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| 5/9/2017 5:34:00 PM

Cuando una cirugía de senos no sale como se esperaba

Semana.com conoció el caso de Paula Andrea Moreno Quintero, quien se practicó una cirugía plástica con uno de los cirujanos más prestigiosos del país. Pero la historia terminó en drama.

Paula Andrea Moreno Quintero —33 años, un hijo, un esposo— ha escrito su historia, no quiere que se borre una sólo letra. Son cinco hojas en letra calibrí con once puntos de tamaño y empieza así: “El día 4 de febrero del 2016 me dirijo a la dirección calle 3Sur #43ª – 52 torre Ultrabursatiles oficina 907 ubicada en el Poblado, asisto a una cita de valoración prequirúrgica para la realización de una cirugía de implantes mamarios en la corporación de cirugía plástica estética maxilofacial y de la mano, de Antioquia”. Faltan comas, algo de coherencia. Lo que importa no es eso, es la historia.

Ese día, Paula empezaba a cumplir un sueño que tenía desde hacía mucho tiempo: tener los senos grandes. Con los años de gimnasio había adquirido el cuerpo que quería: fuerte, firme, “pero me veía los senos muy pequeños y yo siempre quise tenerlos bien, grandes, eso me ha parecido bonito, aunque a muchas otras personas no les parezca”.

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Como conocía muy bien las historias de mujeres que terminaron muertas o con la piel hecha jirones por culpa de una mala praxis o por culpa de médicos que nunca se especializaron en cirugía plástica, trató de asesorarse bien. Luego de varias semanas buscó a la Corporación de Cirugía Plástica, Estética, Maxilofacial y de la Mano de Antioquia. Allí la atendió la residente en cirugía plástica Carolina Hoyos Rave, quien le explicó todo el procedimiento y le aclaró que la operaría un cirujano, no ella.

La Corporación fue creada hace más de treinta años. Una entidad sin ánimo de lucro para ofrecer a las personas pobres los servicios de cirugía estética a un menor costo, y que de esa manera no cayeran en manos de inescrupulosos. Así se realizó un convenio con la Universidad de Antioquia, para que los residentes pudieran tener allí su práctica y ver a verdaderos especialistas intervenir un cuerpo.

“Toda la historia de la Corporación a mi me dio mucha confianza y por eso fui, aunque yo pagué cinco millones de pesos. En la primera cita, Carolina me recomendó que bajara de peso y que regresara en tres meses para una nueva valoración. Volví el diez de mayo y ella me volvió a atender, en ese momento definimos que se iba a hacer la cirugía”. El procedimiento era una mastopexia en T con implantes mamarios y una liposucción menor.

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El 14 de mayo, a las diez de la mañana, Paula Andrea ingresó al quirófano, la esperaban Carolina y el cirujano Alfredo Patrón, quien le marcó el cuerpo. Nueve horas después despertó borracha, por la anestesia.

“A mis acompañantes les dicen que la cirugía fue exitosa, ahí estaba mi esposo y mi cuñada, pero en la casa me empiezo a sentir fatal. Me desmayo, vomito, y hasta mi hijo de catorce años se desmaya porque estaba muy impresionado”, cuenta Paula Andrea en una oficina. Lleva un vestido strapless y muestra sus senos desnudos: “esto fue lo que me pasó”. En el seno izquierdo sólo tiene la areola, no hay pezón, no hay huellas; en el seno derecho mantiene el pezón en estado de rigidez; en los dos senos las cicatrices tienen la apariencia de un tajo hecho sin delicadeza.

En su texto —escrito con términos forenses—dice: “El día 15 de mayo empieza a fluir de ambos senos un líquido grasoso y con olor fétido, muy desagradable, además del olor en ambos senos, que cada vez era más insoportable, debido a esta situación decido llamar al doctor Samuel David Restrepo Henao (Médico asignado a la póliza de vida…), quien me valoró y aplicó medicamentos para el fuerte dolor que padecía. El día 17 de mayo del 2016 asisto al primer control a la fundación San Vicente con la residente Carolina Hoyos, quien en su momento establece que sobre el seno izquierdo se encuentra un Edema el cual se trata de succionar punzándolo con una aguja y sacándole el líquido… Según consideraciones de la residente no existía ningún problema o complicación, todo esto era normal, solo debía esperar la evolución del procedimiento”.

Los días pasaron y todo empeoró. En las citas de revisión Paula Andrea le dijo a Carolina que no era suficiente una residente, que necesitaba que la examinara el doctor Alfredo Patrón, pero la solicitud le fue negada —dice—. El 24 de mayo la salud de la mujer empeoró. Fiebre de cuarenta grados centígrados con episodios de vómito y diarrea, con imposibilidad de caminar y mover el brazo izquierdo. Paula llegó a la Clínica las Américas donde la atendió el doctor José Rodrigo Méndez, quien le administró medicamentos y le practicó una ecografía.

“El doctor me dijo que era necesario que me vieran los cirujanos que me habían operado, él no creía que el doctor Patrón me hubiera operado. El caso es que Patrón llegó con Carolina, él me revisa y se da cuenta de que tengo un hematoma en el seno izquierdo y me dice que es de operación inmediata, pero no pueden operar en Las Américas, así que al otro día en Interquirófanos del El Poblado me operan”.

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Pero el 4 de junio se reventaron unos puntos de los senos y Paula fue suturada de nuevo y sin anestesia local. El 6 de junio, su condición no mejoró. Se le dictaminó que tenía una bacteria adquirida en el segundo procedimiento. El mismo Patrón le retiró las prótesis el 8 de junio.  Paula Andrea llora cuando lo recuerda. Era ver su sueño —el de mirarse en el espejo como quería verse — alejado para siempre, pero también sentirse engañada, de nada le valió tomar tantas precauciones.

Paula se ha convertido con el tiempo en una mujer insegura —dice— y sólo la mantienen a flote los antidepresivos y el amor de su hijo y de su esposo, que han estado firmes ante la adversidad. Su gran pregunta es por qué tuvo que salir mal la cirugía si acudió a un verdadero profesional y a una entidad con la mejor trayectoria. “Yo pagué cinco millones de pesos, no fue ninguna caridad. Yo creo que a mí no me operó Patrón, yo sólo lo vi antes de quedarme dormida por la anestesia y lo volví a ver cuando no se podía hacer nada”.

Semana.com habló con el doctor Alfredo Patrón, quien es jefe de Cirugía Plástica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia, especialista en Cirugía Estética, Cirugía Plástica Infantil, Cirugía Maxilofacial, Cirugía de la Mano, Láser, y aseguró que el caso de Paula Andrea fue una complicación, “que están en el 2 por ciento de casos atendidos, y este es un caso atípico de una paciente atendida en un programa especial que tiene más de 30 años, al cual la universidad y los cirujanos plásticos ayudamos sin ningún interés económico. De hecho no fue una paciente particular, venía por el programa que es de asistencia social. Ni la estudiante ni yo tuvimos remuneración alguna. Ellos cancelan el quirófano y los implantes y la corporación recibe una donación, no es más. Yo no puedo decir mucho del caso porque esto está en investigación y, además, me cobija el secreto profesional. Puedo decir que fue una complicación y ya la investigación arrojará sus resultados”.

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