Miércoles, 18 de enero de 2017

| 2004/01/19 00:00

Cilindros de la infamia

Un hallazgo de la policía abre la posibilidad de que las Farc estén incluyendo químicos en los cilindros bomba que al explotar pueden producir gases letales.

En la tarde del pasado lunes 12 de enero, un grupo de 80 hombres del Gaula, Sijin y escuadrones móviles de carabineros de la Policía de Cundinamarca se aproximó hasta un paraje en las montañas que rodean el municipio de Silvania. Era la parte final de una operación que había comenzado varias semanas atrás y cuyo objetivo era atacar y desmantelar un campamento, principal centro de acopio de explosivos utilizado por el frente 42 y la columna Abelardo Romero de las Farc que hostigan esa región.

Un grupo de subversivos que se encontraba en el lugar alcanzó a escapar del campamento poco antes del ingreso de la Policía. No obstante, las autoridades encontraron en el sitio dos galpones perfectamente camuflados bajo matas de plátano, rodeados por una red de trincheras. Una de las estructuras estaba acondicionada para alojar 30 personas. Pero lo que sorprendió a los uniformados fue lo que hallaron en el otro galpón que estaba a pocos metros.

En el lugar había decenas de canecas con químicos, un horno industrial y cuatro grandes bandejas para efectuar mezclas químicas. Lo que desconcertó a los uniformados fue encontrar junto a estos elementos 30 cilindros de gas que estaban siendo preparados para ser utilizados en ataques a estaciones de policía y guarniciones militares. Por la cercanía del sitio en donde fueron encontrados los cilindros con Bogotá, escasos 50 kilómetros, las autoridades creen que posiblemente el blanco de atentados era la capital o sus alrededores.

Lo preocupante es que, de acuerdo con las pesquisas iniciales de los miembros de la Sijin, hombres de antiexplosivos y miembros de la Fiscalía, y el testimonio de una persona que fue capturada en el lugar, al parecer estos cilindros bomba iban a ser equipados con una mezcla química. Según los análisis preliminares, entre los químicos encontrados en el galpón había ácido nítrico, amoníaco y un derivado aún no especificado de permanganato.

Hasta ahora el único antecedente del uso de este tipo de cilindros con químicos por parte de la guerrilla ocurrió el 3 de septiembre de 2001, cuando guerrilleros de las Farc atacaron la población de San Adolfo en el Huila. En esa oportunidad, los guerrilleros arrojaron contra el cuartel de Policía estos artefactos cargados con explosivos y químicos, lo que produjo un gas venenoso que mató a cuatro uniformados.

Por petición de la Fiscalía, el Instituto de Patología del Departamento de Defensa de Estados Unidos analizó muestras de tejido de las víctimas y determinó que al ser inhalado el gas causó un rompimiento de los tejidos pulmonares. Esto provocó un edema que imposibilitó la respiración y finalmente ocasionó la muerte de los uniformados. Por ese ataque la Fiscalía acusó a 39 miembros del frente 61 de las Farc por los delitos de rebelión, utilización de métodos y medios de guerra ilícitos, homicidio en persona protegida por el derecho internacional humanitario y terrorismo, entre otros.

SEMANA consultó con un toxicólogo especializado en el tema, acerca del potencial peligro de los químicos hallados en Silvania, si fuesen explotados. Este explicó que aunque no se puede saber a ciencia cierta los efectos, sin conocer la mezcla exacta que hubiera sido utilizada en los cilindros, se puede afirmar que estos producirían gases muy tóxicos que afectan gravemente el sistema respiratorio de quien los inhalara.

Las primeras conclusiones de la Policía sobre el hallazgo de Silvania, dado el antecedente del Huila, coinciden con el experto y son verdaderamente preocupantes. "Todo parece indicar que iban a adicionar a los cilindros una sustancia para producir un gas letal", dijo a SEMANA el comandante de la Policía de Cundinamarca, coronel José Roberto León. La sola posibilidad de que las Farc puedan estar intentando producir y utilizar 'armas químicas' sería gravísima. El uso de cilindros de gas para atacar poblaciones es de por sí considerado una grave infracción al derecho internacional humanitario, por tratarse de armas no convencionales que carecen de precisión y cuyas víctimas están casi siempre entre la población civil. Pero de ahí a comenzar a utilizar artefactos que produzcan gases letales hay un salto mortal. Esto querría decir, ni más ni menos, que las Farc estarían recurriendo a armas de destrucción masiva, como se consideran las armas químicas, una amenaza combatida por toda la humanidad. No hay que olvidar que la invasión de Estados Unidos a Irak se hizo con la justificación -que luego resultó sin piso- de que Saddam Hussein poseía armas químicas.

Otras fuentes expertas consultadas por SEMANA, sin embargo, consideran que al incluir estos químicos en los cilindros, las Farc más que buscar producir una arma química casera, estarían intentando potenciar el poder explosivo de los cilindros. Esto, sin medir las terribles consecuencias que tendrían estos artefactos al explotar: matarían con gases tóxicos de forma indiscriminada, como sucedió en el Huila.

Aunque aún falta conocer el resultado final del dictamen de la Fiscalía sobre el poder destructivo de los químicos incautados por la Policía, es claro que las evidencias preliminares de lo que encontraron las autoridades en Silvania deben poner en alerta roja a las autoridades. Si los análisis de laboratorio corroboran que si los cilindros hubiesen sido usados en un atentado habrían generado un gas tóxico con consecuencias similares a las del ataque en San Adolfo, como afirman los peritos judiciales, las Farc entrarían al grupo de los terroristas más peligrosos no sólo para Colombia sino para el mundo.

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