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| 12/19/2009 12:00:00 AM

Cojea pero llega

Nunca antes, como en 2009, se había visto tal despliegue de la justicia para evitar que magnicidios y crímenes que aterraron al país queden en la impunidad.

Uno de los capítulos más horrendos de la historia de Colombia se escribió en 1989. Y todo estaba listo para que este año muchos de los más atroces crímenes de ese entonces fueran sepultados para siempre en el hoyo de la impunidad. Todo, debido a que por ley este tipo de delitos sólo se puede investigar durante los siguientes 20 años de ocurridos y de ahí en adelante prescriben. Pero no fue así. Apelando a recursos excepcionales y en el límite del tiempo, la Fiscalía y la Procuraduría lograron congelar el vergonzoso entierro oficial y hoy esos casos emblemáticos están avanzando quizá como nunca antes.

El magnicidio de Luis Carlos Galán es el primero. Este proceso, llamado a prescribir formalmente el pasado 18 de agosto, cuando se vencían los términos, continúa activo gracias a la nueva interpretación que se le dio. La Procuraduría propuso la fórmula, que fue acogida por la Fiscalía. Ambos entes determinaron que el asesinato de Galán trasciende la denominación del homicidio agravado y se trata de un crimen que lesionó a la humanidad. Por lo tanto su investigación no puede caducar como lo señala la ley colombiana, sino que debe continuar hasta que se logre verdad, justicia y reparación para las víctimas, tal como lo indican los conceptos más modernos del derecho internacional.

Basada en este concepto, la Fiscalía dio luz verde para capturar al general retirado Miguel Maza Márquez, ex director del DAS, justo el pasado 18 de agosto, cuando se suponía que prescribía el caso. Maza es señalado por los paramilitares Ernesto Báez y el 'Negro' Vladimir de haber participado en el complot orquestado por Pablo Escobar para acabar con el jefe del Nuevo Liberalismo en 1989.

Pero además, el pasado 27 de noviembre, cuando se vencía el caso del atentado terrorista de Pablo Escobar al avión AK-1803 de Avianca (detonado en pleno vuelo con un saldo de 107 muertos), la Fiscalía también negó su prescripción y le dio un mayor alcance a su tesis jurídica. Según ésta, el magnicidio de Galán y una veintena de actos terroristas perpetrados por orden de Escobar, en los años 80 y comienzos de los 90, no son hechos aislados. Corresponden a un ataque sistemático que buscaba el exterminio de un grupo de la población civil, la gente del Nuevo Liberalismo, y por tanto "se deben tener como conductas de lesa humanidad", asegura la providencia a través de la cual automáticamente se abrió la posibilidad para que centenares de casos se reactiven. Ahora basta con que una víctima se acredite como tal y lo solicite.

La puerta que se abre es una esperanza para aclarar hechos como los ataques dinamiteros al diario El Espectador, el DAS, y la plaza de toros La Macarena, en Medellín. Así mismo, crímenes como el del director de El Espectador Guillermo Cano, la periodista Diana Turbay, el procurador Carlos Mauro Hoyos y el candidato presidencial Bernardo Jaramillo, entre otros. Todos, casos empolvados y que en su momento estremecieron al país y dejaron una impronta en su rumbo.

Otras investigaciones como los crímenes del humorista y periodista Jaime Garzón y del político conservador Álvaro Gómez Hurtado también han tenido interesantes desarrollos este año. En el primer proceso, por ejemplo, fue llamado a indagatoria el subdirector del DAS José Miguel Narváez, mientras que en desarrollo del segundo una comisión judicial viajó a México y escuchó la versión del ex ministro Fernando Botero. Son apenas dos diligencias de varias ordenadas para buscar la verdad pendiente desde hace más de 10 años, cuando ocurrieron esos crímenes.

Eso exactamente fue lo que ocurrió hace cuatro años, cuando la justicia decidió, contra viento y marea, reabrir el caso de los desaparecidos del Palacio de Justicia. Tras cuatro años de investigación se ha logrado recabar nuevas pruebas y se ha escuchado a las partes, el expediente está a punto de ser fallado en lo relacionado con la responsabilidad del coronel Alfonso Plazas Vega.

La búsqueda de la verdad es siempre saludable para las sociedades. El país necesita de todas esas verdades pendientes para por fin cerrar capítulos determinantes de la historia reciente.
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