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| 3/5/2011 12:00:00 AM

"Colombia debe decidir si seguimos adelante con las bases"

El embajador de Estados Unidos, Michael McKinley, habló sobre WikiLeaks, derechos humanos, la nueva agenda bilateral y el TLC.

MARÍA JIMENA DUZÁN: ¿Cada vez que ve que sale un 'wikileaks', se le sube la bilirrubina?

MICHAEL MCKINLEY: Hemos dicho que con ese escándalo se le hizo un daño a la confidencialidad de la diplomacia no solo norteamericana, sino a la diplomacia internacional. Ahora, como comprenderá, no voy a comentar sobre cables puntuales.

M.J.D.: Para mí fue una sorpresa saber que su gobierno estaba tan preocupado por los 'falsos positivos', pero también por las 'chuzadas' del DAS y por la parapolítica… No hay mal que por bien no venga...

M.M.: No tiene que extrañarle a nadie que mucho de nuestro enfoque en las relaciones con Colombia esté vinculado al tema de los derechos humanos. En la última década ese fue un tema central cuando se empezó a hablar sobre el TLC. Y también fue un tema central alrededor del Plan Colombia. Después de 2007 hubo un mayor enfoque en la asistencia en fortalecimiento al sector judicial: apoyamos la formación de salas de audiencia, versiones libres, programas de protección a sindicalistas, activistas de los derechos humanos.

M.J.D.: Por cuenta de WikiLeaks, el gobierno Uribe queda como súbdito de la embajada norteamericana. ¿Algún comentario?

M.M.: Ese es un comentario que se ha hecho en muchísimos países. El gobierno norteamericano tiene relaciones muy estrechas con muchos países, las cuales se han establecido hace décadas. Trabajamos con la sociedad civil, con los de seguridad, con los políticos. Yo no veo nada de malo. Esa es la fuerza de la diplomacia norteamericana.

M.J.D.: Bueno…pero es que siempre da grima ver al entonces vicepresidente Santos mandándole razones con el embajador norteamericano al presidente Uribe para que se diera cuenta de la gravedad de las 'chuzadas' del DAS.

M.M.:
Ya le he dicho que no voy a comentar puntualmente ningún cable. Lo que sí le diría es que en esta tormenta de WikiLeaks se está olvidando que hace décadas tenemos un sistema -The Freedom of Information Act-, en el que ciudadanos, no solo norteamericanos, pueden tener acceso a las relatorías del Departamento de Estado.

M.J.D.: Pero el acceso es 20 años después…

M.M.: No, eso no es así. Ha habido relatorías que salen después de algunos años. Lo que pasa es que se establecen límites de divulgación para proteger las fuentes. Pero de que tenemos el sistema más abierto del mundo no tengo la menor duda. El mundo conoce cómo funciona nuestro gobierno, porque en muchos sentidos hemos sido un libro abierto, y eso es una muestra de nuestra fortaleza como nación.

M.J.D.: En el único discurso suyo que encontré en Google desde que llegó a Colombia como embajador, usted habla de temas como el medio ambiente, ciencia y tecnología y, por allá al final, habla del narcotráfico… ¡Qué cambio!

M.M.:
Esa es una reflexión de lo que está pasando en su país, que no se quiere quedar en cuestiones de seguridad y narcotráfico. Para mí es un honor ser parte de esta agenda enfocada hacia el futuro.

M.J.D.: Ni siquiera mencionó el polémico acuerdo de las siete bases. ¿Significa que se archivó?

M.M.: Eso es algo que el gobierno colombiano decidirá. Solo podemos decir que las negociaciones se llevaron a cabo en buena fe y que había interés en formalizar una cooperación que ya existía. Seguiremos trabajando sobre esas bases.

M.J.D.: ¿Y cuáles serían esas bases?

MM:
¡Perdón! quería decir,: sobre ese ámbito. No me meta en problemas.

M.J.D.: Gracias por la aclaración. Sin embargo, hay la sensación de que desde la llegada de Obama las relaciones se han ido 'habanando'. Se redujo la plata del Plan Colombia, sigue embolatado el TLC y, encima de eso, no nos aprobaron las preferencias arancelarias…

M.M.: Vamos por partes. Lo del Plan Colombia estaba planeado así y eso se acordó desde un principio con el gobierno colombiano. Al inicio el enfoque era más concentrado en los temas de seguridad, porque el desafío era muy grande. Pero al paso que mejoraba la situación hubo un cambio de enfoque y el porcentaje cambió: antes cerca del 80 por ciento se dedicaba a asuntos de seguridad y narcotráfico; hoy yo diría que más del 50 por ciento está dedicado a otros temas. En Justicia y Paz hemos invertido 100 millones de dólares en capacitación a fiscales, investigadores, colaborando con la justicia para las entrevistas de los extraditados. Desde 2008 hay cerca de tres mil colombianos que han tenido acceso a los 23 jefes de las AUC, especialmente desde que decidimos concentrar el año pasado en dos cárceles norteamericanas.

M.J.D.: Pero el TLC sigue embolatado y no se prorrogaron las preferencias arancelarias.

