Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2015/09/04 11:29

Claudia y Uribe: unidos contra el aumento de salario de congresistas

El expresidente propone que a los parlamentarios se les incremente lo mismo que cualquier colombiano, mientras la senadora propone congelar el salario.

Claudia López y Álvaro Uribe Foto: Archivo particular

Es probable que ningún colombiano rechazaría un aumento de salario y si un ingreso adicional llega al bolsillo, muchos quisieran ver quién es el primero en alzar la mano para devolverlo.

Quizás por eso, casi todos los congresistas guardaron sepulcral silencio esta semana cuando se conoció el Decreto 1739 de la Presidencia de la República que ordenaba un incremento de sus salarios en 4,66 %.

Incluso, el presidente del Senado, Luis Fernando Velasco, salió al paso de cualquier polémica con el argumento de que ese incremento fue fijado por la Constitución. “Tengo entendido que esa fue una decisión que tomó la Asamblea Nacional Constituyente en 1991, los congresistas no tienen que ver absolutamente nada con su sueldo. De manera que ahí hay unos constituyentes, vaya y pregúnteles por qué tomaron esa decisión”, dijo el miércoles en el Congreso.

El Gobierno insistió en que ese decreto no era caprichoso, sino que obedecía al cumplimiento de la ley. “En desarrollo de las normas generales señaladas en la Ley 4a de 1992 y en la Ley 644 de 2001”, se lee en el decreto.

No obstante, dos situaciones generaron cierta indignación en la opinión pública. Primero, el incremento del salario de los congresistas es superior al que por ley reciben el resto de colombianos, y se duplicó respecto del aumento que recibieron los parlamentarios en el 2014, cuando un decreto similar (el 620 de 2014) lo fijó en el 2,94 %.

En plata blanca, con el aumento del 4,66 %, los congresistas, que devengan un salario (incluidos primas y gastos de representación) de aproximadamente 22 millones de pesos, pasaron a recibir 1,8 millones adicionales, y su mesada pasó a casi 26 millones. A los colombianos que ganan el salario mínimo ($644.336), por ejemplo, el incremento se tradujo en sólo $28.000 adicionales. Así están las leyes.

El segundo hecho que generó polémica fue que el mismo día en que se conoció el decreto, los congresistas dieron un nuevo y lamentable espectáculo de ausentismo. La plenaria del Senado fue levantada porque sólo 42 senadores (de 102) se encontraban para debatir proyectos de ley.

Un día después, dos senadores que han sido contradictores entre sí, que han sostenido duros cruces de declaraciones, coincidieron en la propuesta de, por lo menos, congelar los sueldos de los congresistas hacia el futuro.

Claudia López, la investigadora que denunció muchos capítulos oscuros de la parapolítica y que decidió meterse en el Congreso que desde afuera calificó como un nido de corrupción, y Álvaro Uribe, el expresidente que dejó de lado su condición y se bajó unos peldaños para volver a ser congresista. Ambos coincidieron en anunciar sendos proyectos para congelar los salarios de los representantes del pueblo, de los padres de la patria. Pero difieren en la fórmula para hacerlo.

Para Uribe la vía será una reforma a la Constitución para que el aumento del salario de los congresistas no supere el aumento del salario mínimo mensual legal vigente. Su objetivo “desescalar el gasto público burocrático y político”.

“Colombia necesita austeridad en el ejercicio de la política, que tiene que ser predominantemente cívico y debe dar ejemplo”, dijo Uribe en un acto de campaña de Francisco Santos en Bogotá. “Nosotros proponemos que si el salario mínimo se aumentó en 28.000 pesos, en esos mismos 28.000 pesos se aumente el salario de los congresistas y que esa fórmula se mantenga por lo menos para dos períodos del Congreso. Presentaremos el martes un proyecto de acto legislativo en esa dirección”, anunció.   

Mientras el expresidente Uribe propone que el aumento sólo sea de $28.000, lo que supone para los colombianos que se las apañan con el salario mínimo, Claudia López propone que ni siquiera haya aumento, sino congelar el salario de los parlamentarios, que es equivalente a casi 40 salarios mínimos.

López confirmó que junto a la representante Angélica Lozano, también de la Alianza Verde, redactarán la propuesta para que en el proyecto del presupuesto general de la Nación, que se empezará a discutir la próxima semana, se fije el tope del salario de los congresistas.

Tanto a Uribe como a Claudia López ya les empezaron a llover críticas, pues los señalan de populistas. “Congelar salarios como el mío de $22 millones me parece de sentido común, no populista”, se defendió López, quien ironizó al señalar que si los congresistas reciben aumento genera escándalo, pero si lo devuelven, se trata de populismo.

La donación frustrada

Esta misma semana, y coincidiendo con la polémica del aumento de los salarios de los congresistas, el senador Armando Benedetti propuso en la plenaria del Senado que cada parlamentario donara un día de sueldo para paliar la crítica situación de los miles de colombianos expulsados de Venezuela que hoy están en tres albergues en la frontera.

Un día de trabajo, para los congresistas, equivale a aproximadamente a $800.000, multiplicados por los 102 senadores, se podrían recaudar $81.000.000.

Seguramente el dinero podrá parecer insuficiente para algunos, pero no dejaría de ser una solidaria contribución. Sin embargo, la proposición de Benedetti no fue aprobada esta semana por la mencionada falta de quórum de la plenaria del Senado. Por eso, los parlamentarios recibieron casi 1,8 millones de incremento, pero aún no han donado para los damnificados de la crisis en la frontera.

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