Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2016/04/09 00:00

Neoparamilitarismo: terror en las redes

Las bandas criminales y otros delincuentes e inescrupulosos han transformado las redes sociales en un arma de intimidación y zozobra

Neoparamilitarismo: terror en las redes Foto: Jorge Restrepo

Los Úsuga encontraron en las redes sociales la más efectiva y económica forma para propagar el terror durante el paro armado que decretaron hace dos semanas. Por medio de cadenas de WhatsApp se regaron como pólvora por todo el país varios audios amenazantes. “Póngale cuidado pues cómo es la vuelta canela. Que no quieren ver a nadie trabajando mañana, no quieren ver a nadie andando en carro, no quieren ver a nadie andando en moto, no quieren a nadie andando en bicicleta, que compren lo de la comida hoy porque si no que se atengan a las consecuencias, que puede ser muy amigo y todo pierden moto, cicla, carro, lo que tengan, que la güevonada es en serio”, dice uno de los mensajes que generaron zozobra en Urabá y Antioquia pero que rápidamente llegó a regiones como Montes de María, Cundinamarca, Nariño o Meta.

En Facebook aparecían fotos de los panfletos que informaban los detalles del paro armado, y otros comunicados, de las autodenominadas Autodefensas Gaitanistas de Colombia que fueron reproducidos y compartidos por decenas de usuarios de esa red social.
Twitter tampoco escapó de ser usado como perversa herramienta para desestabilizar. Las imágenes de los pueblos sin gente en las calles y fotos de casas y negocios pintados con grafitis con las siglas de ese grupo criminal se hicieron virales.

A la macabra táctica de los Úsuga se sumaron otros grupos de delincuentes y ciudadanos inescrupulosos que han aprovechado la coyuntura para generar más caos. Un día antes del día sin carro en Medellín, el pasado 2 de abril, decretado por la Alcaldía debido a los altos niveles de contaminación en la capital paisa, varios audios distribuidos por redes y aplicaciones sociales causaron desconcierto.

En uno de los mensajes, una mujer decía que su hermano, supuestamente muy allegado al alcalde, la había llamado para decirle que “lo de mañana del día sin carro es una cosa preventiva porque Medellín está amenazado (…) porque mataron a un cabecilla de la guerrilla (…)”. El alcalde de esa ciudad, Federico Gutiérrez, se vio obligado a acudir a las mismas redes y subió un video a YouTube en el que desmintió el audio y confirmó que se trataba de un mensaje falso.

Hasta el jueves de la semana pasada muchos de esos audios que anunciaban nuevos paros o acciones armadas, la gran mayoría falsos, seguían por las redes generando temor en habitantes de zonas de Córdoba, Sucre y Norte de Santander.

Si bien, la Fiscalía y la Policía han anunciado que hay varias investigaciones para tratar de encontrar a los autores de ese tipo de mensajes en las redes, esta no será una tarea fácil. Las cadenas de WhatsApp, por ejemplo, se propagan de forma tal que es casi imposible llegar hasta el criminal que originalmente envió el audio.

Lo cierto del caso es que esta reciente coyuntura dejó en evidencia que las plataformas se han convertido en un nuevo campo de batalla entre organismos de control y delincuentes. Una guerra que, por ahora, deja como víctimas a los ciudadanos que creen todo lo que se mueve en las redes. Porque generar terror puede ser fácil, pero muy complicado desactivar sus efectos.

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