M.M.: Comparto esa frustración, pero hay que recordar que llevamos 19 años -¡repito, 19 años!- con las preferencias arancelarias y eso muestra un compromiso sostenido. Lo que pasa es que de vez en cuando hay asuntos de política interna que no tienen nada que ver con Colombia, que interfieren. Pero además, esta no es la vez primera que hay dilaciones. En cuanto al TLC, eso sí entra en un debate en temas relacionados con los derechos laborales y derechos humanos. Es cierto que en los últimos tres años el tema del TLC no ha avanzado, pero en las últimas semanas ha habido un impulso importante y estamos esperanzados en que esto se puede revolver este año, como lo dijo esta semana la secretaria de Estado Clinton. Pero si me pide fecha, no me atrevo a darle una.

M.J.D.: El presidente Obama está de gira por América Latina, pero Colombia no fue incluida. ¿Así se trata a un socio estratégico?

M.M.: Sé que eso ha causado impacto, pero tenemos que tomar en cuenta que la Cumbre de las Américas va a ser en Cartagena y habrá visitas del más alto nivel. Lo que me gustaría enfatizar es lo contrario: desde que llegó el presidente Santos ha habido una mayor profundización en temas como la cooperación que tendremos en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, en el hecho de que es nuestro socio en la seguridad en la región y en el campo de la capacitación en otros países en temas policiales. Y desde luego, hemos aplaudido la baja de tensión en la región.

M.J.D.: Veo que ha gustado la decisión del presidente Santos de no pelear con los vecinos…

M.M.: Sí. Cualquier iniciativa que baje las tensiones regionales es grata.

M.J.D.: Lo noto más contento con este gobierno que con el anterior.

M.M.:
¡Nooo!... le repito: no me meta en problemas. Lo que pasa es que las relaciones evolucionan. El campo está abierto para trabajar otros temas, y como el mundo también cambia, se abren perspectivas para profundizar el apoyo al medio ambiente, al proceso de restitución de tierras y de titulación, que es una iniciativa que tendrá un impacto profundo e histórico.

M.J.D.: Si nos siguen parando bolas, ya el presidente Santos dijo que nos íbamos a ir donde los chinos para que nos construyeran un canal interoceánico…

M.M.: Eso no es un desagrado para nosotros. Es importante que Colombia diversifique su comercio a nivel mundial y que esté negociando TLC con países asiáticos, con Europa y con Mercosur. Con China tenemos unas fuertes relaciones: exportamos cerca de noventa mil millones a ese país y ellos nos exportan aún más -la cifra es algo más de doscientos mil millones-. Es entendible que los países quieran tener relaciones con el país que es la segunda economía del mundo.

M.J.D.:…Y que va camino a convertirse en la primera.

M.M.:
¡Ahí sí me vuelvo nacionalista!... Yo creo que por un buen tiempo seguiremos siendo los primeros en la economía global.

M.J.D.: ¿Van a seguir colaborando para que los paras extraditados puedan seguir dando sus versiones a pesar del impacto interno que esto está teniendo?

M.M.: Sí la vamos a seguir apoyando. Pero además, le recuerdo que el impulso en este tema ha venido del gobierno Uribe.

M.J.D.: ¿Del gobierno de Uribe?... ¿No será más bien de la Corte Suprema?

M.M.: Diría que del Estado.

M.J.D.: Una respuesta muy diplomática.

M.M.: Mire, este sistema de colaboraciones no es nuevo. En los noventa tuvimos una gran colaboración. El proceso de extradición es único en el mundo: 1.200 personas han sido extraditadas.

M.J.D.: Pero hay la sensación de que la extradición se está convirtiendo no en un acicate, sino en una opción para que los narcos colombianos negocien con la justicia norteamericana penas muy bajas…

M.M.: Este tema se ha presentado desde que yo llegué, y tengo que confesar que no lo he investigado. Pero le diría que de los que han sido extraditados, la gran mayoría han terminado en la cárcel con penas muy duras. Si ha habido casos como el que usted señala, le aseguro que son la minoría. Pero además, la cooperación en este campo también se hace en sentido contrario.

M.J.D.: ¡Pero si son muy pocos los norteamericanos que pedimos en extradición!

M.M.: Le quiero informar que en los últimos años las investigaciones de la Policía y de la justicia en temas de narcotráfico están brindando en muchos casos información para casos que se procesan en Estados Unidos.

M.J.D.: Como historiador, ¿qué es lo que más le impacta de Colombia?

M.M.: Lo que más impacta a todos los que vienen a estudiar este país es la estabilidad de partidos a través de 150 y pico de años, de sus instituciones democráticas, de la vigencia de las ideas democráticas y, en los últimos sesenta años, la estabilidad económica.

M.J.D.: ¿Y la violencia?

M.M.: Obviamente la violencia es parte de la historia de Colombia. Pero es también la historia de muchos países, incluido el mío.

M.J.D.: Entre Santander y Bolívar, ¿quién le gusta más?

M.M.:
No me meta en ese problema, que eso puede acarrearme más complicaciones que la confusión que tuve con usted en torno al tema de las bases.
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