Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2016/05/19 11:10

¿Por qué cuatro generales están en la mira de los Úsuga?

Como respuesta a la ofensiva en su contra, el capo de esa banda criminal decidió ir en contra de quienes han liderado su persecución.

Cumbre extraordinaria del cuerpo de generales de la Policía el pasado 22 de febrero. Foto: Carlos Julio Martínez / SEMANA

Como en el pasado, cuando Pablo Escobar les ponía precio a altos mandos de la Policía, ahora la banda criminal Clan Úsuga, también conocida como ‘Urabeños‘, habría puesto los ojos en cuatro generales de esa institución.

La información, que se mantenía en reserva, se conoció el miércoles. En la lista de los Úsuga se encuentra el actual subdirector de la Policía, mayor general Ricardo Restrepo. En su paso por la Dirección Antinarcóticos logró acciones de gran calado contra la actividad número uno de los Úsuga: el narcotráfico con el que aceitan la maquinaria de guerra con la que se han sostenido en los últimos años.

Otro de los mencionados es el mayor general Jorge Rodríguez, quien se desempeña como director de Seguridad Ciudadana y es recordado por dar duros golpes a la delincuencia organizada desde la dirección de la Dijín, donde se desempeñó por cerca de dos años.

Otro de los altos oficiales es el brigadier general Jorge Luis Vargas, reconocido por planear estrategias desde la dirección de inteligencia, con las que se han logrado duros golpes a las estructuras de las FARC, el ELN y ahora las bandas criminales.

Por último, en la mira de esta bacrim está el general retirado Luis Eduardo Martínez, quien hasta hace pocos meses, cuando se vio forzado a dejar la institución, se desempeñó como director de la policía de Carabineros.

Todos, desde distintas orillas pero bajo la coordinación institucional, han participado de grandes operaciones y desde el año pasado los cuatro fueron la punta de lanza de Agamenón, la operación desde donde han dado grandes golpes a los Úsuga.

Justamente los resultados de esa ofensiva lograda por estos oficiales y sus hombres contra la organización criminal liderada por Darío Úsuga, alias ‘Otoniel‘, sería la causa de que el capo más buscado del país y sus secuaces estén en la mira.

Las operaciones

Y es que sin duda alguna en los cerca de 18 meses de desarrollo de la operación Agamenón los resultados evidencian la contundencia de los golpes que los ‘Úsuga‘ han recibido en regiones como Urabá, Norte de Santander y los Llanos Orientales.

En el último año, según el reporte más reciente, se han producido 881 capturas contra los miembros de esta banda y ejecutado158 operaciones de asalto. Han sido incautadas 54 toneladas de cocaína a nivel nacional a esta banda. Las cifras indican 67 laboratorios destruidos, 179 armas de fuego incautadas, 110 radios decomisados, más de 1.119 motocicletas inmovilizadas y cerca de 5.715 millones de pesos incautados. También se han decomisado bienes, vehículos y caletas a la banda que ya suman más de 150.000 millones de pesos.

Estas acciones han servido para desvertebrar la red de testaferros que funciona para ocultar los bienes y riquezas de los cabecillas de esta banda. En ese orden, el 11 de mayo del 2015 cayeron cuatro integrantes de la red de lavado de activos, entre ellos, alias la ‘Jefa’, que se encargaba de esconder recursos en República Dominicana. El 12 de febrero de este año capturaron a Yuliana Andrea Manco David, la responsable de administrar las finanzas de Darío Úsuga, alias ‘Otoniel‘.

El pasado 22 de marzo se produjo otro golpe. Se trató de la captura de Jairo de Jesús Durango, alias la ‘Guagua’, tercer cabecilla del Clan Úsuga. Fue el mismo que organizó y estructuró los desórdenes durante el reciente paro armado que paralizó a no menos de tres departamentos.

La lista de goles es larga. Por eso ahora las autoridades creen que los Úsuga han puesto la mira en los generales que han contribuido con su desatirculación.
Por ahora, las autoridades siguen la orden presidencial para dar con el máximo comandante de esta organización, ‘Otoniel’. Aquel hombre escurridizo por quien el Gobierno ofrece la jugosa recompensa de 3.000 millones de pesos por alguna información que conduzca a su paradero.

Recientemente, en la pasada Semana Santa, ese grupo mafioso desató un plan pistola para asesinar policías, al estilo Pablo Escobar, que dejó un saldo de nueve uniformados muertos en tres departamentos por acción de los sicarios de la banda.

La presión sobre esa bacrim se incrementó y la respuesta de ‘Otoniel‘ y sus lugartenientes consistió en tratar de ir tras los altos oficiales que dirigen la búsqueda. Las balas y la guerra sucia de anónimos es la táctica.

A pesar de lo inquietante de la información conocida en la últimas horas, lo cierto del caso es que, al igual que pasó con Escobar y el Cartel de Medellín, sólo es cuestión de tiempo para que ‘Otoniel‘ y su banda de narcos y sicarios caigan, como ha venido ocurriendo en los últimos 18 meses.

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