAN GOSSAIN, al abrir el programa con una pregunta sobre la politización de la justicia. Y la bomba dio en el blanco. El presidente César Gaviria, quien se había trazado el objetivo de dar la cara a la opinión en el peor momento de su gobierno y aclarar todo lo que fuera posible en torno a la fuga de Pablo Escobar y otros problemas nacionales, se enredó en esta primera respuesta del publicitado especial periodístico de RTI, "Gaviria responde". No contestó ni que sí ni que no, y hablando de sí mismo en tercera persona como lo hizo en buena parte del programa, trató de justificar que las distintas fuerzas políticas representadas en el Congreso hubieran postulado candidatos para conformar las ternas que él después envió a las cámaras legislativas para la elección de la sala disciplinaria Consejo Superior de la Judicatura. Como dijo El Nuevo Siglo el miércoles en su editorial "sigue en pie la penosa sensación, no rectificada por el Jefe del Estado, de que el clientelismo dio un zarpazo mortal al poder judicial".
El resultado negativo para Gaviria de este primer trance fue premonitorio en cuanto al resto del programa.
Más allá de algunos aciertos y de un esfuerzo por responder con franqueza algunas de las preguntas, lo cierto es que el balance del especial no fue el mejor para el primer mandatario. Como en este tipo de escenarios más que con el contenido integral y detallado de cada respuesta, el público suele quedarse con ciertas impresiones derivadas de las frases que le causaron mayor impacto, la verdad es que los colombianos no quedaron satisfechos como lo revelaron distintos sondeos que se realizaron en las horas y días siguientes o, en el mejor de los casos no cambiaron el concepto -mayo- ritariamente crítico en estos momentos- sobre el gobierno y el Presidente:
sólo esporádicamente el primer mandatario logró transmitir una imagen firme y segura.
Entre las cosas que menos gustaron a la gente se destacan la falta de claridad en cuanto al conocimiento que Gaviria tenía sobre los lujos de la cárcel de Envigado, el que dijera que en su opinión Luis Carlos Galán sí estaba descansando en paz, el que no hubiera podido comprometerse con una eliminación del racionamiento a comienzos de 1993 y el que negara enfáticamente que ha fracasado la política de sometimiento a la justicia.
En el primer caso, el Presidente no logró hacer una clara distinción entre la información que efectivamente tuvo de esos lujos a comienzos de año por denuncias de la Procuraduría y el hecho de que él hubiera asumido que cuando el ministro de Justicia de entonces, Fernando Carrillo, fue notificado del asunto, debía haber tomado las medidas pertinentes. Lo que quedó flotando en el ambiente fue que el Presidente negaba haber sabido de los lujos a pesar de ser informado de ellos por la Procuraduría.
Gaviria trató de explicar lo sucedido por fenómenos de corrupción e intimidación, pero al no hacer claridad sobre los niveles en que esto había sucedido, en lugar de diferenciar su responsabilidad de la de sus subalternos, lo que hizo fue confundirlas.
La referencia a Luis Carlos Galán pudo haber sido más afortunada. El tono de la respuesta, y en particular la frase según la cual "la muerte de Galán no fue en vano",dicha pocas semanas después de que Pablo Escobar se fugara, resultaba difícil de asimilar. Y probablemente si en lugar de haber dicho que Galán descansaba en paz hubiera afirmado lo contrario, se hubiera sintonizado mejor con el sentir Se la población y hubiera brindado una respuesta más adecuada a la que fue sin duda la mejor pregunta, formulada por una ama de casa anónima en una encuesta previa a la entrevista.
En la respuesta del racionamiento el Presidente quiso actuar con responsabilidad, y de hecho lo hizo. Pero como en medio de tanta zozobra el público esperaba que al menos en cuanto al racionamiento hubiera una buena noticia, el hecho de que el Presidente no la haya podido dar implicó que también en este punto Gaviria girase un nuevo cheque en contra de su popularidad.
La defensa de la política de sometimiento falló más por la forma que por el fondo, pues más que negar su fracaso lo que el Presidente ha debido hacer es relativizar sus éxitos. La entrega de Escobar no había sido la única, pero de lejos sí la más importante, y por haberse convertido en el símbolo de la política de sometimiento la fuga del jefe del cartel de Medellín es algo más que el "tropiezo enorme" de que habló el Presidente.
Pero todo lo anterior fue poco al lado de la confusión que generó la frase en la cual Gaviria aseguró que él y sus ministros tienen en estos episodios "una responsabilidad de carácter político".
