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| 4/27/2011 12:00:00 AM

Cinco lecciones que deja la emergencia invernal

Ante las irregularidades denunciadas en la entrega de ayudas a los damnificados, el director de Colombia Humanitaria, Everardo Murillo, aseguró que retirarán los operadores en las zonas donde no haya transparencia.

Ante las fallas en los procesos de distribución de los recursos y las ayudas para las familias afectadas por el invierno, Everardo Murillo, director de Colombia Humanitaria, aseguró que en las zonas donde haya ineficiencia y corrupción, se retirará el operador y será el Gobierno el que intervenga directamente.

La afirmación la dio a conocer este miércoles durante el foro ‘Nueva ola invernal: ¿Estamos preparados?’, organizado por SEMANA y OXFAM. Murillo informó que dos operadores serán retirados del proceso, aunque no reveló detalles de las causas ni los nombres de los operadores.
 
Esta semana la Procuraduría y la Contraloría advirtieron sobre posible corrupción en el proceso para atender a las víctimas. En la actualidad, 26 alcaldes y cuatro gobernadores son investigados por la Procuraduría por fallas en la distribución de los recursos.

Aunque el director del Fondo Nacional de Calamidades no desconoce que sí hubo problemas durante el inicio del proceso (que cumple tres meses desde la creación de Colombia Humanitaria) resaltó que el modelo creado para atender la emergencia es “novedoso”.

“Hay operadores que no tienen experiencia, pero sí dignidad y ética. Las cajas de compensación y las cámaras de comercio se metieron en una cosa que les cambió su lógica de trabajo. Ni las grandes cadenas quisieron hacerlo”, aseguró Murillo al defender el trabajo de los operadores.

Durante el foro, entidades y organizaciones como la Cruz Roja, OXFAM, y expertos analizaron las lecciones aprendidas durante este año de emergencia, que comenzó con la primera temporada de lluvias del 2010. Sólo en lo corrido del 2011, el invierno deja 92 muertos, 208.581 personas afectadas, 15 desaparecidos y 79 heridos.

Cinco lecciones aprendidas

- Más jerarquía para el Sistema Nacional para la Prevención y Atención de Desastres (Sigpad)

Ha sido una de las recomendaciones hechas esta semana por el Congreso de la República y por los expertos, quienes aseguran que el Sigpad debe ser un organismo con más independencia y autonomía. En la actualidad, hace parte del Ministerio del Interior. Este cambio, según Juanita López, experta en gestión del riesgo, le daría más “poder de convocatoria” que se traduce en resultados más efectivos y articulados.

- Más recursos para el sistema de prevención y atención de emergencias

El Fondo de Calamidades, que maneja los recursos para la atención humanitaria y primaria de las víctimas, que se creó en 1989, existía, sin embargo, no estaba fortalecido. Ante la magnitud de la emergencia, este se reformó, se designó un gerente, se incluyó la participación del sector privado y se le inyectaron más recursos con los cuales hoy se atiende la tragedia.

Con la emergencia invernal que se vive desde el año anterior, la Dirección de Gestión del Riesgo tenía recursos para atender todas las emergencias del país que eran inferiores al presupuesto que Bogotá destina en el tema.

- Más formación en prevención y atención de desastres

Si bien Colombia tiene un Sistema Sistema Nacional para la Prevención y Atención de Desastres (Sigpad) desde 1989, creado después de la tragedia de Armero, es evidente la falta de cultura de prevención y de atención de emergencias en las regiones.

Con la tragedia salió una vez más a la luz que las regiones no imaginaban la dimensión de su vulnerabilidad ante eventos naturales como el fenómeno de la Niña. Muchos, según el director de Colombia Humanitaria, tampoco tenían dispuesto los recursos necesarios para detectar los riesgos y enfrentar las emergencias.

La lección y el reto a futuro es tener ciudadanos con más conocimientos en el manejo del riesgo y, sobre todo, mandatarios locales y regionales, y ministros apropiados en realidad del tema.

- Participación comunitaria

Incluir a los damnificados en el proceso también ha sido clave. Para Everardo Murillo, director de Colombia Humanitaria, además del acompañamiento que hace la Contraloría y la Procuraduría, para evitar malos manejos de las ayudas, es importante la veeduría que pueda hacer la comunidad sobre esos recursos.

De hecho, ante los problemas de los censos en algunas regiones, fue la comunidad afectada la que ayudó a depurar las listas en las que aparecían más damnificados de los reales, un problema que ha sido el lunar en la atención de la emergencia.

- Respuestas según las necesidades

Aunque las familias afectadas han recibido ayudas, sin ser suficientes, éstas aún no responden a sus características culturales. Un estudio de la OXFAM, concluyó que las necesidades son diferentes en las regiones, en donde la mujer tiene un papel clave. “Las mujeres son actores importantísimos y no hubo una respuesta enfocada en la medida de sus necesidades”.

Si bien la atención primaria para evitar epidemias y problemas sanitarios ha sido efectiva, el Gobierno ha reconocido que la atención sicosocial para los afectados ha sido deficiente. Problemas de alcoholismo, depresión, estrés y violencia intrafamiliar ya han sido detectados en estas comunidades.

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