Aunque no buscaba con ello hacer ninguna revelación específica sino más bien reconocer un hecho indiscutible, las reacciones en el Congreso de la República, el encargado por la nueva Constitución de ejercer el control político, fue más bien contraproducente. Casi todos los parlamentarios conservadores y unos cuantos liberales creyeron entender que con esto el Presidente estaba dando vía libre a un juicio político en su contra. Lo que el primer mandatario buscaba en realidad, como se deduce de la carta que le dirigió después a la Dirección Liberal sobre el asunto era hacer una distinción entre la responsabilidad administrativa y penal que les cabe a sus subalternos y la de tipo político que le cabe a él, y que implica esencialmente estar dispuesto a enfrentar un debate político y un desgaste en imagen, más que aceptar una culpabilidad directa en lo sucedido .
Tanta oscuridad se vio apenas mitigada por algunos momentos lúcidos.
Uno de ellos fue la afirmación del Presidente en el sentido de que le parecia malo para Colombia el hecho de que el tema del narcotráfico hubiera casi desaparecido del debate público en la campaña electoral de Estados Unidos.
En esa respuesta, tras una pregunta planteada por un periodista norteamericano desde Nueva York, el tono del Presidente alcanzó a ser contundente y le permitió cobrarle una vez más a los países industrializados sus muy escasos logros en la reducción del consumo de drogas.
Otro acierto estuvo relacionado con el tema de la guerrilla, frente a la cual Gaviria se mostró tan duro como lo está la opinión pública.
También fue afortunado el cobro que hizo el Presidente de los avances que se están logrando en materia económica, especialmente con la apertura.
Pero dificilmente estos puntos a favor pudieron contrarrestar los puntos en contra de los temas más críticos.
Es posible, incluso, que al primer mandatario no le.haya favorecido el formato del programa. Una rueda de prensa, a diferencia de un tete a tete con un solo periodista, no permite, como lo exigía la ocasión, profundizar en los temas. Todo indica que, en un principio, a Gaviria y a sus asesores no les preocupó
tanto la forma del programa como el hacerlo y poder demostrar así que el Presidente le ponía la cara a los problemas y al pais. Y eso, sin duda, lo logró. Como señaló el editorialista de El Tiempo, "cabe destacar, en cualquier caso, la actitud del Jefe del Estado al someterse, en vivo y en directo, a las preguntas abiertas de los periodistas". Igual reconocimiento hicieron algunos de sus más severos críticos, como el propio Carlos Lemos
en declaraciones radiales. Pero más allá de aciertos y desaciertos, el problema estriba en que como están las cosas para el país y para César Gaviria, poner la cara ya no es suficiente.

OTRA RESPOSABILIDAD POLITICA
MIENTRAS EL PAIS DEBATIA acaloradamente el tema de la responsabilidad política del presidente César Gaviria en los episodios relacionados con la fuga de Pablo Escobar, al asunto le surgió otra pata por un lado que pocos esperaban: la investigación de la Procuraduría sobre la actuación del Presidente y otros altos funcionarios en lo relativo a la desprotección en medio de la cual fue asesinado el exministro de Justicia Enrique Low Murtra. Las conclusiones de la Procuraduria fueron bastante claras. La primera, que el presidente César Gaviria y el canciller de entonces, Luis Fernando Jaramillo, estaban en total libertad de remover a Low de la embajada que ocupaba y que el debate que se despertó por esa decisión estaba buscando el ahogado río arriba. Lo segundo que concluyó la Procuraduría es que ni la Policía ni el DAS fueron nunca infonnados por el Gobierno de la necesidad de brindarle protección, y que eso se debió, en buena medida, en que el país estaba viviendo en materia de justicia y narcotráfico momentos de relativa distensión por los éxitos que alcanzaba entonces la política de sometimiento. La tercera conclusión de la investigación es que ni Low ni su familia pidieron protección ni se sintieron amenazados y que, por el contrario, el comportamiento del exministro en sus últimas semanas de vida fue el de un hombre despreocupado que consideraba que los enemigos que se había ganado por sus actuaciones en la cartera de Justicia ya no estaban en pie de guerra (como ministro, Low había ordenado detener a los hermanos Ochoa con fines de extradición y cuando regresó al país estos ya se habían sometido a la justicia). La cuarta conclusión es que a pesar de todo lo anterior, nada explica que ni el Presidente ni el canciller ni el DAS ni la Policía no hubieran hecho ningún esfuerzo por brindarle protección a Enrique Low a suregreso al país.Laquinta y última conclusión es que, en todo Caso, de lo anterior no se deriva ninguna responsabilidad disciplinaria ni legal de los funcionarios investigados.
La que restaría -dice la Procuraduría- es una responsabilidad de tipo político, razón por la cual ese despacho solicitó a la Cámara de Representantes que evalúe las conclusiones de la investigación para ver si los argumentos que permiten exonerar disciplinariamente a los funcionarios investigados, son igualmente válidos desde el punto de vista político. No hubo, como se informó inicialmente, una solicitud a la Comisión de Acusaciones de la Cámara para que inicie un proceso contra Gaviria. Lo que la Procuraduría pide es que el tema sea debatido políticamente por el Congreso, para evitar que hechos de esta naturaleza vuelvan a repetirse.
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